¡Que no se calle el canto del Ruiseñor..!
Una de las interpretaciones que con mayor y mejor sentimiento escuché al Jilguero de América, Jorge Oñate, fue Nido de amor, de Octavio Daza. Año 1980, en el Hotel del Prado, en pleno Carnaval. Fue tal el sentimiento que en su interpretación, el cantante vallenato dejó correr en su rostro algunas lágrimas que merecieron del público fuertes aplausos. El autor de esta bella melodía, Octavio Daza, había sido asesinado semanas atrás, más concretamente en 12 de enero de ese año, en las calles del norte de Barranquilla.
Junto a Rafael Oñate, Rodolfo Rodríguez y otros colegas periodistas que militábamos en El Espectador, habíamos acudido como invitados especiales de Jorge Oñate a la escena bailable de Carnaval. El Ruiseñor del César, por entonces de moda junto a los Hermanos Zuleta y Diomedes Díaz en la música vallenata llenaba plaza, y el empresario Enrique Chapman, especialista conocedor en el gusto de los barranquilleros carnavaleros, combinó acertadamente a Oñate en la nómina de agrupaciones tropicales y de salsa para animar aquellas noches carnavaleras en el Hotel.
“Quiero ofrecer este canto a uno de los grandes compositores de nuestro folclor que ya no está con nosotros; balas asesinas cortaron su vida, y dejaron huérfano nuestro canto vallenato”, anticipó el intérprete de aquella canción a una nutrida y entusiasta asistencia.
¿Quién no cantó o bailó escuchando esa bella poesía convertida en pieza vallenata?
-Amor no te vayas pa el colegio/
Di que estas enferma y quédate un rato conmigo/
Tu bien sabes que cuando llueve/
Nunca hay clase en el colegio/
–cuando te bese no tengas miedo/eso no se aprende en el colegio/
Sin duda una de las grandes composiciones del maestro Octavio Daza, inspiración dedicada a María Concepción Gámez una agraciada joven estudiante de 19 años de quien se enamoró y a quien convertiría luego en su esposa.

Días antes de esa fiesta de carnaval, en la Edición Costa de El Espectador, de mi autoría, había publicado un reportaje cuyo titular no recuerdo exactamente, pero en el que hacía un paralelo musical entre el maestro compositor Rafael Escalona y el cantante Jorge Oñate. Precisamente en el mismo Hotel de El Prado, frente a frente, Escalona y Oñate tras emocionado abrazo y complacencias por el encuentro, hablaron de cada una de sus facetas. Y recordaron canciones como El Testamento, La Vieja Sara y La Casa en el aire del excelso compositor e interpretadas por el cantor del Cesar.
“Jorge es sin duda uno de mis cantantes favoritos de nuestro folclor. Su voz incomparable y su sentimiento en cada interpretación es el reflejo fiel de lo que siente el alma y el corazón de nuestra región”, dijo con emocionada voz el maestro Escalona. Como respuesta a esta opinión y otros elogios del maestro, Jorge Oñate, considerado por muchos el mejor intérprete de Escalona respondía con frases como, “los cantantes de la música vallenata somos bendecidos por tener un compositor de la calidad de Rafael Escalona; para mí, no hay mejor que él. Sus canciones son poemas únicos. Escalona es para los colombianos lo que es Manzanero para los mexicanos o lo que es Roberto Carlos con sus baladas para los brasileros”.
Como no recordar otros versos convertidos en canciones como “Oye Tú”, de Fredy Molina, o Ausencia/ que me tiene loco/ que hasta Tu recuerdo se apiada de mi/, de Santander Durán Escalona; o tal vez Tiempos de la cometa, bellísima pieza costumbrista en ritmo de paseo también del compositor patillalero Fredy Molina, interpretadas todas por El Ruiseñor del Cesar.
No volverán los tiempos de la cometa/
Cuando yo niño brisas pedía a San Lorenzo/
Mariposa en la malena/ sus casimbas son recuerdos/
Y el profesor que me pega/ por llegar tarde al colegio/
Esas y tantas otras verdaderas joyas poéticas de ilustres compositores del folclor vallenato que interpretadas por voces como las del cantor de La Paz, Jorge Oñate, acompañadas de verdaderos ases del acordeón como Colacho Mendoza, Los Hermanos López, Chiche Martínez y Juan Rois, entre otros, perduran y enaltecen sentimientos en seres humanos. Canciones que conquistaron más allá de fronteras patrias y que han hecho del canto vallenato un verdadero patrimonio del arte musical.
Poesías convertidas en canciones que narran y describen historias de momentos, amoríos y acontecimientos costumbristas y personajes que fecundaron, enaltecieron y han hecho florecer desde siempre verdaderas letras hechas canciones de una exclusiva región del Caribe colombiano. Como aquella otra del maestro Carlos Huertas, también interpretada en la voz de Oñate y titulada El Cantor de Fonseca.
/Alguien me dijo de donde es usted/
Que canta tan bonita esa parranda/
Si es tan amable tóquela otra vez/
Quiero escuchar de nuevo su guitarra.
Acaso no hemos sentido comprimido el corazón al escuchar Mi gran amigo, de Camilo Namen como homenaje a su padre fallecido, cuando él, lejos de su tierra no pudo verlo ni como moría…
/Tan bueno y tan noble como era mi padre/
Y la muerte infame me lo arrebató/…
Mi padre fue mi gran amigo/
Mi padre fue mi amigo fiel/
Mi padre se jugaba conmigo/
Y yo me jugaba con él…
Interminable resultaría enumerar las muchísimas interpretaciones que Oñate en su vida artística ha paseado por toda Colombia y más allá, con la complacencia de sus miles de seguidores que lo ubican en el selecto grupo de cantores de música vallenata, que heredaron de aquellos históricos juglares de los años cuarenta y cincuenta la bendición de gratas interpretaciones. Oñate y otros grandes como los hermanos Zuleta y Diomedes Díaz marcaron una época dorada de los setenta y ochenta con fuerza arrolladora…
Esta vez, hemos pretendido referirnos en breves líneas al Ruiseñor del Cesar o El Jilguero de América, Jorge Oñate. Con la esperanza y la fe de una pronta recuperación de la pandemia que envuelve en incertidumbre y temor a sus miles y fieles seguidores. Dios le permita salir victorioso de esta difícil, quizás la más complicada de sus interpretaciones como es la pandemia del Covid-19.
El canto del Ruiseñor que no calle todavía…
En tu tierra y más allá, te siguen esperando, para que con tu voz y tus cantares de ruiseñor sigas divirtiendo y haciendo feliz a los colombianos…