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¡No a la Copa: otro fracaso del Gobierno!

Si bien en las últimas horas Colombia decidió solicitar a la Conmebol el aplazamiento de la Copa América de Fútbol, tal solicitud -creemos- se hizo de manera extemporánea. La respuesta en cambio de la Conmebol fue inmediata: no se acepta la solicitud de aplazar el torneo para fin de año. Simplemente no se hará en Colombia

Un país convulsionado en medio de una pandemia que agota vidas momento a momento, en el que sus gentes deambulan por las calles en protestas severas en busca de soluciones a los graves problemas y poder sobrevivir, el gobierno se enfrascó en terquedad para no ceder al clamor general, intentando no claudicar en el certamen deportivo como factor distractor.

Ante la inminente decisión de la Confederación Suramericana de quitarle definitivamente la sede del torneo, el Gobierno de Iván Duque para no dar el brazo a torcer, intentó un aplazamiento que a nuestro juicio resultaba demasiado improcedente. Dicho aplazamiento pudo haberse solicitado con anticipación y no cuando el tiempo se acortó al extremo para los organizadores con la Conmebol a la cabeza.

Ni siquiera el fútbol doméstico tiene garantía de cumplir su cometido total. No es solo la pandemia del Covid 19, ahora y con mucho más rigor, la situación social que nos envuelve desde el pasado 28 de abril y en el que la población civil ha colocado más de 45 muertos, muchos desaparecidos, otros tantos presos y torturados por una desacertada fuerza policiva, lo que ha llevado a la creencia de que no era oportuno la realización del evento ahora ni a finales del presente año.

El estadio Metropolitano estaba en disponibilidad como sede del importante certamen  

Recientes muestras en ciudades como Barranquilla, Cali, Pereira y Bogotá que obligaron a  suspensiones o traslado de juegos de fútbol de la liga a otros escenarios y de Copa Libertadores a estadios internacionales son evidencias del alto riesgo que se puede correr frente al conflicto nacional. En Colombia, las jornadas semifinales y finales del torneo profesional aún no tienen fechas definidas para su cumplimiento. 

Mucho menos resultaría  seguir insistiendo, como lo pretendía el Presidente Iván Duque, el Ministro de Deportes Ernesto Lucena y en general todo el gobierno de realizar en noviembre la Copa América.

No se puede ocultar el sol con las manos; igual no podemos disimular en el concierto mundial lo que está ocurriendo en nuestra Nación, con un desacertado mandato gubernamental que pretende demostrar que aquí no pasa nada. 

Organismos internacionales como la ONU, Derechos Humanos, y Comunidad Europea, exigen al gobierno cambiar la actitud represora y criminal a un pueblo urgido de mejor trato y no que sea sometido a la fuerza a preceptos dictatoriales.

No solo fue por la imprudente, equivocada y pretendida Reforma Tributaria la que rebosó la copa; también la Reforma a la Salud, por suerte igualmente sepultada en el Congreso. Todo va más allá: los colombianos también protestan por la pretendida reforma a la pensión que no es más que otro mazazo al bolsillo de quienes humildemente gozan y otros que aspiran a su justa pensión. 

La inequidad, injusticias, el desempleo, desatención en salud, y el sometimiento cada vez más dictatorial no es cosa del presente; ha venido minando desde hace décadas de gobiernos indecentes que han desfalcado el erario público en beneficio de unos pocos y en detrimento máximo a los casi 50 millones de habitantes de Colombia.

Y, aunque el paro y las protestas pudieran levantarse en próximas horas, lo que no parece cercano dada la posición terca y dominante del gobierno, el pueblo parece haber despertado del letargo en que ha estado sumido y decidido está a seguir manifestándose en las calles aún a riesgo de tratos desproporcionados, crueles, de tortura, muertes y desapariciones con responsabilidad del Estado. 

Los países vecinos de Suramérica son conscientes de la dramática situación y ya oficialmente algunos gobiernos de selecciones participantes habían condicionado su participación si el torneo se cumplía en Colombia. 

Un aplazamiento demandaría largos meses. Y en tal sentido, como lo decidió  la Conmebol en las últimas horas, otras sedes como Argentina, Chile o Paraguay están aptas para el certamen continental a partir del próximo mes.

La marginación de Colombia como sede del evento, se constituye sin duda, en un nuevo fracaso del Presidente Duque y su Gobierno.