A las puertas de otro fracaso
“Los pájaros tirándole a las escopetas”, así podríamos calificar las expresiones del preparador físico del equipo Junior Christian Juliao, al exjugador rojiblanco Jorge Bolaño, tras las críticas que en trinos expuso este por las actuaciones tristes y vergonzosas del equipo en el fútbol colombiano.
Las muestras del plantel en los partidos frente al Unión Santa Fe, de la Copa Suramericana y de los domésticos ante Nacional y Bucaramanga en los cuadrangulares, ha dado motivo a severas críticas no solo del exfutbolista sino de toda la prensa y la afición de la divisa local.
“Vendiendo humo todo el tiempo y eso que conoce más al equipo Barranquilla FC que otros, que no se puede decir nada porque el campeonato empieza cuando los 8… y pa arrematar'', escribió Bolaño en su cuenta de Twitter, a lo que el preparador físico del club respondió. “Piensas que hablar pendejadas te llevará a que te den un equipo más rápido. Ojalá algún día te dirijas en algún lado para ver “Las maravillas” que harías!!! Que falta de profesionalismo. Ayyy Dios mío, estos manes piensan que toda la vida van a vivir de lo que jugaron”, expresó Juliao.
Y, aunque luego, el preparador físico borró de su cuenta las respuestas, lo cierto es que estas quedaron en la mira y en el análisis severo de periodistas y aficionados del equipo. Recordando que cuando se anunció la venida de Juan Cruz Real, la hinchada y muchos periodistas rechazaron su nombre, criterio que los directivos no tuvieron en cuenta como nunca reconocen y cuyas decisiones quedan por encima de cualquier sugerencia o recomendación; la voluntad única imperante es siempre la de sus dirigentes.
No es mentira que el nuevo técnico Cruz Real dijo a los cuatro vientos que conocía muy bien a los jugadores del Junior y que llegaba con la seguridad de corresponder a la responsabilidad que le asignaron.
La Copa Suramericana. Tras un comienzo prometedor, terminó de manera grotesca y decepcionante. Un marcador vergonzoso de 4 goles en la propia casa nos dejó por fuera cuando todo parecía favorable para entrar a la gran ronda. Fracaso indiscutible, aunque se intente disimular bajo la excusa del desgaste físico y cansancio por la seguidilla de compromisos del plantel, como si los otros equipos no tuvieran también desgaste por las mismas razones.
El mal momento lo corroboró el equipo frente al Nacional en el comienzo del cuadrangular donde dejó escapar la victoria ante un rival que parecía dominado en la mayor parte del compromiso. Y como si fuera poco, bajo la obligación de sumar, aunque de visitante ante el Bucaramanga, una nueva derrota colmó la paciencia y la credibilidad que en el equipo se tenía al comienzo de la temporada. En resumen, a lo largo del torneo Junior decepcionó ostensiblemente frente a rivales de “menor categoría” por conformación de nómina, pero que, en el campo, desnudó falencias tanto defensiva como ofensivamente.
Hay quienes aún creen en el milagro de llegar a la final por el título, para lo cual se requiere ganar los dos compromisos restantes en casa, ganar en otras plazas y depender de otros resultados. Por lo visto a lo largo de la competencia semestral, Millonarios, Nacional y hasta el Bucaramanga lucen con mejores opciones que el onceno rojiblanco. Los hay también quienes desde ya han comenzado a hilvanar nombres de posibles nuevos refuerzos y salida de otros tantos que llegaron con bombos y platillos y solo han servido para repicar campanitas de paletas.
Nos inclinamos por los de esta segunda creencia, aunque asaltado una vez más por las dudas que tradicionalmente nos envuelve al momento de traer nuevas figuras. Un cambio severo debe vislumbrarse; comenzando por la contratación de un cotizado y reconocido director técnico internacional, de menos verborrea y más trabajo, con autoridad y conocimiento de fútbol moderno.
Un técnico que no se preocupe por justificar a sus dirigidos diciendo que “Lo último que van a esperar de mí es una crítica a mis futbolistas”, sino que exija responsabilidad y pundonor defendiendo la causa. El entrenador argentino Juan Cruz Real, prefiere justificar derrotas afirmando que merecieron mejor suerte en vez de preocuparse en “enseñar” a los goleadores a rematar al arco y a los defensores a no ser parsimoniosos y entretenidos con la pelotica en propia zona, enseñándoles que el fútbol se gana con goles y los goles es buscando el arco contrario.
Junior requiere de jugadores extranjeros (refuerzos) que aporten y no resten, comenzando con un verdadero volante 10, un volante creativo y con liderazgo en la cancha, algo que hace rato no se tiene en el plantel. Refuerzos “con hambre de ganar” y no conformistas como los que últimamente han llegado sin sentido de pertenencia.
Conformar un plantel con elementos de la propia cantera y de otras regiones de la costa, no interioranos que entregan más fracasos que satisfacciones; y de extranjeros que enseñen y aporten de verdad como en los tiempos de Dida, Quarentinha, Verón, Babington, Uribe, Comesaña, Galván, Bauza, etc. Jugadores que realmente enamoren a la hinchada por su fútbol y entrega; defensores como Dulio, Berdugo, Mendoza, Óscar Bolaño, Pedro Blanco, goleadores de verdad que se entreguen de principio a fin y no de esos que viven lesionados y sin ganas de correr. Nos quedamos apenas con leves recuerdos de aquellos Arango, Ferreira, en la divisa como Iván Valenciano, Pachequito, Mackenzie y qué decir del Pibe Valderrama y de Giovanny Hernández.
Qué lejos se nos hace cada vez más añorar esos jugadores que nos brindaron tardes y jornadas gloriosas. Con estadio lleno y pletórico de entusiasmo, por un espectáculo que hoy y desde hace rato, luce huérfano en Barranquilla.