Global vs local
Estamos siendo testigos de muchas batallas polarizadas. Biden vs Trump. China vs USA. Duque vs Petro. Y así podríamos seguir con párrafos eternos. Para la humanidad siempre ha sido entretenido como audiencia enfrentar visiones y personajes con ideas radicalmente distintas. Si me has leído anteriormente, sabes que este es un tema recurrente en mis escritos: analizar los extremismos ideológicos. La pandemia ha alimentado aún más este tipo de contiendas. La última de ellas, obligarnos a elegir entre la globalización que interiorizamos e hicimos nuestra en las recientes décadas, o el volver a lo local, a lo más próximo. Absurda pelea.
Esta no es una discusión nueva en el plano teórico, todo lo contrario; este ha sido un debate en el que grandes mentes han invertido horas, desde diferentes disciplinas académicas. Lo novedoso realmente, es que la pandemia nos esta demostrando que esa hiperconexión logística de la que veníamos disfrutando no se encuentra en ningún grado garantizada. Por el contrario, es inmensamente frágil, en especial si vives en un país como Colombia.
Entonces nos hemos visto condicionados a retornar al mercado local, y nacional. Eso económicamente, aunque políticamente también se ha observado en todas las ciudades, que las inquietudes y movilizaciones civiles (incluso las online) se han incrementado localmente. En definitiva, lo local ha vuelto a captar nuestra atención. ¿Por qué? Pues porque si una situación así nos vuelve a embestir abruptamente, queremos saber qué tan bien funciona nuestra unidad de gobierno más próxima. De hecho, mediáticamente los portales y emisoras locales están batiendo record. Todo ello, fruto de la necesidad de volver a lo que consideramos nuestro, a lo que no nos quita ni una pandemia.
Lo global y lo local se complementan, no riñen; lo que sí es cierto, es que esta es una excelente oportunidad para explorar nuevamente las alternativas que nos brinda lo más cercano. El mundo exterior, ese que en nuestro imaginario empieza por fuera de nuestras fronteras, volverá eventualmente a estar a nuestro alcance, pero no olvidemos que el pico y cédula lo diseñaron nuestras autoridades locales y que los primeros antibacteriales que logramos obtener cuando se agotaron mundialmente, se lo compramos seguramente a un fabricante barranquillero…