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Deseos y esperanzas para el 2022

Siguiendo una tradicional costumbre colombiana me permito comunicar los deseos y las esperanzas que he meditado para el año que se aproxima. No existe en estos comentarios ningún interés predictivo sino, simplemente, lo que quiero y lo que no quiero para este país en el futuro cercano.

  1. Deseo que podamos meter en cintura a la pandemia. La mayoría de la población entendió que el mejor camino para derrotarla es la vacunación. Pero aún quedan muchas personas que no creen en las vacunas por miedo, por desinformación o por ignorancia. Este remanente de incrédulos se pone en riesgo a sí mismo y pone en riesgo a los demás, actuando con una irresponsabilidad de la cual quizás no sea muy consciente. Habrá que hacer con ellos lo mismo que hacen otros países: negarles el acceso a los espacios comunitarios hasta que entren en razón y se vacunen, pues, antes que los caprichos personales, deben estar los intereses de las mayorías. 
     
  2. Tengo la secreta esperanza de que Álvaro Uribe Vélez abandonará definitivamente la política. Su movimiento parece estar en crisis y las dificultades que ha tenido con la justicia auguran esta posibilidad. Uribe ha sido lesivo para las instituciones democráticas. Las ha desestabilizado y corrompido, al colocarlas al servicio de su estrategia vengativa. Y con sus métodos violentos e inmorales, con su todo vale, empujó a las instituciones armadas a unas prácticas que las deslegitimaron, sobre todo internacionalmente. Por salvar su propia cabeza este individuo ha envilecido aún más el ejercicio del poder, secundado por una serie de personas de la peor condición. 

    El expresidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.
     
  3. Así como no comparto el estilo facho del todo vale uribista tampoco le jaló al populismo barato de algunos sectores, y menos me entusiasman las ideas totalitarias de los que sueñan con implantar en el país un socialismo que fracasó en casi todas partes, por ineficiente en lo económico y por muy represivo en lo político. Ante la posibilidad de los regímenes de estirpe fascista, populista o de socialismo totalitario me inclino por desarrollar un sólido Estado de Bienestar asentado en una democracia funcional y en la economía de mercado. El menos malo de los sistemas políticos ha sido la democracia, como lo prueba la experiencia histórica. En Colombia existen, en muchos partidos, políticos auténticamente demócratas e interesados en enfrentar los difíciles problemas de las mayorías nacionales. Tengo la esperanza de que esos dirigentes sean elegidos en los comicios que se avecinan, para así garantizar la continuidad del desarrollo de las instituciones de la democracia y para enfrentar la desigualdad económica extrema con mucha sensibilidad social. 
     
  4. Deseo que las promesas ecológicas del alcalde de Barranquilla no se queden en la simple demagogia. Que, a pesar de las dificultades impuestas por la pandemia, se pueda concretar el proyecto de la Ciénaga de Mallorquín y el del transporte por el río que interconectará a la ciudad con los municipios cercanos del Río Magdalena. Así mismo, que no pierdan impulso las canalizaciones de los arroyos y el desarrollo urbano de la Loma, en el marco del proyecto del Gran Malecón del Río, una idea de renovación urbana de raíz histórica que le cambió parte del rostro a la urbe.  Sin descuidar los aspectos fundamentales de la población (como la educación, la salud, etcétera) se puede seguir trabajando por construir una ciudad más placentera y vivible. 
     

El Alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo

Hay muchas más esperanzas no confesadas y deseos ocultos, pero me detengo aquí para desearle a los barranquilleros y a los colombianos un país en paz que aprenda a resolver los problemas por la vía pacífica y sin echar bala. 

Solo con instituciones democráticas sólidas y apostándole a una sociedad más igualitaria y justa podremos enfrentar los retos que nos imponen el presente y el futuro. 

Que en el 2022 nos vaya mejor que en el pasado cercano y que, en condiciones democráticas, trabajemos todos por un mejor país. Ojalá sea así.