Pasado y futuro: Super Bowl LV y su paralelo con nuestra vida post Covid
Gracias a mi madre siempre he practicado deporte, natación de niño y waterpolo de adulto. Hoy, continúo practicando diariamente en la piscina, pertenezco a una selección de rendimiento y jugué los últimos juegos nacionales, antes de que nos llegara esta catástrofe llamada Covid19, cuando la vida nos sonreía y no lo sabíamos.
Los Carnavales, suspendidos y que ahora serán virtuales, nos deja la maicena para el recuerdo y los desfiles en la VÍA 40 en la memoria, donde yacerán hasta nuevo aviso las esperanzas de resucitar a joselito.
Nuestra vida ha sido modificada, a la fuerza, por un virus que ha penetrado y resquebrajado el núcleo duro de una comunidad cuyo corazón es la vida en sociedad.
Pero hoy es el Superbowl LV y aunque a muchos les da lo mismo como a mí hace algunos años, este evento resulta vital no sólo para Estados Unidos sino para el mundo en general.
Hace unos años, empecé a ver fútbol americano y me explicaron varios aspectos de dicho deporte: por qué se llama fútbol si se juega con las manos, por qué hay tantos directores técnicos (defensivos, ofensivos y de todo tipo, hasta varios técnicos en la tribuna), que la estrategia es la base de todo el partido y la emoción que viven muchos norteamericanos con su deporte, las grandes ventas de alitas que ocurren ese día, las lesiones permanente de sus jugadores, los efectos colaterales, los grandes talentos que hay en la cancha, entre miles de datos más.
Todo esto me lo ha explicado mi hermano y mi cuñado, que si bien aún no soy hincha de ningún equipo como ellos son de los Saints de New Orleans, disfruto de un buen momento en familia bajo la excusa de un deporte del que aprendo en cada sesión y partido.
Por eso sé que este SuperBowl LV es especial; el quarterback de un equipo es el jugador más importante del colegiado, la futura y joven estrella Patrick Mahomes, quien, junto con su equipo, ganaron el año pasado el SuperBowl y dicen los expertos será el futuro del juego en dicha posición.
Tom Brady, por otra parte, con más de 40 años, representa la historia del juego, el pasado y presente, una leyenda activa del deporte, con más de seis torneos de SuperBowls ganados en los últimos 20 años, considerado el jugador más emblemático de la historia en dicho deporte.
Su equipo de toda la vida, los Patriots, no lo quiso renovar en esta temporada, pagando el precio de ni siquiera clasificar a los Playoffs y mientras él, símbolo del espíritu americano vivo en el fútbol americano, con su nuevo equipo el Tampa Bay (donde será la sede del evento), lucha mañana por la supremacía 2021 del super tazón.
Así, el Superbowl será un ejemplo para los futuros juegos panamericanos por los que lucha Barranquilla y Bogotá para ser sede, para los Olímpicos de Japón que se sospecha se suspenderán debido a la pandemia y para todo el mundo, donde los eventos televisados y en masa, entran en examen, si el Covid se extiende.
Porque también el Covid será el tema central de este espectáculo, en un deporte que ha sido abanderado con sus sanciones millonarias por el incumplimiento de los protocolos de sanidad.
Los comerciales de dicho evento donde se paga alrededor de 6 millones de dólares por 30 segundos de publicidad, girarán alrededor del nuevo entorno y ecosistema de los Estados Unidos, donde se espera una participación así sea tangencial del recién posesionado Biden.
Hoy será un día en donde se jugará una final donde se somete a prueba nuestra capacidad como sociedad de vivir durante la pandemia, lo más parecido a la manera como vivíamos sin ella.
No podemos seguir esperando una vacuna, preguntándonos si podemos disfrutar partidos de la selección con público o sólo televisivos, restringiendo con cuarentenas ciudades sometidas al colapso.
Si vivimos así es porque nos toca, por brutos, por salvajes. Amigos, sólo es cumplir con los protocolos: distanciamiento, lavado de manos y mascarilla permanente.
¿Por qué nos es tan difícil? Tanta idiotez circulando en redes sobre la falsedad de esta pandemia ha embrutecido a una gran cantidad de subnormales que arriesgan su existencia por chismes de energúmenos creativos en la clandestinidad. No queremos más cancelaciones, más cierres, más controles en exceso.
Pero hemos demostrado ineptitud y poca cultura ciudadana al seguir llenando nuestras UCIs de inocentes y enfermos luchando por su vida.
Mientras el mundo se nos aleja, con porcentajes de vacunados por miles y celebra sus eventos más excelsos, con controles, nosotros seguimos aquí obligando a nuestros mandatarios a que nos castiguen, con un excesivo paternalismo que obliga a tomar decisiones que ni ellos quieren, ni la mayoría quiere y no sirven a nadie, sino para evitar el colapso auto provocado debido a nuestra propia culpa.
Este SuperBowl es eso, una luz de esperanza que nos permitirá disfrutar con público restringido, con todas sus autoridades pendientes a sancionar por incumplir los protocolos de sanidad, un país entero con sus televisores encendidos y la lucha al tiempo entre nuestra vida pasada y la futura que a cuestas tensiona nuestra manera de vivir así: O la nueva normalidad nos sigue golpeando y nos quiebra o reaccionamos. Mañana sabremos si se puede, si podemos.
Porque si ellos pueden, ¿Por qué nosotros no? Así no sepa nada de este deporte, le aconsejo compre su comida favorita, siéntese con una cerveza fría y disfrute no de un partido, sino de la posibilidad de que, si mañana todo sale bien, hay esperanza de volver a vivir en un mundo diferente pero similar al que dejamos antes de que Wuhan nos notificara del maldito Covid19. Que gane el mejor.
