Bayern 1-0 PSG: ¿Para cuándo el negocio del deporte en Colombia?
Ayer, tuve el privilegio de ver otra vez al Bayern Munich campeón de la Champions League, derrotando por 1-0 al PSG de Francia y demostrando su superioridad, disciplina y merecimiento. Vimos las astucias de Neymar, las tapadas increíbles de Neuer, errores técnicos del perdedor y aciertos del ganador, un Mbappé opacado y un Müller en su top.
Por una parte, la experiencia de un equipo que ha jugado la final varias veces, unas ha ganado, otras ha perdido y por otra parte, la inexperiencia de un novato que, por decisión de su propietario, tenía que jugar sí o sí esa final más temprano que tarde. El sonido de fondo para los jugadores recreado de los juegos de video, la emoción de levantar la copa y el mundo detrás del televisor, viendo cómo, ni la pandemia del Covid-19, detiene al fútbol, su negocio y entretenimiento.
El Covid-19 suspendió el fútbol sólo por un pequeño momento. Ni los bares, ni la justicia, ni los supermercados, pudieron primero que el fútbol. Los países al unísono veían imposible pensar su rutina sin los goles ni los fueras de lugar. El negocio del fútbol ha dado ejemplo mundial de cómo seguir avante a pesar de una pandemia global.
Ya los jugadores no se distancian al celebrar, nadie se preguntó si los jugadores del Bayern estaban respirándose encima cuando celebraron levantando la copa; es más, no hacía falta ni el público ante la mágica y cautivadora energía que se respiraba en Lisboa, Portugal, lugar donde se coronó campeón el equipo bávaro.
Y todo esto, justificó la razón de la columna y su demora por un día: el deporte tiene mucho que aprenderle al negocio del fútbol, que ya hace mucho dejó de ser sólo un deporte; el fútbol no se está transmitiendo porque sea un deporte sino porque es un negociazo; en Estados Unidos, la liga de Basketball no se ha detenido y ha mantenido indemne a sus jugadores; los equipos de Baseball siguen peloteando y Urshela haciendo de las suyas con los Yankees y ya casi inicia la temporada del fútbol americano; ¿Pero por qué razón? ¿Porque el deporte es salud? No, sino porque allí el deporte es negocio, implica muchos intereses y, sobre todo, económicos.
En nuestro país, tenemos la triste noticia de un nadador que exagera sus títulos y mortifica a una entidad sin dinero, para lograr sus objetivos políticos, del presidente de un equipo deportivo destituido por sus declaraciones inconvenientes. De deportistas de alto rendimiento en todas las modalidades, totalmente detenidos, ante el desinterés nacional; de piscinas, estadios, campos y escenarios abandonados por sus usuarios por la desidia estatal.
Esto no es problema del gobierno Duque, esto es un tema de interés de Estado, de cultura local, de política de Nación que ha sido olvidado por todos los gobiernos pasados; ¿que algo hicieron? Sí, como en todo aquello que no es negocio, dar migajas en un asunto de interés nacional.
El deporte aparta de la droga más que el glifosato, forma carácter más que una prisión, da enseñanzas de vida más que muchos profesores, crea mejores seres humanos con ventaja a las iglesias, es salud y medicina preventiva para enfermedades catastróficas, es disciplina y une familias en vez de divorciarlas. El deporte ha sido desaprovechado desde su comercialización, en latitudes como la nuestra, por pura y física ignorancia.
En Colombia, la gran mayoría del deporte es amateur, un asunto privado, al que el Estado solo fiscaliza pero no le aporta nada serio; ¿Cuánta gente gana dinero por disciplinas como el waterpolo? ¿Cuánta gente invierte en artes marciales como el Taekwando? ¿Alguien ha ido alguna vez a un partido de tenis de mesa?
Las Ligas en este país son entidades paquidérmicas, sometidas a una legislación arcaica, son puestos que generan más karmas que beneficios, suplicios: Presidente, Secretario y Tesorero Ad Honorem, sin posibilidad de negocio sino de supervivencia, que rasgan con las uñas cualquier dinero que se le aporte y que son fiscalizadas más que casas de cambio o cualquier otro negocio financiero; los deportistas en este país no son incentivados con nada hasta que son campeones; ser deportista aquí es entrenar sin subsidios ni ayuda alguna, sin implementos, con migajas dadas del gobierno nacional y con ausencia absoluta de gobiernos locales.
Todos se justifican en que cada cuatro años pagan un dinero, como si las disciplinas deportivas vivieran de aportes irrisorios cada cuatrienio. Sólo el fútbol tiene presidentes ganando millones, administrativos y médicos para cada club, transmisión televisiva segura y todo tipo de privilegios que deportistas de élite sólo consiguen en el extranjero; y ¿Por qué? Porque es un negocio patrocinado por el Estado.
El Estado ha demostrado, con respeto, tener serias limitaciones para darle viabilidad al deporte. Si algún deportista, distinto al fútbol, logra algo en este país, es por su increíble talento personal y pujanza propia. Luego, para mantener beneficios (patrocinios) salen diciendo que su país, gobierno, alcaldía, es lo mejor, que siempre estuvo allí, pero la realidad es que su éxito ha sido debido a su familia, a su entrenador, a su club, a su liga, a su federación y nadie más.
El perrenque de un deportista nacional que debe luchar contra el estamento, la escases de recursos y además sus competidores, es digno de admirar. Basta ya de remanentes a nuestros deportistas. Basta ya de apoyos irrisorios cada cuatro años. Necesitamos que el Estado cree la legislación, el ambiente, de apoyos serios y facilite los negocios en el deporte, ahora con Ministerio propio, para que TODAS las disciplinas sean UN NEGOCIO.
No queremos sólo subsidios, apoyos, limosnas, que son el mínimo a lo que un deportista puede aspirar, requerimos apoyos serios para todos los deportistas amateur, élite y profesionales puedan vivir del deporte. Necesitamos que todas las disciplinas generen interés para que realmente sea una forma de vida para todos los jóvenes de nuestro país.
Que haya ligas de natación televisadas, que el waterpolo reciba cientos de millones, que haya competencia por ver quien patrocina tal o cual deporte, que el patinaje llene estadios, que el taekwando sea un plan familiar, que el boxeo local sea mejor plan que un cine el domingo, todo con el apoyo económico del Estado además de generar el ambiente para el auspicio del particular.
La pandemia es la excusa para decretar todo tipo de normas y que tal vez entre tanto exceso, veamos al menos algo bueno: Que por fin se den apoyos serios, palpables, que transformen el deporte en Colombia y que creen las condiciones para que sea un negocio serio en todas las modalidades, porque en una sociedad como esta, carente de intenciones buenas y labores justas, lo único que mueve el interés para apoyar el deporte es la facturación y el dinero. Obvio hay excepciones, pero de esas no se vive ni se mantiene una disciplina.
Que el gobierno nacional le de utilidad al Ministerio del Deporte y que, por primera vez, ser deportista en Colombia valga la pena, que competir sea un triunfo y que vivir de una disciplina deportiva sea una regla y no una excepción.
Que vivir del deporte no sea ser futbolista, que ser deportista sea mucho más que eso.