Share:

Cadena perpetua contra violadores: Populismo sancionatorio, ética legislativa y jueces idealistas

La Corte Constitucional como era predecible, tumbó la reforma constitucional que establecía la cadena perpetua a violadores y asesinos de niños, por ir en contra de un principio fundante de la Constitución, la dignidad humana. A pesar de que el fallo respeta las formas y precedentes judiciales de la misma Corte, de todos modos, esa facultad de mirar si el Congreso sustituye o no la Constitución, sigue siendo difícil de tragar.

En este país, los legisladores no expiden normas con base en una planeación legislativa alejada del comité de aplausos electoral, pero tampoco la Corte, dicta sentencias pensando en el efecto práctico de sus fallos en la realidad, la cual amerita un estudio más serio, sobre todo en lo relacionado con la sanción de estos criminales.

La Corte falla como le tocaba, basado en la coherencia de sus precedentes, como dicta el derecho contemporáneo. Todos los abogados sabíamos que esa reforma, típico y vergonzoso populismo sancionatorio, no iba a pasar un examen superficial de esta Corte.

Primero, porque no hay evidencia alguna que aumentar las penas así, proteja más a las víctimas. Segundo, porque en este país ir preso, per se, da miedo, porque violan, dañan, afectan psicológicamente en las cárceles, porque aquí ir preso, es poder morir o ser afectado en cualquier otro derecho humano.

Eso está claro. Muy bien Corte Constitucional, bravo, pero ¿Y los niños qué o qué?

El violador y asesino Luis Alfredo Garavito.

Algunos, esperábamos que la Corte entrara a proponer una solución real a la problemática de desprotección de los menores en el país porque eso de que existe una robusta política pro infancia en cabeza del ICBF, es una falacia y el Máximo Tribunal lo sabe. La Corte no es un órgano legislativo, pero todos sabemos que legisla. La Corte no es un órgano consultivo, pero todos sabemos que ejecuta y da consejos a la Administración.

La Corte de facto, es el timonel normativo del Estado, una vara ética, una punta de lanza que conecta la normatividad con la realidad, con las necesidades sociales, evitando que la carencia de una política legislativa seria, afecte los mínimos constitucionales.

Empero, que la Corte nos diga, que un salvaje de estos no merece ser torturado en una cárcel, recibiendo tres comidas al día, cama sin acompañante, vigilantes privados de su integridad personal, ya que este criminal no merece ser tratado indignamente, debe enervar a los familiares que han perdido a un niño en manos de estos delincuentes.

Que la Corte nos justifique que esos miserables no serán resocializados si se condenan perpetuamente en una cárcel, debe fastidiar a los padres que deben soportar ver a los violadores y abusadores de sus hijos, campantes en la calle o saliendo libres pagando un par de años. Que la Corte Constitucional dicte el fallo sin regañar y advertir a los legisladores que utilizar el recinto del Congreso a sabiendas que la norma no iba a pasar el examen de la misma Corte, afecta el presupuesto nacional y es tomar ventaja de la Nación, la cual tenía y sigue teniendo la esperanza de una verdadera justicia para estos criminales.

La cadena perpetua tenía que caerse, sin duda, no existía otra opción y ya lo había podido anticipar en varias intervenciones en medios de comunicación locales y nacionales; es más, menos mal no sobrevivió ese adefesio legal de la cadena perpetua.

Sin embargo, a todos los puristas del derecho, les pregunto, en el interregno mientras salía la ley ¿Cuántos niños murieron, fueron violados y maltratados en nuestro país? ¿Y qué le dirán a los familiares y a las víctimas sobre las razones de la Corte? ¿O es que por qué no asumimos que nos toca seguir viviendo con miedo? ¿Por qué no lo escribe así la Corte en sus fallos, “vivan con miedo porque la norma no los va a proteger de estos salvajes”? ¿O es que nos toca pensar tanto en el delincuente como en los niños, al mismo nivel? ¿Qué solución tienen, Congreso y Corte, para que los padres no se arriesguen a utilizar la justicia por mano propia, si sus hijos se ven afectados por estos rufianes? ¿Que al abusador y asesino, no se le puede torturar a pesar que ese violador y homicida torturó a mí hijo, a mí hija?

Hay que admitirlo, Colombia es un país riesgoso para que vivan niños y niñas y esa realidad, no se soluciona ni con reformas constitucionales del Congreso ni con sentencias perfectas de la Corte Constitucional. Ambas, sirven para enmarcar un cuadro, para decorar un salón, porque la realidad no cambiará luego de este fallo.

Porque la verdad, es que los papás están solos y los delincuentes, con garantías. Porque decirle a un padre cuyo hijo fue asesinado o abusado: Confíe en el sistema, da escozor. Por eso, la cadena perpetua contra violadores no fue sino puro populismo sancionatorio, un ejemplo de poca ética legislativa y un fallo que de forma respeta el sistema jurídico contemporáneo, pero que de fondo no resuelve nada.

Protejamos a nuestros niños y niñas, porque al final, nadie más lo hará.