La infamia de la guerra al deporte
Bien se dice que en la guerra nadie gana, que todos pierden; que la guerra no respeta credo, condición social, política, económica ni religiosa. Concepto que va mucho más allá. Tampoco la guerra respeta, quizá la mejor muestra de unión y lenguaje universal como lo es el deporte.
Lo corrobora una vez más el estado actual que se está viviendo a raíz de la guerra de Rusia y Ucrania en poco más de una semana. Ya no son solo los muertos, heridos, desplazamientos masivos de familias y destrucciones de casas y edificios. También deportistas y el deporte en general padecen las amargas y miserables consecuencias de un conflicto armado en el que se supone la actividad y el ejercicio del músculo nada tienen que ver.
Es infame que por culpa de “unos pocos emperadores”, los pueblos paguen consecuencias catastró ficas. Las poblaciones civiles resultan siempre las cuotas damnificadas en enfrentamientos que no le corresponden sino a unos pocos en demostración de poder. Y esta, que está a punto de desbocar en una tercera guerra mundial de inusitadas consecuencias en las que se esgrimen armas nucleares, jóvenes practicantes de deportes también se convierten en víctimas y damnificados.
En esta guerra, el deporte ha entrado a formar parte de los intereses de unos sin estimar el detrimento de otros. De quienes están en favor de la guerra y de los que la condenan. Algunos, muchos deportistas ucranianos y rusos han abandonado sus prácticas deportivas para enrolarse en ejércitos de sus países para defender la bandera patria. Tal el caso del ucraniano Vitaly Sapylo, futbolista de segunda división en su país quien a sus 21 años murió mientras peleaba como soldado defendiendo su tierra ante los invasores. Y de Dmytro Martynwenko, de 25 años quien murió junto a su señora madre a causa de un bombardeo en su casa.
En el fútbol, el equipo alemán Schalke 04, que tenía como patrocinador a la empresa rusa Gazprom no contará más con el patrocinio y decidió retirar las letras de GAZPROM de sus camisetas. Igual el del Manchester United, de Inglaterra cuyo contrato desde 2013 decidió finalizar relaciones comerciales con Aeroflot. En Ucrania, la Liga de Fútbol anunció la suspensión del certamen . Y La Unión Europea de Fútbol Asociado, UEFA, en las próximas horas, determinará qué pasará con la sede de la final de la Champions League, que estaba para disputarse en San Petersburgo, Rusia. Se efectuará en Paris.
Las cosas traspasaron límites en el caso del ucraniano Oleksandr Zinchenko, jugador del Manchester City, que publicó una historia en su Instagram: “Putin, espero que tengas el sufrimiento de muerte más doloroso. Monstruo”.
Román Abramovich, el multimillonario ruso dueño del Chelsea, anunció la venta de su club Chelsea. El magnate ruso muy cercano al Presidente se siente presionado por la guerra desatada contra Ucrania. Vladimir Putin, además, en 2018 se le retiró la visa, debido al incidente del ex espía ruso envenenado, que complicó las relaciones de Rusia con Reino Unido. “Es poco probable que se le permita volver a establecerse en Gran Bretaña”.
En Ucrania, varios jugadores sudamericanos se encuentran varados, esperando que sus respectivos países les tramiten con la salida del país. Uno de los casos es el colombiano Gilmar Bolívar que lleva 8 meses allí, el paraguayo Ariel López y los argentinos Francisco Di Franco y Claudio Spinelli. Otro colombiano es Jorge Carrascal llegado recientemente al CSKA procedente del River Plate de Argentina.
El rechazo a la guerra se ha puesto de manifestaciones en las canchas. Como el caso de Ruslan Malinovsky, en el juego de Europa League, lució una camiseta con la leyenda de no a la guerra. Yaremchuk, del Benfica, también mostró una camiseta con el escudo de Ucrania, en signo de protesta, durante el duelo contra Ajax. "No a la guerra": El grito del futbolista de la Selección de Rusia Fedor Smolov. Su escueto mensaje, 'No a la guerra', junto a un fondo negro, está acompañado de una bandera ucraniana y de un corazón partido en dos, según agencias internacionales.
En el automovilismo de la Fórmula 1, Los pilotos Marx Verstappen y Sebastián Vettel, han mostrado su rechazo a la guerra dejando entrever la posibilidad de no correr el Gran Premio de Sochi. Otro piloto, Aston Martin: “En mi opinión personal tenemos una carrera programada en Rusia, para mí, es que no debería ir, no iré”. En el baloncesto, durante el juego entre Ucrania y España, disputado en Córdoba los asistentes aplaudieron a los ucranianos, que salieron con mensajes de no a la guerra. Se teme que se podrían presentar más novedades en el entorno del deporte.
En el ciclismo, la Unión Ciclística Internacional-UCI- decide expulsar de todas las competencias a los pedalistas de Rusia y Bielorrusia. Acogiéndose a recomendaciones del Comité Olímpico Internacional-COI- ningún equipo de estas naciones podrán participar en ningún evento del calendario internacional. Cómo si los deportistas tuvieran la culpa de una guerra que no les compete.
A todo este boicot deportivo se une el Consejo Mundial de Boxeo-CMB- del mexicano Mauricio Sulaimán quien anuncia que este organismo no avalará ningún combate con presencia de púgiles de Rusia y Bielorrusia. La pelea programa entre el mexicano Camelo Álvarez y el ruso Dmitry Biol queda cancelado. “Es una decisión terrible, pero necesaria para demostrar que en el deporte del boxeo todos queremos la paz”, expresa hipócritamente el presidente del CMB.
La FIFA decreta que Rusia no va al mundial de Qatar. Y como si fuera poco, el COI en una decisión infame decide dejar por fuera a los 71 deportistas rusos y de 12 de Bielorrusia en los Juegos Paralímpicos de Beijing. Una de la más esperada competencia para jóvenes deportistas con algún tipo de incapacidad motriz, física o mental. Decisión que va contraria al pensamiento olímpico de cuerpo sano en mente sana y a la filosofía del padre del olimpismo Pierre de Coubertin “lo importante no es ganar sino competir” en el más claro y noble mensaje de que el deporte debe unir y no dividir, sin tener en cuenta credo, estatus social, económica, ni raza ni color ni religión, sino verdadero espíritu deportivo.
Lo cierto de esta guerra a Ucrania con miles de muertes, heridos, desplazados y edificios derrumbados no solo deja en crisis la política económica y social en Ucrania, Europa y también del mundo. Todos los sectores se ven afectados, directa o indirectamente. El fútbol, ciclismo, baloncesto, automovilismo, boxeo, tenis, voleibol, atletismo y en general el deporte, no es la excepción. Decisiones incomprensibles han involucrado el ejercicio deportivo en una guerra que no le pertenece.