Share:

¿Por qué mataron a Rosa Elvira Cely? 

Sin recato es un espacio para educar, entretener y comunicar a hombres y mujeres sobre temas relacionados con la sexualidad, vida en pareja y salud mental desde la infancia hasta la madurez. Hoy queremos seguir con nuestro propósito de educar al crear conciencia social, en especial cuando se cometen crímenes brutales contra las mujeres. 

Es por ello que, en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer, que se hace el 8 de marzo, pero que se ha ido convirtiendo en todo el mes, compartiremos algunos casos de mujeres que fueron asesinadas o atacadas sin razón, para que estas historias de horror no se repitan y sirvan como espacios de reflexión.  

El 24 de mayo del 2012, Rosa Elvira Cely, una vendedora de dulces de 35 años, fue atacada, violada y torturada en el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera en Bogotá. La víctima falleció a los cuatro días del suceso a causa de las heridas que le produjeron una peritonitis por la indebida atención en la urgencia a donde llegó y un paro cardiorrespiratorio como consecuencia del ataque. 

Este crimen reveló las graves fallas del sistema de emergencias y de protección a las mujeres en Bogotá. 

Rosa Elvira era madre de una niña de 12 años, trabajaba de día y estudiaba de noche para graduarse como bachiller. La noche del 24 de mayo, luego de clases, salió a compartir con dos compañeros de estudio, Mauricio Ariza y Javier Velasco.  

En la madrugada, Velasco se ofreció a llevar a su casa a Rosa Elvira en su moto. En algún momento del trayecto, Velasco se desvió y llegaron a la zona boscosa del parque, en donde primero la atacó con el casco de la moto. 

Reportes posteriores confirmaron que Velasco introdujo una rama de árbol en la zona genital de la víctima, destruyendo su útero y trompas de Falopio. Luego, la estranguló y la apuñaló en la espalda.  

Posterior a la agresión, Velasco huyó creyendo que ella estaba muerta, pero, a las 4 y 47 de la mañana, Rosa Elvira llamó a la línea de emergencias de Bogotá y dijo que había sido violada e indicó el lugar donde se encontraba, pedía socorro angustiada. En un comienzo, hubo escepticismo por la llamada; sin embargo, policías y bomberos se desplazaron hasta el lugar. 

Luego de una hora, llegaron y encontraron a Rosa Elvira consciente y semidesnuda, con signos de hipotermia, sobre un charco de sangre, malherida y, mientras recibía los primeros auxilios, contaba los hechos a los policías.  

Pese a estar cerca de varios hospitales, la víctima fue trasladada a un hospital en el sur de la ciudad, alrededor de las 7 y 52 de la mañana. Esta decisión más tarde fue duramente criticada, porque de haber sido atendida a tiempo quizás hoy estaría con vida. 

A pesar de la gravedad de sus heridas, Rosa Elvira fue dejada en una camilla y luego sentada en una silla por más de una hora. La víctima pidió ir al baño y ahí sufrió un paro cardiorrespiratorio, luego de esto, la sedaron e intubaron, quedando inconsciente y nunca más despertó. 

Rosa Elvira le mencionó a la policía los nombres de Javier Velasco Valenzuela y Mauricio Ariza. Ariza se entregó voluntariamente y negó haber hecho parte del crimen, lo que le permitió ser dejado en libertad porque declaró que luego de tomar varias cervezas con Rosa Elvira y Velasco, se fue a dormir. Javier Velasco quedó como único sospechoso del ataque. 

El 2 de junio del 2012, Velasco fue capturado y recluido en la cárcel Modelo de Bogotá mientras la investigación seguía. El 26 de septiembre, se inició el juicio contra Velasco, en donde se presentaron alrededor de 150 pruebas en su contra por violación y homicidio. 

No era la primera vez que este criminal mataba a una mujer. En el 2003, había sido condenado a 19 meses de prisión por matar a Dismila Ochoa Ibañez y tenía una orden de captura vigente por abusar sexualmente de sus dos hijas menores en 2007.  

¿Cómo un hombre con semejante prontuario podía seguir libre? Es la pregunta que me hago y que desató más indignación en la sociedad colombiana. ¿Dónde estaba el Gobierno Nacional y Distrital en ese momento para tomar medidas correctivas sobre la reincidencia? 

A finales del 2012, Velasco fue condenado a 48 años de cárcel y se le impuso una multa de 853.325 salarios mínimos mensuales colombianos, luego de que admitió haber violado, torturado y asesinado a Rosa Elvira Cely. Hoy paga su condena en la Cárcel La Picota de Bogotá.  

En 2014, la familia de Rosa interpuso una demanda contra la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y las Secretarías de Salud y de Gobierno de Bogotá, argumentando la negligencia de todas estas instituciones que habrían podido prevenir el crimen.  

En 2016, durante el proceso judicial, el periódico 'El Espectador' reveló un concepto emitido por la Oficina Jurídica de la Secretaría de Gobierno de Bogotá. El documento decía: “Rosa Elvira puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto de que Javier Velasco le cercenó su existencia y que, si no hubiera salido con compañeros de estudio tras clases nocturnas, hoy no estaríamos lamentando su muerte”.  

El tono revictimizante del documento provocó una fuerte indignación pública en el intento de culpabilizar a la víctima de semejante crimen atroz. La Secretaría de Gobierno y la Alcaldía de Bogotá se disculparon reconociendo el error y condenando cualquier actitud que perpetuara la revictimización.  

El 2 de agosto del 2023, la justicia falló a favor de la familia Cely, declarando responsables a las entidades demandadas. El fallo condenó a estas instituciones por su actuación deficiente y les obligó a indemnizar a la familia con un monto de 1.300 millones de pesos. 

Ni el dinero, ni las disculpas, ni los homenajes o marchas le devolverán la vida a Rosa Elvira Cely.  

Sin embargo, los esfuerzos de su familia por visibilizar las fallas en la atención y protección de víctimas de violencia de género en Colombia lograron tipificar el feminicidio como un delito en el país.  

Gracias al trabajo previo de movimientos de mujeres y el respaldo multipartidista, el Congreso aprobó en 2015 la Ley 1761, conocida como la Ley Rosa Elvira Cely.   

Adriana Cely, hermana de Rosa Elvira, lidera un movimiento que busca visibilizar la violencia de género en Bogotá y en Colombia y reafirmó la necesidad de implementar medidas más efectivas para prevenir estos crímenes y garantizar justicia en casos similares.  

En el 2025 en Colombia, 501 mujeres fueron asesinadas por razones de género. La impunidad sigue siendo el factor dominante, y esto se ve reflejado en el hecho de que, de acuerdo con la Red Nacional de Mujeres, el 78 % de estos crímenes no cuentan con resolución judicial. 

Pueden existir leyes y castigos severos, pero es necesario educar a nuestros niños, jóvenes y aún a los hombres para romper de una vez por todas el ciclo de la violencia, de la indiferencia, y de la poca empatía hacia las mujeres. Tienen que empezar a vernos con respeto y darnos el trato humano que merecemos. Que cada mes de la mujer nos acerquemos más a este objetivo, y que estas conversaciones se mantengan durante el año entero para que no sean más los feminicidios y crímenes de género ni en nuestro país ni en el resto del mundo.  

Más temas en www.sinrecato.com