Hasta fuera del país atacan a hinchas del Junior
Por encima de todo, el equipo rojiblanco es líder en su grupo…
La fobia regionalista a todo lo que huela a Barranquilla y la costa Caribe supera los límites de la imaginación. Históricamente es bien sabido que todo el interior del país, entendiendo por interior todo lo que va más allá de Montería por un costado y del Cesar por el otro, es considerado como cachacal; vale decir contradictorio a todo lo que tenga que ver con lo nuestros, en nivel o actividad desde cualquier esquina donde se mire.
Pero aún, por encima de todo, Junior con su triunfo de anoche en Bolivia frente a Oriente Petrolero, se convierte en líder de su grupo de la suramericana. Contundente victoria 3-1 que sobrepasa cualquier mal momento en casa propia o en patio ajeno.
Creíamos superado aquello de la maledicencia y escozor de envidia, pero hechos recientes nos despiertan para hacernos considerar que no es así. También por tradición en manifestaciones deportivas bien sabemos que ha existido la rivalidad incomprensible entre barranquilleros y samarios especialmente en fútbol y con Cartagena o Bolívar en boxeo y béisbol. Unos y otros proclaman que lo que más le complace es prepararse para derrotarnos, aunque se pierda con los de otras regiones.
Hace apenas una semana, en el clásico de la costa celebrado en Santa Marta, actos bochornosos obligaron a la cancelación de lo que quedaba de un partido que en la cancha se competía con enjundia y decisión sanamente, pero que en las tribunas desdibujan en puños, patadas y toda clase de agresiones que incluían armas cortopunzantes bajo el terror de personas ajenas que vieron en peligro su integridad física.
Hasta la cancha de juego fue necesario correr en busca de refugio y de alejamiento del peligro, aunque al final, la contienda de los mal llamados “barristas” convertidos en “salvajes incontrolables” bajo el calor de alcohol, drogas o incentivados por cosas extrañas y se obnubilan hasta perder la conciencia de lo que hacen. Un muerto, varios heridos y algunos detenidos. La vida de un joven perdida por la intolerancia, la inconciencia y el malentendido pensamiento de hincha de un equipo.
Pero más allá de estas contiendas “intestinales” en territorio colombiano, se traspasan barreras patrias para enfrentamientos en otras naciones, como la reciente en territorio boliviano. Junior y Cali con juegos programados para este jueves 29 de abril frente a Oriente Petrolero y el Always Ready, de Copa Suramericana y Copa Libertadores respectivamente, coincidieron en una terminal de transporte.
Según hemos conocido, barristas desadaptados- que no sabríamos como llamarlos- del Deportivo Cali arremetieron, cuchillo y machete en manos contra sus coterráneos del Junior, los persiguieron calles y carreras causando pánico y dejando lesionados bolivianos entre ellos niños y una mujer embarazada que nada tenían que ver. Bochornoso y vergonzoso evento que ameritó la presencia de la policía para controlar tétricos momentos y expulsión de los inadaptados seguidores caleños.
Independiente de que sea el Junior el afectado en dos casos seguidos, el problema radica en la incultura de los desadaptados seudo barristas convertidos en peligrosos delincuentes capaces de llegar al crimen bajo el equivocado criterio de defender una bandera, unos colores o un trapo como popularmente le llaman. Pretendiendo mostrarse como “héroes” capaces de morir por una causa.
No es que pretendamos defender al equipo Junior como la víctima exclusiva de estos hechos, que también otros clubes colombianos padecen los mismos males, con enfrentamientos dentro y fuera de los estadios; como ha sucedido en plazas de Cali, Medellín y Bogotá en que, seguidores de un Medellín contiende con los del Nacional, los de América con los de Cali y los de Millonarios con los de Santa Fe. Dejando balances tristes de muertos y heridos de uno y otro bando.
En el caso reciente de Santa Marta, si bien Unión y la plaza merecían sanciones ejemplares por ser la sede del juego y bajo la responsabilidad de autoridades administrativas y de policía, que no brindaron garantías para los asistentes al estadio, no entendemos que la plaza de Barranquilla también haya sido cobijada con sanción de tres fechas. Bien lo dice el presidente del club rojiblanco Alejandro Arteta: “es injusta la sanción al Junior que no es el organizador del espectáculo y que es un equipo que le apuesta a mejorar el fútbol colombiano”. Pronunciamiento igual del presidente del América Tulio Gómez y otros dignatarios de los clubes: Dimayor urge reformar su estatuto disciplinario en tal sentido.
Pero, reiteramos, el triunfo de anoche Santa Cruz de la Sierra, queda por encima de todo y coloca al equipo ante los ojos de sus seguidores como un gran representante en la Copa Suramericana y amplias posibilidades de acceder en su grupo como el gran clasificado. Para complacencia de toda su hinchada.