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Ephanor y ‘Pibe’: dos cracks, dos ídolos, por siempre

Dos cracks del fútbol, uno colombiano, el otro brasilero, reverdecen en estos días de septiembre gratos y placenteros recuerdos en la hinchada barranquillera. El uno, samario de nacimiento y adoptivo de Curramba, Carlos ‘El Pibe’ Valderrama y Víctor Ephanor, del Brasil, nacidos -el primero un día como ayer jueves (2 de septiembre de 1961)- y el otro, un primero de septiembre  de 1949, constituyen un capítulo especial en la historia de nuestro equipo Junior.

Ambos, revestidos con enormes calificativos de cracks, y más allá, convertidos en ídolos de la hinchada rojiblanca, aunque en épocas distintas. Ephanor en los años setenta y militante en las temporadas de 1972-1974 y 1975 es para muchos junioristas el mejor futbolista extranjero que ha transitado por la divisa tiburona a través de su historia.  Y, Carlos “El Pibe” Valderrama, mas reciente de los años noventa también con el distintivo de figura sobresaliente e ídolo de la afición entre 1993 y 1996 cuando transcurrió en el onceno local. “Para mi fanaticada”, como diría Diomedes Diaz, el mejor de los colombianos.

Ambos, el brasilero como el criollo, marcaron sin duda especiales páginas de fútbol vistiendo los colores rojiblanco del Junior. En ellos se recrea-para quienes tuvimos la grata ocasión de verlos jugar, un juego pletórico de espectacularidad, de romanticismo y alegría para la tribuna. La diferencia estriba exclusivamente en que Víctor Ephanor no pudo saborear las mieles de un título; en cambio Valderrama lo consiguió en dos ocasiones con Junior 1993 y 1995, siendo éste el único equipo colombiano que lo encumbró a la máxima expresión de campeón.

En Víctor Ephanor se expresaba el espectáculo de un manejo virtuoso del balón en medio de rivales. Acciones adornadas con espectaculares voleas, remates de tiros libre o disparos de penal jamás acertados por defensores o arqueros rivales. Su pecho era un colchón amortiguador y su dominio corporal desplazaba con armonía la pelota hacia su potente pie izquierdo de donde salían centelleantes remates imposibles de detener. Todo eso adornado con un dominio total del balón en espacios cortos, con la habilidad para driblear, con la virtud de desplazar de un pie al otro y con repentización en freno de veloz carrera, haciéndole a sus marcadores el tradicional Ole, Ole…de los toreros a los que veía pasar a lado y lado. 

Son apenas algunas remembranzas de las que fuimos testigos en el viejo Romelio Martínez en pletóricas tardes dominicales en las que el fútbol se convertía en el gran y verdadero espectáculo deportivo. Añoranzas de los años 72-74 y 75 en las que Víctor Ephanor nos regalaba el placer y la felicidad del esplendor futbolístico en su mejor dimensión.

De ‘El Pibe’ Carlos Valderrama, aunque con características no tan espectaculares como el primero, rememorar en tiempos mas recientes, su manejo del balón, su expresión técnica en el dominio, la capacidad para proteger y desplazar la pelota y sus punzantes y certeros pases de profundidad colocando a los delanteros en condición de gol. No tan goleador como Ephanor, prefería servirlos que anotar los goles. Valenciano, Niche Guerrero y otros tantos delanteros enmarcan en sus dotes y registros de goleadores el sello inconfundible de quien los colocaba en bandeja de plata. 

Con ‘Pibe’ Valderrama, el espectáculo estaba garantizado. El Metropolitano Roberto Meléndez se engalanaba en cada jornada en la que El Pibe aparecía comandando la cuadrilla. Por eso aquellos tiempos de los años 93 y 95 la afición acudía al estadio a sabiendas de que el espectáculo estaría servido. Y los equipos rivales conociendo de las capacidades del crack samario y el potencial de Valenciano, Niche y compañía “aceptaban saber” que antes de comenzar el partido ya Junior llevaba la ventaja de por lo menos un gol.

En Víctor Ephanor, su gran desilusión la tendría en 1973 cuando renunció a venir al Junior por aspirar a formar parte de la selección de su país para el Mundial 74 en Alemania. No logrado su objetivo regresó a la escuadra barranquillera donde se alzaría en 1974 como máximo goleador colombiano. 

El Pibe en cambio sí disfrutó las mieles de una selección Colombia a la que comandó como capitán en los mundiales de 1990 (Italia), 1994 (Estados Unidos) y 1998 (Francia).

Estos primeros días de septiembre, el noveno mes del año, al tiempo en que nos retrotrae con nostalgia por aquellos viejos tiempos de los años setenta y noventa, con dos grandes figuras, para muchos, los máximos exponentes del fútbol del Junior, nos complace devolver a la memoria imágenes de esas dos grandes figuras que nos regalaron inolvidables jornadas futboleras y que por estos días están cumpliendo años de vida.  Víctor Ephanor, el brasilero y Carlos “El Pibe Valderrama, colombiano: Dos Cracks, dos ídolos por siempre.