¿Qué pasará con Cuba? Fin de la era Castro-comunista
En el año 1959 no sólo nació mi padre, sino que también Fidel Castro tumbó a Fulgencio Batista del poder en Cuba. Con esto, se abría el telón para una de las épocas culturales más interesantes del siglo pasado en la humanidad, los años 60’s. Cuba, tenía a Fidel Castro como primer ministro hasta el año 76 y luego en calidad de Presidente hasta el 2008; Fidel cedió el poder a Raúl, su hermano, quien lideró la Nación desde la Presidencia hasta el 2018 desde el Partido Comunista Cubano (PCC) hasta su renuncia esta semana.
Lo anunciado este viernes por Castro fue preparado por él mismo y era parte de su plan. Todo era de esperarse. De hecho, él mismo impulsó en 2016 la reforma que estableció el límite de dos mandatos de cinco años para los dirigentes políticos. En su corto tiempo como Presidente, Raúl hizo cambios en la isla impensados por su antecesor y hermano. En 2014, con Barack Obama en la Casa Blanca, Raúl impulsó un proceso de deshielo de las relaciones con Washington, llevando a Obama a visitar La Habana, a pesar de que ningún Presidente estadounidense lo había hecho hacía 88 años. Instauró una reforma migratoria, modificó la ley de propiedad privada, habilitó a los cubanos para quedarse en los hoteles internacionales del país, permitió la compra de vehículos e inmuebles generando un mercado inmobiliario, habilitó la venta de carne y otros productos, filtrando con todas estas medidas, el virus capitalista en el sistema comunista.
Pero la llegada de Trump a la Presidencia terminó en un nuevo alejamiento. EE.UU. suprimió las remesas entre los países, prohibió los cruceros cubanos, endureció los requisitos para que los estadounidenses viajaran a la isla, restringió los vuelos hacia Cuba y volvió incluir a la isla en su lista de países patrocinadores del terrorismo. Un retroceso total.

Ahora, todo señala a que el nuevo jefe de Estado será el actual vicepresidente de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, elegido por la Asamblea Nacional y sus 605 miembros; sin embargo, en su intervención de cierre, Raúl Castro denunció la actitud de EE.UU. e insistió en aprovechar para fomentar un diálogo respetuoso sin lastimar su soberanía e independencia. Raúl se va, dejando el virus capitalista en la Isla, con pequeñas pero importantes reformas, que si bien respetan la memoria de su hermano, mandan un mensaje claro de que Cuba quiere renovarse.
Cuba no quiere volver al comunismo puro y duro y viendo estos cambios, toda América debe aprovechar para apoyar dichas iniciativas e intentos de renovación económica en la isla; la OEA debe intentar, a pesar de las quejas que puedan haber sobre Cuba sobre su sistema singular de organización política, aprovechar la coyuntura y dar espaldarazos a los tímidos pero contundentes pasos que dio Raúl antes de irse. Algunos políticos colombianos intervinieron en las elecciones de EEUU., pero han permanecido callados ante esta coyuntura tan importante para América Latina y el hemisferio. Derrotar al comunismo en Cuba es impedir el nacimiento y permanencia de caudillos que usan su revolución como excusa para instaurarse en el poder. Cuba logró muchas cosas aún limitada por el embargo ¿Cuánto más si dicho embargo se levanta y entra la isla en la dinámica económica latinoamericana?
La Cuba que me contaba mi padre que su abuelo le decía, era poderosa, potente, pionera y referencia en el mundo; la que desde Barranquilla escuchaban por radio con señal de banda ancha, el país que tenía un cine que cantaba nuestras canciones de “Se va el Caimán, se va el Caimán, se va para Barranquilla”, un país que era visto como germen de creatividad, economía y cultura. La Habana sigue siendo una ciudad joya de la arquitectura, única en América Latina y la isla continúa siendo un polo cultural incomparable; lo que pase en Cuba, nos importa como país, como región, como democracia. Es hora de que Cuba se quite ese lastre del comunismo, aprovechando el fin de la era Castro – comunista y que paso a paso, logre despegarse de esa camisa de fuerza que genera un sistema limitante, cruel y contrario a la libertad en las espaldas de sus ciudadanos. Hay que invitar a Cuba a salir del manicomio comunista, así sea a punta de terapias y paso a paso; este es el momento, fundamental, “Liberales de todos los países, uníos todos”.