La casi caída del Halcón Negro: Ataque directo al helicóptero del Presidente
Viajando cerca de la frontera con Venezuela, nadie sabe de dónde salieron disparos directos al helicóptero donde viajaba el Presidente Iván Duque.
El Director de la Policía Nacional, General Jorge Luis Vargas, informó que se encontraron dos fusiles y munición que podrían ser parte de los hechos y se ofreció, por parte del Gobierno, una recompensa de hasta 3.000 millones de pesos para quien de información sobre los responsables. La información que se tiene es que ambas armas tienen marcas de las Fuerzas Armadas de Venezuela, una AK-47 y un fusil 7-62.
Por esa misma zona, en Cúcuta, fue atacado con un carro bomba una base militar, donde hubo más de 30 heridos. Es el primer atentado de este tipo en la historia de nuestro país. La comunidad internacional ya ha rechazado el atentado. La embajada de Estados Unidos, el canciller mexicano, la cancillería de Argentina, la Representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia y la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

¿Qué revela todo esto? ¿Quién busca tumbar un helicóptero con disparos de fusil? ¿Y si hubiesen tenido misiles, así fueran artesanales? ¿Quién, dentro del equipo o la institucionalidad, avisó que el Presidente estaba en esos aviones?
Este no es un atentado, es una advertencia. Si hubiesen querido matarlo, lo hubiesen hecho; el autor intelectual de este mensaje de alerta está enviando un mensaje duro y directo: “Presidente Duque, de chévere no te matamos”. Sólo a los bandidos les conviene una desinstitucionalización absoluta, un plan de destrucción total. Sin embargo, es curioso que se hayan atrevido a enviar este mensaje al Presidente, tan arriesgado, como gritando a voz alta de fusil “Escúchanos o ya sabes lo que pasará”. Además, el Presidente iba con su círculo más cercano, el Ministro del Interior y el de Defensa, junto con el Gobernador local. El daño, si hubiesen querido, habría sido total.
El hipotético caso de que el Presidente Duque dejara la presidencia a través de los medios legales adecuados, sería desastroso para el devenir del país, cuánto más si es matándolo. Algo pasa Colombia, algo huele mal compatriotas. Como siempre, algunos responden fácil e irresponsablemente arguyendo que todo es creado, un montaje y que no existe peligro alguno, sólo obedece a un teatro oficial.
Sin embargo, sería el peor montaje jamás pensado por un Presidente y por un Estado para intentar una unidad imposible. La cuestión no es rodear al Presidente Duque, como si esto consistiera en un asunto político. No hay político que pudiera solventar el hecho de que este atentado hubiera tenido éxito. Hasta Petro, quien tiene un abismo ideológico con el Presidente, rechazó el atentado y pidió respeto por las ideas de quien sea, de todos. Esto no tiene lógica.
Esto no puede ser nacional, local o criollo. No olvidemos que el difunto Santrich, desde Venezuela, amenazó de muerte al Presidente Duque, afirmando “Memento mori”, recuerda que morirás. Nada puede pasarle a la vida o integridad del Presidente, así su popularidad baje a las profundidades del abismo.
Hay que rodear a la institucionalidad porque este tipo de debilidad no conviene a nadie.