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Junior y Unión de moda en el fútbol colombiano

El fútbol colombiano anda de moda por estos tiempos de fin de año con dos protagonistas de la Costa Caribe: Junior y Unión Magdalena. El primero como animador de la serie semifinal de la Liga e intentando el milagro para llegar a la disputa del título. El otro, como ganador de la división B y ganador del derecho al ascenso de la primera, aunque en entredicho por lo sucedido en el juego frente a Llaneros el sábado anterior.

Unión Magdalena no solo debió superar el escollo que significó el rival llaneros en la agonía del encuentro 2-1 en un dramático final, sino que ha quedado sometido a investigaciones disciplinarias por parte de la Dimayor y de tipo penal por parte de la Fiscalía.

Es como si quisieran a toda costa arrebatarle lo que en la cancha consiguió con base a esfuerzo y decisión. Fortaleza y el propio equipo llanerita no pudieron conseguir el resultado que les permitiera ascender y ahora, en una decisión poco ortodoxa, se pretende quitar a los bananeros su derecho al grupo mayor.

Especialmente el cuadro Fortaleza, de la capital del país que frente a Bogotá comenzó ganando y terminó perdiendo 2-1. Con esa derrota perdió su gran oportunidad de ascender. Y a través de una demanda por el aparente “juego sucio” de los Llaneros, pretende ser al ascendido.

La jauría periodística del interior del país, como ha sido costumbre cuando se trata de algo o alguien de la Costa Caribe, han argumentado toda clase de calificativos intentando que al Unión no se le conceda el ascenso.

Y tristemente, organismos deportivos como Dimayor y la Federación que han estado tradicionalmente involucrados en temas pocos claras en el manejo de las competencias han señalado que llegarán hasta las últimas consecuencias, inclusive hasta impedir que los equipos involucrados regresen a competencias.

Tan de moda es el caso que, hasta el propio Presidente Iván Duque, en una manifestación poco afortunada ha dicho que es una vergüenza la corrupción en el fútbol, refiriendo al caso que hemos señalado entre Llaneros y Unión. Y organismos de control como la Fiscalía han señalado investigación profunda y hasta condenas para los responsables.

Analistas más mesurados y menos tendenciosos, aunque son pocos en relación a los que pretenden desconocer el triunfo del Unión, señalan que sea cual sea el resultado de la investigación, al onceno de Santa Marta no se le puede quitar lo que en la cancha obtuvo. Y si algún responsable sale de la investigación, dicha culpabilidad debe ser para los integrantes de los llaneros y no para los del Unión que solo se dedicaron a luchar por lograr la victoria.

 Nos parece desproporcionada e imprudente las declaraciones de funcionarios del gobierno que aprovechan quizás el momento y las circunstancias para posar de inmaculados y distraer la atención en otras investigaciones en los que están involucrados personajes del manejo político y administrativo del país.

Razón tiene el jugador de llaneros que pidió al Presidente que, así como los señaló de corruptos, hubiera dicho lo mismo con funcionarios del gobierno que sí han desfalcado el erario público en contínuos actos corruptos. 

Y la Fiscalía, con poses de rectitud, no olvide otras tantas investigaciones que supuestamente viene adelantando, una de esas, la correspondiente a la denuncia hecha por la Superintendencia por  reventa de boletas para partidos de eliminatorias. Y no ignorar que el deporte colombiano, en este caso el fútbol, es manejado por casas de apuestas como la llamada Bet -Play.

Mientras todo esto gira en torno al Unión Magdalena, otro protagonista: el Junior, se debate en una pretenciosa, aunque bien difícil tarea de clasificar a la gran final del campeonato. Faltando dos fechas de la serie, Junior hace el esfuerzo supremo para ser el finalista; pero no dependiendo de si mismo, queda sujeto a otro resultado que pueda servirle y que correspondería al juego entre Pereira y Cali en la última fecha. Porque, aunque Junior supere a los caleños este sábado, deberá esperar la última jornada donde deberá superar al Nacional en Barranquilla y esperar que los pereiranos les saquen por lo menos un empate a los caleños.

Bien difícil aunque no imposible la misión. Junior ha intentando en esta recta final lo que no pudo o no supo lograr en el transcurso del torneo. El cambio de mentalidad en estas últimas jornadas, decisión e ímpetu y mayor responsabilidad de compromiso ha sido incuestionable, lo que nos afianza más en la creencia de que se dejó de hacer lo que en su momento pudo ser mejor.

El fútbol en Colombia, reitero, está de moda. Por una parte, el caso del juego Llaneros-Unión y la recta final de la liga. Con dos protagonistas del Caribe que históricamente forman parte del gran espectáculo deportivo.

Mientras todo se desenvuelve, confiemos en respuestas afortunadas y no tristes y lamentables. Y, ojalá que la emoción y entusiasmo del público se concentre en los verdaderos protagonistas y no en funcionarios y dirigentes que a costa del deporte pretenden robar protagonismo.