La historia de ‘Mi vieja Barranquilla’, la sentida canción de Esthercita Forero
Ya son 11 años de su ausencia terrenal. Una endécada sin su sonrisa fácil, cargada de gozo.
Una ráfaga de incontrolable nostalgia nos sacude al evocar en un marco de sepia su voz cantarina, dibujándonos las calles de mi vieja Barranquilla o revelándonos el furtivo romance de esa luna bonita con el río Magdalena, en una noche de cumbia y palmeras.
Siempre presente, vigente en nuestras evocaciones está Esthercita Forero. Nadie, como ella, le ha cantado más y mejor a Barranquilla, en una perfecta combinación de letra y melodía, en la que lo alegre se integran con la ternura y la nostalgia, ya sea en las canciones interpretadas en su propia voz por otros cantantes.
Reconocida como ‘La Novia de Barranquilla’, la inolvidable Esthercita siempre tuvo como fuente de inspiración, al momento de escribir sus canciones, a su entrañable ‘Arenosa’.
A Esthercita la recordamos por estos días, en la primera semana de abril, al cumplir Barranquilla un aniversario más de su erección en Villa.
En canciones como ‘La luna de Barranquilla’, ‘Campanitas curramberas’, ‘El caño de la auyama’, ‘La Guacherna’ y ‘Tambores de Carnaval’, Esthercita nos dejó sentidas postales de nuestra tierra.
“No me considero una compositora prolífica, pero al momento de escribir, inspirada por la musa, las frases me llegan con facilidad y casi siempre está presente el paisaje de mi Barranquilla del alma. Entonces compruebo que la labor de componer no es difícil para mí”, me dijo Esthercita en una de las tantas conversaciones que sostuvimos.
Esther Forero Celis, como era su nombre de pila, nació el 10 de diciembre de 1919. Sus padres fueron Laureano Forero y Josefina Celis. Su infancia la vivió en el barrio Abajo de Barranquilla. La primera canción que compuso fue ‘Santo Domingo’, un bolero dedicado a la capital de República Dominicana.
Falleció, a los 91 años, el 3 de junio de 2011, en la Clínica de La Asunción, en su amada ‘Puerta de Oro de Colombia’.

UNA CANCIÓN QUE ES UN HIMNO
El sitio ideal para vivir es la Barranquilla que Esthercita Forero describe, porque es una ciudad en la cual los problemas de la cotidianidad han sido barridos por la magia de su poesía.
La Barranquilla de los versos de Esthercita no nos aflige, sino que nos maravilla. A esa conclusión llego al escuchar ‘Mi vieja Barranquilla’, una de las canciones más bellas y nostálgicas que se le han compuesto a esta ciudad de más de dos siglos de haber sido fundada.
Las calles de mi vieja Barranquilla/ doradas por el sol y las arenas/ el caño saludando al Magdalena/ con flores de bonitas batatillas…
Compuso ‘Mi vieja Barranquilla’, en 1974, por petición de Nelson Henríquez, destacado cantante venezolano que un año atrás se había constituido en el triunfador absoluto del Carnaval, adjudicándose el Congo de Oro y la ovación unánime de los asistentes al Coliseo Cubierto Humberto Perea, en el Festival de Orquestas.
LA HISTORIA DE LA CANCIÓN
“Antes que nada debo aclarar que yo soy una compositora fruto de la espontaneidad, que no escribo nada por encargo”, le respondió Esthercita a Nelson Henríquez cuando este le pidió que le hiciera un canto alegórico a la ciudad.
“Yo no conocía a Nelson Henríquez en persona, pero lo había disfrutado mucho a través de sus bellas interpretaciones, en especial, ‘Festival vallenato’ y ‘El barranquillero’. Farid Char fue quien me lo presentó por petición del propio Nelson. Recuerdo que antes de despedirnos le reiteré que yo no escribía por encargo, pero le prometí que lo meditaría. Con un beso en la mejilla nos despedimos”, me dijo Esthercita.
En la intimidad de su aposento, el clamor de Nelson Henríquez seguía taladrando su mente: “Barranquilla me ha dado una sentida acogida, y yo quiero retribuir ese cariño cantándole una canción a su tierra, a su paisaje, a su gente. Quiero que sea nostálgica, y solo usted puede escribir algo así. ¡Hágala, por favor. Se lo pido de corazón!”.
Dos días después, en una de esas apacibles sentadas en la terraza de su casa, nació ‘Mi vieja Barranquilla’. “La misión resultó más fácil de lo que esperaba. Lo único que hice fue acordarme del Barrio Abajo, donde pasé mi niñez, y de los palitos de matarratón, símbolos de nuestra ciudad. Lo demás, me lo dictó la musa”.
‘Nelson Henríquez, El fabuloso’, publicado en 1975 bajo el sello Venus de Venezuela, fue el disco de larga duración en el que figuró ‘Mi vieja Barranquilla’. Obtuvo de inmediato su pasaporte a la inmortalidad. “Ese es un número indefectible en mi repertorio. Donde quiera que voy, debo interpretarlo. El público no me lo pide, me lo exige”, me dijo Nelson Henríquez, quien falleció el 3 de marzo de 2014 en Miami (Estados Unidos), a los 70 años.
Esthercita y Nelson están ausentes de este mundo, pero permanecen presentes y vigentes gracias a ‘Mi vieja Barranquilla’…