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Industria e industrialización capitalista en Barranquilla

La industria capitalista empezó a desarrollarse a gran escala con la Revolución Industrial Inglesa. El proceso de apertura continua de industrias capitalistas recibió el nombre de industrialización capitalista. Inglaterra y otros países europeos fueron pioneros en ese tipo de industrialización.

En el siglo XIX, las industrias capitalistas inundaron los Estados Unidos, país que se convirtió en la primera nación americana en entrar de lleno al capitalismo industrial. La industrialización capitalista en Latinoamérica fue relativamente tardía (si se compara con la europea y la norteamericana), pues está despegó, en la mayoría de los países, en el siglo XX.

¿Qué es una industria capitalista? Podemos definir esta unidad de producción comparándola con la industria precapitalista. Desde tiempos remotos hubo procesos industriales no capitalistas, como el artesanado y el taller manufacturero no capitalista (Ver Peter Kriedte, Industrialización antes de la industrialización).

Kriedte define la industria capitalista siguiendo los parámetros establecidos por Marx en El Capital. En la industria artesanal y de taller manufacturero los medios de producción y el producto final pertenecen al artesano o al grupo que maneja el taller. Este aspecto genera que en esos procesos productivos no exista la explotación económica, como la entiende Marx.

Y no existe la explotación económica debido a que el trabajador posee los medios de producción. En la industria capitalista, por el contrario, los medios de producción y los productos quedan en manos del empresario (o de la empresa), y el trabajador se convierte en un no propietario remunerado, como lo define Weber en Economía y Sociedad.

Aquí tenemos los dos primeros rasgos de una industria capitalista, de acuerdo con la concepción de Marx: el control de los medios de producción, de las inversiones y las mercancías por parte de un propietario llamado capitalista industrial o burgués y la existencia de unos trabajadores que no poseen los medios de producción, por lo cual venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario. 

Estos son dos rasgos esenciales que diferencian a la industria capitalista de la industria precapitalista: en esta última, el trabajador posee los medios de producción y no depende de un empleador para desarrollar su proceso productivo, en tanto que en el capitalismo industrial el manejo de la fábrica está en manos del burgués y el trabajador es solo un empleado.

Esta caracterización de industria no capitalista e industria capitalista es muy importante, pues la historia de la humanidad está llena de experiencias industriales precapitalistas, como lo destaca Kriedte y como se desprende de las obras de los historiadores económicos latinoamericanos y colombianos (Luis Ospina Vásquez, verbigracia, en su libro Industria y protección en Colombia remonta el concepto industrialización hasta la época colonial; desde luego se refiere al artesanado; lo mismo hace Salomón Kalmanovitz en su obra Economía y Nación).

Calle del Comercio entre carreras 43 y 42. 1928.

Otros rasgos importantes de la industria capitalista son la producción de mercancías utilizando métodos ligados a las herramientas, a las máquinas y a nuevas fuentes de energía, así como a la producción para el mercado. Mercancías y mercados son esenciales para la industria capitalista 

Una mercancía es un producto o un bien que posee valor de uso y valor de cambio. El valor de uso es la capacidad que tiene el bien de satisfacer una necesidad y el valor de cambio es la posibilidad que tiene este de cambiarse por otro bien o por dinero. 

La industria capitalista no es como el feudo medieval o la economía campesina natural que producen para satisfacer necesidades inmediatas de los habitantes del feudo o de la unidad productiva campesina; cuando esto ocurre, los expertos destacan que tales economías son solo productoras de valores de uso, no de mercancías.

Lo que caracteriza a la industria capitalista es que produce mercancías para el mercado. Esta es una de las principales razones de ser de este tipo de economía. Y si produce mercancías, es decir, bienes dotados de valor de uso y de valor de cambio quiere decir que depende del mercado, que sin el mercado no puede existir, pues allí realiza las mercancías que produce, sean alimentos, medios de producción, o lo que sea.

En Colombia, los primeros intentos de apertura de industrias capitalistas se presentaron en el siglo XIX. La Ferrería de Pacho, abierta en los años treinta de este siglo, fue un intento fallido porque el interés de los capitalistas se estrelló contra la falta de fuerza laboral especializada, la dificultad para acceder a los compradores y los problemas relacionados con la circulación monetaria, entre otras limitantes.

A pesar de las limitaciones y del hecho de que los gobiernos no tomaban seriamente a las “industrias exóticas” poco a poco fueron apareciendo industrias capitalistas en zonas muy localizadas como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla.

Sin embargo, a pesar de la aparición de esas industrias capitalistas pioneras no puede decirse que en ese siglo se presentó una industrialización capitalista propiamente dicha. Eran industrias capitalistas, aunque su tamaño no se equipara con el tamaño de las unidades medias de producción del ahora. En los comienzos del capitalismo industrial las unidades productivas eran también pequeñas, comparadas con las actuales. 

El carácter capitalista de esas unidades industriales no desaparece porque fueran pequeñas y porque no contaran con grandes cantidades de trabajadores asalariados. Como en los inicios del capitalismo industrial, se empezó con unidades pequeñas y el crecimiento económico facilitó la ampliación de las plantas.

