Juegos Olímpicos Tokyo 2020: Una deuda con nuestros deportistas
Desde muy pequeño he practicado deportes. Nadador desde infantiles, waterpolista de joven y adulto y más de 30 años de vida deportiva. Entiendo la sensación de la competencia, de perder más veces que de ganar, comprendo la idea de los procesos y la paciencia que implican, más ahora que estoy en la parte administrativa de clubes, ligas y trabajo de la mano con federaciones deportivas.
Es detestable ver cómo tarados sin cerebro son capaces de criticar deportistas que no ganan medallas. Eso lo dice un sedentario seguro, que no entiende en lo más mínimo qué significa ir a unos Olímpicos.
A los Olímpicos va la élite de todo el mundo. Piensa en tu profesión y que en tu profesión te someten a prueba con los de tu barrio. De los mejores de tu barrio, se miden con los mejores de todos los barrios de tu ciudad. Si logras clasificar, estarás entre los mejores de tu ciudad y por tanto, te medirán con los mejores de tu departamento.
Cuando subas y escales, estarás entre los mejores de tu departamento, competirás por una liga e irás, en el mejor de los casos, si estás entre los mejores de los mejores de tu departamento, a unos Juegos Nacionales colombianos. Estos son cada 4 años. Allí te medirás con los mejores de todos los departamentos del país en esa profesión, en esa sección, entre casi 50 millones de colombianos, sólo la élite de cada región se encuentra peleando por un lugar. Y tú, estás allí. Compites y a pesar de todo eso, ganas. Y estás entre los mejores de los mejores de tu país en tu profesión. Luego te chequean a ver si cumples para ser selección Colombia, entre los mejores de tu profesión. Un honor absoluto.
Sin embargo, el competir vistiendo la tricolor, no te da derecho necesariamente para ir a unos Olímpicos. Porque ser Selección Colombia, no significa cumplir los tiempos, las pruebas y las exigencias que implican unos Olímpicos. Estos se ganan cuando eres el mejor no de Colombia, sino el mejor entre muchas regiones del mundo, compitiendo contra los mejores de los mejores de todo el planeta y ganándote un cupo para competir en la élite de tu profesión; ahí es cuando surge el energúmeno, vagazo, indolente, flojazo que se atreve, a través de su celular, a afirmar convencido: “Por eso estamos como estamos, por felicitarlos por quedar séptima, perdedores”.
Lo que no entiende este pelele sin arreglo, es que a quien critica, desde la comodidad del sofá de su casa, es la séptima mejor deportista del mundo en esa modalidad. Seguro el mamarracho que crítica desde su celular a los deportistas en los Olímpicos, no ganaría ni el torneo local de subnormales, ni el nacional de imbéciles con redes, ni mucho menos iría a los olímpicos de los idiotas.
Porque todos aquellos que critiquen a cualquier deportista que haya vestido la tricolor en un Olímpico, simplemente dejan en evidencia su gran ignorancia del trabajo tan valioso, incomparable y admirable de cada ser humano en la competencia más loable de la humanidad.

Lo que sí admite crítica, es la deuda que tenemos con nuestros deportistas. Si seguimos haciendo lo mismo, no mejoraremos nunca, pero no por ellos, porque ellos lo dan todo en esas pruebas, dejan el alma, el cuerpo y el espíritu allí; sino porque no hemos aprendido a acoplarnos a la vanguardia deportiva mundial y enviamos a nuestros deportistas a luchar en desigualdad. Ellos lo darán todo, no lo dudemos, somos nosotros como Nación, los que no les proveemos todo lo que necesitan a ellos. Colombia ocupó el puesto 66 en medallería, siendo superado por países como Puerto Rico, Uzbekistán, Bielorrusia, Ecuador, Jamaica, que no necesariamente deberían superarnos.
Sin embargo, Argentina, México y Colombia, dejan muchas dudas no de sus deportistas, jamás, de sus procesos deportivos institucionales y de los apoyos y herramientas que están dando a sus deportistas para que puedan luchar en igualdad de condiciones con sus contrarios, porque nuestros deportistas lo dan todo, somos nosotros, como Nación, los que andamos de tacaños con ellos.
Aprovecho la oportunidad para felicitar al gran Anthony Zambrano e Indeportes, por ganar una medalla de plata que podemos, si hacemos lo correcto, convertir en oro. Anthony lo tiene todo naturalmente, pero ¿Le daremos todo lo que necesita Anthony para que lo logre? Sandra Lorena Arenas en Marcha, Mariana Pajón y a Carlos Alberto Ramírez Yepes en BMX y a Luis Mosquera Lozano en Halterofilia: Admirable, campeones, aplausos de pie. A Catherine Ibargüen, eres historia, inigualable. Y a Yuberjén Martínez, eras el ganador indiscutible, eso lo sabe el mundo, fue robo a mano alzada. Nosotros, apoyemos el deporte, saldemos la deuda que tenemos con nuestros deportistas.