El VAR robó y nada pasó….
Es habitual en nuestra amada patria, convivir con lo incorrecto, tenemos el convencimiento de que aquí, nada pasa. La mayoría de las personas no creen en la justicia, en la policía, en los políticos y tampoco en los directivos de ninguna empresa, siempre presumimos lo malo. No obstante, seguimos con nuestras rutinas, pues concluimos que al final, aunque los cojan con las manos en la masa, nada pasa.
Entonces en el mundo del fútbol se diseñó el VAR, un sistema para hacerlo más justo, para evitar los errores garrafales de los árbitros, también los engaños y tramoyas de los jugadores. Pero nadie imaginó, que ese invento, que ha dado tan buenos resultados en el mundo, se le pudiera echar mano para inclinar la balanza a favor de uno o de otro equipo, de manera descarada, sin ningún criterio de objetividad y ante la mirada atónita de millones de personas. Sí, el VAR llegó a Colombia, el lugar en donde todo se hace, aunque no se pueda y nada pasa.
Y aunque muchos le resten importancia al suceso y digan que ya pasó, que se trata de un simple partido de fútbol, y que este escrito surge porque estoy respirando por la herida, creo que el tema tiene un poco más de fondo.
En una encuesta contratada por el Ministerio del Interior como parte del diseño del Plan Decenal de Fútbol, que cubre hasta el año 2024, la cartera política preguntó a 2.475 colombianos sobre el papel del fútbol en el país. El 94% de los encuestados consideró que el fútbol es importante o muy importante para Colombia. El 61% lo atribuye a que aleja a los jóvenes del vicio y la violencia y un cuarto de los colombianos afirma que “da oportunidades” a la juventud.
También le reconocen al fútbol el potencial de mejorar la salud (32%), de recrear (24%) y de unir a las personas (46%). Estas percepciones tan positivas no son exclusivas de una clase social o condición socioeconómica. La encuesta muestra que desde el estrato 1 al 6 los colombianos coinciden en concederle a este deporte esa fuerza de cohesión social.
Pero de forma coetánea, el fútbol ha estado rodeado de noticias trágicas. Los seguidores de los equipos se desafían en diferentes escenarios. Enfrentamientos que terminan en agresiones mortales y la reproducción de odios y rabias.
Por eso es crucial, que cuando se presenten fallas decisivas y muy notorias en la administración de los partidos, algo pase. Como lo menciona la encuesta, el 94% de los colombianos sigue el juego de la pelota, y también conoce de los escándalos de corrupción alrededor de este deporte. La oportunidad de corregir irregularidades y hacer pedagogía con el ejemplo, está sobre la mesa. Cuando un juego está viciado, lo correcto es sancionar a los responsables y evitar que algún equipo se favorezca con dichos yerros, si es necesario repetir el partido. Pero como es costumbre, nada pasará, empero, si nos unimos para protestar contra los manejos indebidos de la Federación de Fútbol, estaremos colocando nuestro grano de arena para que en nuestro país, nunca más se celebren goles y se lloren muertos el mismo día.