En el caso de Barranquilla, las industrias capitalistas del siglo XIX buscaron resolver problemas inmediatos relacionados con el transporte fluvial o con las necesidades de la creciente población. De hecho, los astilleros que se crearon alrededor del principal puerto de la ciudad fueron ejemplos de industrias capitalistas incipientes, como lo anota Eduardo Posada Carbó en su libro Una invitación a la historia de Barranquilla.

Quizás la industria capitalista incipiente más destacada del siglo XIX se fundó en el año 1877, para producir diversos bienes requeridos por el mercado interno de la ciudad, como velas, jabones, etcétera. Además, aserraba madera y producía muebles de diverso tipo. Dicha industria capitalista había sido fundada por Rafael Salcedo y utilizó máquinas a vapor para adelantar sus procesos.

A finales de este siglo surgieron empresas industriales de cerveza, de telas, de puntillas y otros bienes de consumo para satisfacer la demanda en aumento de la población. El crecimiento demográfico de la ciudad estaba directamente relacionado con su función portuaria, con el hecho de que Barranquilla se había convertido en el principal puerto para el comercio exterior colombiano.

Edificio del Banco Dugand, Calle 32 con Carrera 43 esquina, 1922

Como lo destacan los historiadores, el papel de puerto principal atrajo personas de varios lugares de la Costa Caribe, del país y del exterior, provocando un crecimiento de la población en el que estaban empresarios con capitales, experiencia y relaciones con el exterior que ayudaron a crear varios tipos de empresas, entre ellas las que se pueden llamar capitalistas industriales.

La acumulación de capitales monetarios y las necesidades del mercado interno local, regional y nacional estimularon el surgimiento, ya en el siglo XX, de una serie de compañías industriales capitalistas que, en parte, se derivan de la bonanza generada por la exportación de café. 

La exportación del grano al mercado mundial había tomado a Barranquilla como su principal puerto a finales del siglo XIX. Las transacciones del comercio exterior de café impactaron positivamente las ganancias de las sociedades comerciales y bancarias, posibilitando la diversificación de inversiones hacia la industria capitalista.

Un rasgo general de la economía de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del siglo XX fue la intensa diversificación económica de los capitalistas, que invertían sus capitales buscando obtener beneficios y reducir sus riesgos. Esta ruta también tocó a la industrialización capitalista.

La industrialización capitalista de Barranquilla se produjo a principios del siglo XX. Como ocurrió en otros lugares de Colombia, la apertura relativamente continua de industrias aprovechó el crecimiento poblacional y los fondos derivados de las exportaciones de café y de otros procesos de acumulación de capitales para abrir compañías industriales.

Este proceso fue estimulado por las rupturas externas, es decir, por las guerras mundiales y por la gran depresión de los años treinta. En Colombia no sucedió lo ocurrido en otros países latinoamericanos, donde las rupturas externas no estimularon la industrialización capitalista.

La producción de alimentos, de telas, de ciertas materias primas y de otros bienes industriales se aceleró en Barranquilla en las cuatro primeras décadas del siglo XX, generándose una sustitución temprana de importaciones jalonada por las necesidades del mercado interno en expansión y por la acumulación de capitales monetarios asociados al comercio exterior. Esa sustitución fue apuntalada por las rupturas externas.

Si se miran los datos de los censos industriales de la primera mitad del siglo XX se verá con claridad ese proceso de industrialización capitalista en la ciudad, con industrias de buen tamaño al compararlas con las que existen a nivel nacional (Véase mi libro El desarrollo del empresariado en Barranquilla, 1880-1945, en el que planteo una ruptura industrial capitalista en los años 20, 30 y 40).

Esa industrialización capitalista a principios del siglo XX se confirma por los estudios de los historiadores económicos y por las nuevas fuentes primarias que han aparecido, producidas por equipos especializados (se pueden revisar, en este último aspecto, los datos aportados en el documento Estadísticas históricas de Barranquilla, elaborado por la Subgerencia Técnica del Banco de la República).

El dinamismo industrial asociado a la función portuaria, al comercio exterior y al crecimiento poblacional a finales del siglo XIX y principios del siglo XX fue lo decisivo para que Adolfo Meisel Roca elaborara su hipótesis de la decadencia relativa de Barranquilla en los años 40 y 50 como consecuencia del ascenso portuario de Buenaventura (Revisar ¿Por qué se disipó el dinamismo industrial de Barranquilla? de este historiador económico).

Creo haber demostrado, en un escrito reciente, que la decadencia industrial, comercial, demográfica, etcétera no ocurrió en las décadas mencionadas por el efecto del ascenso portuario de Buenaventura, como lo planteó Adolfo Meisel. Las señales derivadas de las fuentes primarias indican que esa catástrofe no tuvo lugar (Ver mi trabajo Crítica al ensayo ¿Por qué se disipó el dinamismo industrial de Barranquilla?).

Para concluir, el siglo XIX en Barranquilla representó, de acuerdo con los modelos internacionales, una etapa protoindustrial donde aparecieron algunas pequeñas industrias capitalistas. La industrialización capitalista propiamente dicha advino en las primeras décadas del siglo XX y siguió desarrollándose en el resto de este siglo. Esto es lo que se ha establecido por parte de los historiadores económicos.