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¡En el Junior… se prenden las alarmas!

Siendo realista, que no pesimista, la suerte del equipo Junior en la Copa Libertadores parece estar echada. Se requeriría prácticamente un milagro para seguir compitiendo en esta versión en la que sus rivales, Flamengo, ya clasificado, e Independiente del Valle, le tomaron una amplia y casi insuperable ventaja. Eso es cierto. Pero en la competencia de Liga Colombiana, Junior conformado para lograr resultados muy positivos y siendo uno de los considerados favoritos, tiene mucho por demostrar.

Entonces, es inentendible que el onceno rojiblanco esté a mitad del campeonato dando tumbos y dejando escapar puntos importantes que podrían comprometer su clasificación a las rondas finales. No se puede entender que jugadores como Miguel Ángel Borja, contratado por sus goles, y de Sherman Cárdenas de buen rendimiento en sus últimas temporadas, no sean muy tenidos en cuenta,  y cuando lo hacen, no aporten lo que de ellos se espera, cuando es urgente cosechar puntos suficientes para lograr la clasificación a los cuadrangulares.

Por eso mismo, resulta incomprensible que el nuevo cuerpo técnico encabezado por Luis Amaranto Perea los haya dejado por fuera en partidos en los que se cree Junior debería resultar ganador. Casos como Envigado y Patriotas en los que solo se pudo cosechar un punto de los seis disputados. Y que el equipo no haya marcado un gol en cuatro juegos: uno de Copa Libertadores (frente al Barcelona) y ante Envigado, Patriotas y Pasto.

En el caso de Miguel Ángel Borja, conocido es en las últimas horas, que su no presencia en competencia fue por orden expresa de los directivos. Según se ha dicho, Borja fue contratado por las aspiraciones del club a competir hasta más no poder en la Libertadores. Al no darse los resultados esperados, las expectativas por seguir adelante con las condiciones por las que fue contratado y el compromiso de compra al Palmeiras, carecerían de interés de parte del club rojiblanco.

Dentro de las condiciones establecidas entre Palmeiras y Junior, el valor de compra del 50 por ciento jugador está tasado en 4.3 millones de dólares. Y para hacer efectiva la compra, Borja debía jugar por lo menos 75 por ciento de partidos  o marcar por lo menos de 22 goles. Desafortunadamente el rendimiento no ha sido el esperado y el interés del Junior ha bajado considerablemente. Se estima entonces que Junior no quiere hacer efectiva la compra y por eso se le solicitó al técnico Amaranto Perea que le diera muy poco tiempo en la competencia.

Pero resulta increíble que jugadores como Sherman Cárdenas no se tenga en cuanta cuando el equipo necesita un volante creativo. Como tampoco se entiende que jugadores como Tuntuneco Valencia, Hinestroza y el propio Rangel poco se les tenga en cuenta. Como no se entiende que el técnico planteé un equipo de muchos suplentes en partidos en los que se supone debe salir a ganar.

La muestra ante Envigado y frente a Patriotas es degradable. Rivales a los que se les debió sacar los puntos en disputa, solo sea posible conseguir uno (ante Patriotas) con una nómina fiel copia de su juego vergonzoso. Junior salió a no dejarse ganar, pero sin vocación ofensiva; extremadamente medroso y con el fútbol improductivo, de tenencia de balón en su propia  cancha, pero sin arriesgar y sin mirar nunca al arco rival.

Y la “tapa que apretó mucho más el envase rojiblanco” la dio el equipo frente al Pasto. Rival al que  debía superar para ascender en la tabla. No solo por su mejor nómina, por su condición de local y supuestamente, por el mejor despliegue futbolístico que se le asignaba al onceno barranquillero. Pero Junior  fue incapaz de  llegar al arco pastuso. Sus jugadores siguen dormidos en un profundo letargo. El juego tonto,  improductivo y parsimonioso del toque-toque en el la zona media y del medio hacia atrás se vuelve desesperante.  Pero ni los jugadores ni el cuerpo técnico parecen darse cuenta. Amaranto Perea sigue impávido, casi que extasiado, sin  espíritu para corregir o dar indicaciones. Y Luis Grau parece conformarse con ser simplemente el asistente. Sentado en el banco tampoco se inmuta.

A los jugadores se les olvidó que los partidos se ganan con goles y para conseguir los goles es necesario ser ofensivos, estar convencidos que los goles se hacen en el arco rival y no con el insulso toquecito del medio hacia atrás y de atrás hacia el medio. Y que los delanteros están para disparar a la portería no para pretender llegar al arco con el pasecito idiota como el que se está practicando. Ya lo decía Amaranto, “se les olvida que para hacer goles hay que disparar y no desperdiciar las oportunidades cuando se llega al área chica”.

Así las cosas, es  casi impensable creer que Junior va a llegar a los cuadrangulares  con la aureola de favorito que se le otorgó desde que fue conformado para este 2020. El público empieza a temer que, como sucede muchas veces, para lograr la clasificación deberá pender de un  hilo, casi de un milagro y a cuenta gotas por tanto camino dejado de transitar con éxito.

Es necesario y con urgencia cambiar el chip, modificar sustancialmente el esquema táctico- futbolístico. Y, en esa responsabilidad se involucran cuerpo técnico y sus jugadores. No podemos creernos los mejores. Hay que demostrarlo y en eso Junior ha estado lejos de hacerlo.