Ephanor 50 años después: referente del mejor fútbol del Brasil en la historia del Junior
El 16 de marzo de 1972 fue el día esperado. Dos semanas atrás, habían arribado a Barranquilla tres ases del fútbol del Brasil como refuerzos para el Junior. Aquella vez jugaba el onceno rojiblanco en el Romelio Martínez. En el intermedio del partido, vestidos con chaquetas, estilo liqui liqui, Víctor Ephanor y Leonardo Caldeira fueron presentados al público que abarrotaba el estadio.
Othón Alberto Dacunha, el gran puntero derecho fue el primero en saludar a sus compatriotas en el centro de la cancha. Desde entonces se creó una enorme expectativa por ver en acción aquellos jugadores del tricampeón del mundo. Entonces llegó el momento esperado. Junior vs América: un cotejo de ribetes especiales y con aliento expectante de por lo menos 20 mil asistentes al escenario.

Ese 16 de marzo por fin aparecieron las figuras del país -según nuestro criterio- poseedor del mejor espectáculo del mundo desde el punto de vista del fútbol. Era el debut que todos presenciar. Corría el minuto 19 y Othón Dacunha en una corrida sensacional por el lado derecho, alzó la vista y vio aparecer raudo a su compatriota Ephanor; entonces soltó a media altura el pelotazo medido al área chica y allí, preciso, la figura de Victor Ephanor custodiado por dos defensas americanos que creyeron, como él mismo lo pensó, en un remate de cabeza; pero no fue así, Víctor Ephanor impulso su cuerpo arriba, con su pecho amortiguó la pelota que graciosa y rauda bajó a su botín izquierdo y soltó un centelleante zapatazo dejando sin chance al arquero del América. Fue su primer gol, el que el propio Ephanor consideraría como uno de los más bonitos anotados en su carrera deportiva.

2-0 fue el resultado del juego. El segundo lo anotó Leonardo Caldeira, “El Diablo” como para redondear un debut auspicioso y prometedor de los refuerzos Junioristas. A lo largo de tres temporadas (1972-1974 y 1975) Víctor se cansó se hacer goles, 86 de todas las marcas, constituyendo un récord de anotaciones en el Junior hasta el año 1995 cuando fue superado por Iván René Valenciano.
Ephanor fue un virtuoso en cada jugada, desequilibrante y valiente pese a todas las marcas, muchas mal intencionadas, alegraba la tribuna. Cuando tocaba la pelota algo importante se presagiaba, y el público adormecido con la magia de sus botines quedaba hipnotizado y se extasiaba al culminar la acción, casi siempre en la red del rival. Hoy, quienes vivimos aquellas esplendorosas tardes en el viejo Romelio, evocamos su impresionante dominio con pie izquierdo, sus driblings y gambetas cortas, sus veloz y desequilibrantes carreras, el exclusivo y repentino freno dejando pasar a sus contrarios que no atinaban a contenerlo. Sus tiros libres describiendo parábolas imposibles de descifrar y sus penaltis en dos tiempos que dejaban paralizados o burlados a los arqueros.

Recuerdos que ahora, en este 2022, cincuenta años después aún se siguen añorando por quienes tuvieron y tuvimos el placer de disfrutar aquellas magistrales faenas que seis años antes de él, otro brasilero el genial Dida (Edvaldo Alvez de Santa Rosa) también nos regalaba en cada juego del Junior.
Recuerdos y añoranzas que pudieran parecer increíbles para nuevas generaciones de hinchas, pero que colgaron un capítulo muy especial en la historia rojiblanca. Tardes que correspondieron a una época gloriosa del fútbol colombiano y, particularmente para el goce y disfrute de los barranquilleros, contemplando a esos ases del Brasil, entre ellos a Víctor Ephanor. Historias descritas con moldes de lujo por viejos narradores y periodistas, muchos ya desaparecidos que nos legaron a quienes seguimos sus pasos para que no se pierdan en el olvido.
Por aquellos tiempos de los sesenta y setenta, Quien esto escribe, era entonces juvenil y afortunado de tardes espectaculares de ese fútbol mágico desplegado por los mejores artistas del balón. Hoy, con orgullo me complazco en recrear esas historias compartidas con miembros de clubes brasileros, como los del Fluminense, que por estos días rivaliza con Junior en la Copa Suramericana.
Con el delegado del club carioca, Marcelo Penha y con el técnico del plantel Abel Braca, compartimos ratos de recuerdos de aquellos tiempos que en parte conocen y disfrutaron escuchándonos de aquellos cracks que por muchos años “nos pertenecieron”. E ilustrándonos de conceptos valiosos sobre la calidad y capacidad del futbolista brasilero que- como lo afirman sus representantes del Flu- ha pretendido cambiar su origen natural de la gracia, entusiasmo y alegría con el balón por la fuerza y corpulencia al estilo europeo; aunque sin perder la esencia que caracteriza por naturaleza a los magos del balompié de suramérica.

Recordando aquellos tiempos, desde Rio de Janeiro, Víctor Ephanor en charla telefónica con el cercano hincha de su fútbol, Jorge Navarro- quien nos dejó conocer el audio de la conversación- reiteró que sus mejores recuerdos los tiene de Barranquilla. “No pude ser campeón con Junior, pero esa frustración la cambiaría totalmente, por la felicidad que recibí de su gente. Los llevaré siempre en mi corazón”.
Mientras conversábamos, con Marcelo Penha sobre todos estos tópicos del fútbol, le hacíamos entrega de un paquete de nuestro último libro publicado bajo el título de Víctor Ephanor y Dacunha: dos artistas del balón. Un pequeño envío para entregar a Ephanor en Río de Janeiro, del volumen en el que se pretende hacer un homenaje a dos grandes figuras del Brasil que transitaron exitosamente por nuestro Junior. Dos de los grandes protagonistas en la divisa rojiblanca, que, a nuestro juicio, en esta obra se constituyen en referentes y reconocimiento al mejor espectáculo del mundo: el fútbol brasilero.