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El cólera, la otra maldición humana

El cólera ha sido una enfermedad con potencial de epidemia y de pandemia. Es producida por la bacteria Vibrio Cholerae, la cual genera vómitos repetidos, diarrea intensa, deshidratación, calambres, y, si no se trata a tiempo, puede provocar la muerte, como en efecto ha sucedido a lo largo de la historia.

En el siglo XIX ocurrieron tres epidemias devastadoras, con origen en Asia y otros lugares, las cuales sembraron el temor en la humanidad. En este tiempo, se calcula que perecieron deshidratadas y desbalanceadas unos diez millones de personas. Esa es la época en la cual García Márquez ambientó El amor en los tiempos del cólera, pues la pandemia también hizo nido Colombia.

Ya se estableció que la bacteria infesta las aguas, los vegetales, o ciertos alimentos que se ingieren crudos, como algunos pescados, el camarón, etcétera. Las aguas contaminadas por heces (donde viaja el bacilo), las manos sucias y las moscas, están entre los principales vectores que facilitan la infección.

La enfermedad se volvió endémica porque en el pasado se carecía de normas de higiene y de medios adecuados para evitar la infección (agua potable, letrinas, sistemas para desechar las aguas servidas, alcantarillados, acueductos y demás). Así mismo, nadie sabía cuál era el origen de un mal que podía traer consigo la muerte.

Al cólera se le conoce como la enfermedad de las manos sucias (y hoy, como la infección de los pobres), pues su desarrollo está asociado a las escasas o inexistentes normas de limpieza o de salubridad, fenómenos que son normales en las poblaciones más empobrecidas de todo el planeta.

Ya está claro que, aparte de los ríos y de las personas, el cólera ha utilizado diversos medios y rutas para propagarse: desde los barcos comerciales hasta la economía del narcotráfico, como se cree ocurrió en México en los años noventa del siglo XX, a donde llegó el contagio de Suramérica, fruto del esfuerzo de unos narcotraficantes infectados.

En 1854 Filippo Pacini, médico italiano, logró aislar la bacteria Vibrio Cholerae, causante del cólera. Ese mismo año, John Snow, galeno de Gran Bretaña, demostró que el cólera era provocado por las aguas contaminadas con heces que contenían la bacteria. En consecuencia, a partir de finales del siglo XIX se empezó a construir, en algunos países, acueductos para tratar mejor el agua, y sistemas para los desechos humanos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hoy se presentan en el planeta de 1,3 a 4 millones de casos de cólera, y mueren anualmente entre 21 000 y 143 000 personas. La causa principal de la infección está en la ingestión de alimentos (o en el uso de agua) que contienen el bacilo. La mayoría de esos casos fueron frenados con soluciones de rehidratación oral y, los más graves, con líquido intravenoso y antibióticos.

La OMS sostiene que ni las vacunas ni los antibióticos (las primeras solo protegen en un 65%, por corto tiempo, y el bacilo crea resistencia al antibiótico) son soluciones definitivas para enfrentar la enfermedad. La potabilización del agua, las normas higiénicas y el saneamiento han demostrado ser las mejores estrategias para superar las epidemias de cólera.

Pero aquí es donde se encuentra el mayor cuello de botella en los países pobres. La escasez de recursos (o la corrupción) ponen en alto riesgo a muchas personas que carecen de agua potable y de condiciones sanitarias adecuadas. Este es el caldo de cultivo propicio para el desarrollo de la infección.

El origen de la pandemia de 1991-1993, que empezó en Perú, está precisamente en ese estado de indefensión en que los gobiernos mantienen a sus pueblos, por diversos motivos. Esa infección, que es la más reciente (como pandemia) en este lado del Atlántico, tocó a varios países de Sudamérica y Centroamérica, incluido México, con un denominador común: solo fueron atacados los pueblos pobres de esta región.

La enfermedad de principios de los años noventa del siglo XX dejó casi nueve mil muertos. Años después, en Haití (otro país extremadamente pobre) la epidemia de cólera acabó con unas diez mil almas, luego de la ocurrencia de un terrible terremoto. La epidemia haitiana de 2010 se habría evitado si el gobierno hubiera hecho lo pertinente para proteger a la población.

El covid-19 (que nos azota ahora) y la infección por el Vibrio Cholerae son dos ejemplos que sirven para demostrar la importancia de que los países desarrollen sólidos sistemas de salud, y eficientes instrumentos de salubridad pública. El Estado es el mejor instrumento para adelantar ese trabajo a favor de la gente.

 La epidemia de cólera llegó a Irlanda en 1832. (Wikimedia Commons)