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Conocimiento histórico y predicción científica

Muy a menudo, las personas desconocedoras de cómo se elabora el discurso histórico confunden lo que es emplear el conocimiento generado por los historiadores para hacer predicciones o plantear probabilidades a futuro, con la posibilidad de utilizar la predicción científica para producir nuevos saberes históricos.

Utilizar los conocimientos históricos acumulados para hacer predicciones (o conjeturas sencillas) a futuro es factible y, de hecho, se hace de manera prolija por toda clase de personas, sin necesidad de que posean formación histórica. Colocaré algunos ejemplos para aclarar este aserto.

Un funcionario español alerta a su gobierno de que si no toma las medidas adecuadas perderá un territorio determinado, así como perdió en el pasado la Florida. Un economista sostiene que, por la experiencia histórica acumulada, la economía capitalista sin regulación estatal producirá efectos catastróficos sobre la naturaleza y la sociedad.

Al observar con atención los ejemplos anteriores, se notará que: a) se utiliza el conocimiento histórico establecido para plantear una predicción o suposición destinada al presente o al futuro; b) esa conjetura no significa construir un saber histórico nuevo, en sentido estricto; c) en la suposición se compara el presente con el pasado, para sugerir un evento en la actualidad o en el futuro.

Este modo de hacer predicciones, aprovechando los saberes históricos ya consolidados, es realizado por personas del común, por sociólogos o filósofos, o por cualquier otro profesional de las ciencias sociales o de las ciencias en general. Esta manera de hacer conjeturas es muy diferente al modo como elaboran sus asertos y conclusiones los historiadores.

Quien realiza investigación histórica no puede emplear la predicción, pues es imposible predecir qué va a ocurrir hacia atrás, en lo que ya ocurrió y que, por definición, no se puede cambiar empleando la predicción. Sostener que se puede emplear la predicción para producir nuevos conocimientos históricos es como plantear que se pueden transformar los eventos o procesos ocurridos mediante ese instrumento lógico.

Es decir, significaría proceder como se procede en algunas ciencias que emplean teorías predictivas. Si se tienen unas condiciones reales o teóricas dadas es posible anticipar lo que podría ocurrir a futuro, bajo esas condiciones previamente establecidas. Por ejemplo, un economista analiza el ahora marcado por la hiperinflación y sugiere unas políticas para superar el problema.

En este caso, están implícitas dos situaciones: a) un presente saturado de hiperinflación; y b) la aplicación de unas políticas económicas que incluyen el análisis del contexto actual y la utilización de unas conjeturas inteligentes que reposan en la teoría económica, y que representan una predicción científica en sentido estricto.

La actuación sobre el presente lleva a crear otra situación en el futuro, utilizando políticas económicas que operan como teorías predictivas, bajo la siguiente lógica: si tenemos estas condiciones dadas, haciendo esto y lo otro, podremos superar la hiperinflación para llegar a este otro estado, sin el fenómeno. Se predice el cambio de la situación, en el futuro, a partir de la aplicación de la predicción científica en el presente.

Este método no se puede emplear en la producción de saber histórico porque lo que ya ocurrió no se puede cambiar utilizando la predicción científica. Si alguien sostiene que es posible usar la predicción en historia, de la manera como lo acabo de anotar, es porque ese alguien no tiene ni idea de cómo se produce el conocimiento histórico.

Voy a colocar dos ejemplos para demostrar lo absurdo de ese razonamiento: a) empleando la predicción científica, el personaje intentará cambiar lo que ocurrió en el siglo XIX en Colombia; b) con el método de la predicción en la mano se intentará transformar lo ocurrido en Barranquilla a finales del siglo XIX.

Es prácticamente imposible cambiar lo que sucedió en Colombia en el pasado, porque eso es algo que ya ocurrió y que no se puede transformar por vía predictiva. Es como si yo dijera: utilizando la predicción científica voy a suponer que en el país no hubo haciendas y minas en el siglo XIX, sino que, en ese estado de cosas, cambiaré tales formas económicas por almacenes de cadena.

No es posible hacer eso, por lo cual resulta absurdo plantear que se puede utilizar la predicción científica en la construcción de nuevos saberes históricos. También es absurdo razonar de este modo: bajo la aplicación de alguna teoría predictiva, transformaré el papel de primer puerto para el comercio exterior de Barranquilla en el siglo XIX, y bajaré la ciudad al tercer lugar entre los puertos. Es imposible proceder así.

Y es imposible proceder de esta manera porque las teorías predictivas en ciencias sociales nunca actúan hacia atrás para cambiar los conocimientos establecidos, sino hacia adelante, hacia el futuro. En historia tampoco se puede transformar lo que ya ocurrió mediante una predicción, por las razones expuestas.

Los saberes históricos nunca cambiarán porque apliquemos la predicción a los objetos de estudio. Esto, epistemológicamente, no se puede. Y no se puede porque los historiadores trabajan con fuentes o indicios que deben ser un reflejo adecuado de lo ocurrido en un tiempo determinado.

Mediante la predicción no es posible cambiar ni el contexto histórico ni las fuentes que expresan, parcialmente, ese contexto. Suponer que se puede utilizar la predicción en historia es suponer la posibilidad de cambiar la realidad de un tiempo anterior por vía predictiva, lo cual es un absurdo.

Y si se plantea que es necesario emplear la predicción en historia para generar conocimiento nuevo es porque no se sabe que el historiador no puede falsificar sus fuentes para incluir lo que resulte de la supuesta predicción hacia atrás. Porque eso es lo que significaría, en sentido estricto, cambiar lo ocurrido por vía predictiva.

El conocimiento histórico no puede transformarse utilizando la predicción, pues lo que ya ocurrió es algo dado que se deriva del acervo de fuentes. Y esto no se puede cambiar por la vía predictiva sino falsificándolo. Un historiador que utiliza fuentes falsas, o que dice lo que no es sobre lo ocurrido, se somete a la fiereza de la crítica intersubjetiva, que lo pone en su sitio para siempre, como ya ha ocurrido.

Los conocimientos históricos no se producen ni se transforman mediante la predicción hacia atrás, porque esta es teórica y prácticamente imposible. No se puede predecir lo que va a ocurrir en el pasado porque, se supone, que eso ya ocurrió, y que no se puede cambiar aplicando la predicción.

Si alguien desayunó ayer patacón con carne encebollada y agua de panela, no se puede cambiar ese estado de cosas bajo el siguiente criterio: voy a cambiar lo que desayunó ayer mi amigo aplicando la predicción científica: haré que desayune huevos con bollo y café con leche. Este sencillo ejemplo sirve para demostrar lo absurdo que es plantear el uso de la predicción en historia, desde este último ángulo.

Los conocimientos históricos se generan mediante un diálogo entre el historiador y sus fuentes. Ellos cambian y se enriquecen por el hallazgo de nuevas fuentes, o por la aplicación de otras perspectivas a un mismo objeto de estudio, o por la construcción de nuevos objetos de estudio. Esta es la manera normal en que se sabe sobre lo que ya ocurrió, utilizando todos los recursos teóricos, metodológicos y técnicos de la ciencia histórica.

Sostener que los conocimientos históricos se podrían enriquecer o transformar usando la predicción hacia atrás (lo cual es, de por sí, un contrasentido) representa desconocer cómo se produce la historia y cuál es su epistemología particular. Ni más ni menos.