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¿Coaliciones para qué?

Hace una semana escribía yo, para este mismo medio que Ingrid llegaba muy desactualizada y poco vigente a la arena política colombiana; pero que sin embargo también era cierto que representaba a todas las víctimas del conflicto armado que ella sufrió en carne propia.  Una mujer que en lo público, es más lo que simboliza que lo que es. Porque en la política electoral para “ser”, se necesitan votos. Son las reglas de la democracia, e Ingrid hace muchos años no se mide en unas urnas.

Creía yo hace apenas una semana, que de consolidarse una candidatura por ejemplo de Sergio Fardo; ella ganaría en doble vía. (1) Primero: su nombre volvía a sonar y se convertía de inmediato en la jefa única de su Partido Oxígeno. Y (2) segundo: al estar de nuevo en el tablero político, tendría altísimas posibilidades de si el antioqueño llegaba a la presidencia, ella ser su Vice o incluso una Canciller de altísimo peso (teniendo en cuenta que su imagen internacional es positiva). Pero todo ello la  hoy candidata, lo echó por la borda en un berrinche que la tiene  con su favorabilidad por el piso (basta con revisar redes sociales; por cierto, elemento nuevo para Ingrid que cuando era congresista, jamás tuvo que lidiar con ellas).

Ahora bien, respondiendo a la pregunta que da título a esta columna ¿Coaliciones para qué?, les respondo: ¡Para sumar!. Si ya “X” tiene el aval que lo valida como candidato a un cargo uninominal, para qué se mete en un grupo. Es simple, para que ese colectivo le permita un alcance más amplio. De lo contrario, se queda en su Partido, que es lo que ha hecho por ejemplo Oscar Iván Zuluaga con el Centro Democrático. En cambio Alex Char (Cambio Radical), Juan Manuel Galán (Nuevo Liberalismo), o David Barguil (Conservador); han decidido sumarse a respectivos equipos con el fin de crear un frente amplio contra Petro. Y cuando se toma esa decisión, es con seriedad y respeto por los acuerdos iniciales.

Betancourt quien cree en su burbuja actual, que no ha sufrido mayor daño porque ella sigue con su aval, el del Partido Verde Oxigeno (por el cual lleva en cabeza de lista a su sobrina ... nepotismo del que critica), no se ha dado ni cuenta que en este momento, "huele a pescado". Ha protagonizado un acto de inmadurez pública y el electorado se lo cobrará. Y sin duda el resto de la fauna política también.

En su Bio de twitter escribe, "voy a liberar a Colombia de la corrupción". Es ridículo que alguien se sienta el mesías que puede acabar con un problema que cuenta con tantísimas aristas, pero nos da luces a nosotros de lo que cree Ingrid de ella misma. ¿Qué le está pasando a la colombo-francesa?, es una mujer preparada pero que no tiene idea de cómo se hace política hoy. Ya no lee el país con la precisión que lo leía cuando era una estrella en ascenso hace dos décadas, el tiempo pasó, el mundo cambió y Colombia con él. Pero Betancourt parece no haberse enterado.

Ella seguirá terca, creyendo que personifica a la pureza en política y así habrá echado a perder una gran oportunidad de darse a conocer ante una generación que no sabía de ella previamente, e igualmente no podrá conquistar el voto de colombianos de vieja guardia que miraban con extrañeza su candidatura pero que le guardaban admiración por lo que sufrió y superó. Una verdadera lástima.

La candidata Íngrid Betancourt