Pandemia: Hipoteca a la inversa
Esta semana, el Ministro de Vivienda anunció algo magnífico: La posibilidad de importar a nuestro país la figura de la hipoteca inversa, dándole opción a nuestros adultos mayores de 65 años de una renta vitalicia, un canon mensual o una cuota cuasi pensional durante el resto de su vida, entregando un inmueble de su propiedad al sistema financiero.
Inmediatamente figuras públicas, noticieros y columnistas, alababan la figura jurídica importada para cubrir el faltante de pensiones de nuestros adultos mayores y proteger a una población trabajadora que cosechó un capital a puro sudor y sacrificio.
Un ejemplo: Doña Carmen vive en el barrio Paraíso; trabajó toda su vida para pagar su única casa, una deuda eterna con el Banco que terminó de pagar hace 5 años. Su edad actual 66. En pandemia, su pequeña miscelánea ha sufrido mucho y no logra obtener los ingresos mínimos para subsistir, y sus hijos tampoco logran aportar para ayudarla. Acude al sistema financiero, como medida desesperada y solicita una hipoteca inversa. Le toca negociar el avalúo del inmueble, el valor de su cuota, su interés y la edad probable que se supone vivirá. Doña Carmen obtiene un ingreso mínimo pagado por el sistema financiero hasta su muerte a costas del único capital de su vida, su casa, la cual pasará al Banco al morir afectando la herencia de sus hijos. Así, no luchará por sobrevivir mientras pasa esta situación caótica. ¿Suena bien?
Este sistema podría funcionar siempre y cuando se cumplan los siguientes hipotéticos: Que el inmueble que se entrega en hipoteca no haya sido obtenido por crédito de vivienda o con garantías reales, porque la idea de la figura no es gastar 30 años pagando un inmueble para luego de tenerlo en propiedad devolverlo a quien me lo financió, dejando sin legado a la familia.
Funcionaría sí, si las tasas de interés se calcularan al 1%, 3% o 5% anual, porque algo lógico tendrá que ganar el que paga la cuota mensual y no lo absurdos que ganan ahora. Y funcionaría sí, si los inmuebles objeto del contrato se avaluaran con un mínimo de ley igual al avalúo catastral actualizado en las grandes ciudades y sobre los cuales además el propietario ha pagado impuestos. Funcionaría por supuesto, si las entidades que usan la hipoteca inversa firmaran el contrato con una mentalidad de ganar todos, bajo el principio de solidaridad, como ha ordenado el Presidente.
Yo sí creo que serviría el sistema, pero no en un país donde seguramente muchos adultos mayores entregarán por necesidad, y no por negocio, su único hogar a un precio de subasta. Serviría por supuesto, si la dichosa hipoteca contemplara una revisión por un ente imparcial e independiente y no cooptado por las propias instituciones a las que vigila; serviría la figura siempre y cuando se evitara con sagacidad abusos y cláusulas leoninas. Funcionaría la hipoteca, yo creo, si se reglamentara evitando el lobby del sistema financiero y evadiendo los micos y leguleyadas con el fin de dejar sin patrimonio familias enteras.
Estoy seguro de que la hipoteca funcionaría a la inversa; es decir, en un país no tan injusto financieramente, con una población no tan abandonada y maltrecha y castigada por una situación de pandemia global y social. Estoy seguro de que la hipoteca funcionaría, sí que sí, si el Presidente pone en cintura al sistema financiero y lo obliga a aportar más en esta pandemia y no sólo a prorrogar nuestras obligaciones e intereses; funcionaría sí, si a los adultos mayores se les garantizan cuotas dignas que incluyan la valorización de su único inmueble, las mejoras necesarias e intereses justos, con máximos legales imposibles de superar con costos, maniobras y gastos no operacionales.
Funcionaría sí, la hipoteca inversa, si este país no fuera Colombia y la gran mayoría de adultos mayores tuviera varios inmuebles. No es mala la idea, para nada, es malo el sistema donde buscan aplicarla. Tal vez la hipoteca inversa funcione para adultos mayores acomodados con varios inmuebles en su patrimonio, pero sin duda deja vacíos importantes en la gran mayoría de adultos mayores con un solo bien. Corrija el sistema Presidente y seguro funciona la hipoteca. Si este país fuera todo lo contrario, lo opuesto a lo que es hoy, si fuera a la inversa, seguro funcionaría la dichosa hipoteca.