De un Día de la Madre a la cuarentena por el Covid 19
Un domingo 11 de mayo, Día de la Madre de hace 34 años, como 11 de mayo, será este lunes, Barranquilla celebraba por partida doble un gran acontecimiento: el Día Universal del ser más querido, de la mujer que nos dio vida llena de felicidad y esperanza porque aquel día 11 de mayo de 1986 se abrían las puertas del mejor escenario deportivo de la historia de Colombia, el Estadio Metropolitano.
Un estadio para fútbol y atletismo; pero también para grandes eventos de masas artísticas y otras.

El de este año 2020, lunes 11 de mayo, aunque conmemorativo por el aniversario 34 de vida del estadio, será totalmente diferente. Aquella vez fue de emocionante despliegue festivo en Barranquilla; hoy en cambio, será un día más de simples aunque bellos recuerdos en medio del enclaustramiento por el “Bendito Covid-19”.
Aquel domingo de 1986 se inauguraba el más moderno, funcional y hermoso escenario futbolero del país con capacidad inicial de 60 mil personas y dotado de las más modernas especificaciones técnicas. La mejor celebración de hijos a las madres no sería otra que llevarlas al Estadio Metropolitano de Barranquilla para presenciar un magno evento de inauguración. La programación sería extraordinaria; la Selección del Uruguay que se preparaba para el Mundial de México 86, con su astro Enzo Francescoli frente al más apasionado club colombiano: el Junior. Aquel domingo Barranquilla vivió y mostró al mundo la capacidad de proyectarse como símbolo de desarrollo tal como históricamente lo había hecho con otras tantas acciones que ratificaban su distintivo de ciudad pionera del Progreso en Colombia.
Más de 70 mil personas coparon las graderías del escenario, en medio de una fiesta inolvidable de música, comparsas y muestras folclóricas con participación de 5000 artistas, condecoraciones a personalidades del deporte colombiano, la simbología de un balón gigante en el centro de la cancha del que brotaron 200 palomas blancas y la celebración en medio de la noche iluminada por brillantes luces del partido internacional entre el Junior y la Selección de Uruguay que se alistaba para el Mundial de Fútbol de 1986.
El 2-1 favorable a los uruguayos con aquel primer gol de Enzo Francescoli por los charrúas y de José “Perilla” Angulo, por Junior, quedarían en segundo plano. Porque aquel Día de La Madre, tarde-noche, la historia marcaría el comienzo de un nuevo capítulo en el deporte de Barranquilla y de Colombia.

Todo ese esplendor festivo continuaría cuatro días después con la Selección de Argentina con su astro Diego Armando Maradona, por entonces el mejor futbolista del mundo. Su equipo argentino enfrentaría al más arraigado equipo colombiano, el Junior. El cero a cero, resultado del juego fue considerado de enormes proporciones para el conjunto rojiblanco y para los argentinos, como diría después Maradona: “En Barranquilla en el juego frente al Junior, entendimos que estábamos despejando la ruta para la conquista mundial del fútbol”.
Hoy, 34 años después solo seguirán de recuerdos históricos, grandes y espectaculares eventos como la pelea por el campeonato mundial gallo entre Happy Lora y el argentino Alberto Dávila. De sensacionales actuaciones de artistas internacionales como Chayanne, Luis Miguel, Shakira, Celia Cruz, Oscar De León, Antonio Aguilar, Juan Luis Guerra, Carlos Vives, etc.
Y recordaremos grandes hazañas de nuestra Selección Colombia clasificando a los Mundiales de Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Brasil 2014 y Rusia 2018, que nos certifican como la Casa de la Selección.
Y mantendremos vivos recuerdos de nuestro símbolo rojiblanco, con aquella irrepetible Junior manía del 91 y de los títulos de campeón del 93 y 2010, la despedida al Pibe Valderrama en el 2004, y también todas esas fiestas de Juegos Centroamericanos 2006 y 2018, de partidos del Mundial Sub 20 en el 2011, de Copa América 2001, Juegos Nacionales de 1992.

Y para quien esto escribe, porque fuimos testigo presencial, reverdecerán aquellos días, meses y años de los ochenta, cuando bajo la responsabilidad de Metrofútbol, empresa creada un año antes para encargarse del manejo administrativo del escenario, se trabajaba arduamente, venciendo obstáculos económicos y de otra índole para que este gigante de la Ciudadela 20 De Julio fuera tomando forma en medio aún de mucha incredulidad de escépticos y opositores.
Y desde luego, aparecerán en mente nombres y figuras de personajes que tuvieron que ver y mucho en la cristalización del proyecto. Desde el Presidente Julio César Turbay cumpliendo su promesa de campaña presidencial, del entonces Gobernador Pedro Martín Leyes, del arquitecto Jaime De Biasse, padre del proyecto, y del gobernador Fuad Char, vital en los dos últimos años de su mandato “peleando”, agitando y apurando los recursos al centralismo para culminar la obra. Resaltar desde luego, la voluntad incansable del ingeniero constructor Julio Gerlein y de doña Adelita de Char y doña Erlinda, la esposa y la madre de Fuad Char incansables en dedicación para embellecer con manojos de plantas, rosas y flores los entornos del escenario.
Este lunes 11 de mayo, contrario a la vivencia de aquella maravillosa jornada dominical, Día de la Madre, seremos simples espectadores detrás de la barrera, esperanzados en el cierre de la cuarentena que por gracias del Coronavirus nos sentenció a una conmemoración melancólica y llena de recuerdos. Esperanzados eso sí, en volver pronto al espectáculo maravilloso del fútbol. Aunque por ahora, debamos conformarnos con los recuerdos de todas esas vivencias transcurridas en 34 años, en nuestro emblemático Estadio Metropolitano Roberto Meléndez.