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‘Ausencia sentimental’, la canción emblemática del Festival Vallenato

Un repentino ataque de nostalgia incontrolable ha sido la chispa inspiradora común en grandes compositores, quienes solo han podido apaciguarlo trayendo a la luz célebres y hermosas obras musicales, entre ellas, la sentida letra de Noel Estrada ‘En mi viejo San Juan’, de 1943, y, una más cercana y propia: ‘La luna de Barranquilla’, de Esthercita Forero, también en la década de los 40. Ambas, muestras de lo que la pena de verse ausente de la patria provoca en el alma sensible del artista.

Esa misma añoranza frenética que golpea a toda persona distante del entrañable terruño, fue la que sacudió aquella mañana de 1977 a Rafael Manjarrez, entonces un joven provinciano guajiro, que por decisión de sus padres se encontraba en Bogotá, buscando, en contra de su voluntad, una oportunidad que le permitiera comenzar sus estudios de ingeniería, ya que él solo deseaba convertirse en un profesional del Derecho.

“Mi padre, una persona radical sin remedio, decía que él no iba a patrocinar una carrera de rateros como la de los abogados, y que yo tenía que ser ingeniero, y punto”, recuerda Rafael Manjarrez.
Esa mañana de la segunda quincena de abril de 1977 era grisácea, y Rafa, arrellanado en una butaca de su fría habitación, evocaba la bulliciosa Plaza Alfonso López de Valledupar, mientras escuchaba un viejo paseo de Alejandro Durán.

“¡Qué suerte la mía, carajo! –se quejó el muchacho de 17 años, en voz baja- ¡Yo aquí solo, y todos mis amigos allá, en el Valle, con la fiesta prendida!”.

En un entorno cubierto de soledad, de aurora huérfana de los cantos de los pájaros, sin el aroma de la vegetación tropical, con el vacío ocasionado por la falta del murmullo del Guatapurí, Rafael Enrique Manjarrez Mendoza, acicateado más por la congoja que por la musa, empezó a concebir, sin proponérselo, el que sería años más tarde el himno oficial del Festival Vallenato: ‘Ausencia sentimental’.

Ese día Rafa no escribió. Las evocaciones las almacenó en su memoria y su corazón, y nueve años después, cuando residía en Barranquilla, afloraron los versos.
“La vivencia, que nació en Bogotá, la plasmé en enero de 1986 con el propósito de homenajear a un pasaje de mi vida, y de paso participar con la letra en el concurso de la Canción Inédita del Festival Vallenato a realizarse en abril de ese mismo año”, recuerda Rafael Manjarrez.

Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme
ya se van los provincianos que estudian conmigo
ayer tarde que volvieron preferí negarme
pa’ no tener que contarle a nadie mis motivos
yo que me muero por ir y es mi deber quedarme
me quedo en la capital, por cosas del destino

LA HISTORIA DE LA HISTORIA

‘Ausencia sentimental’ resume el estado anímico de un joven provinciano lleno de ilusiones que, en la búsqueda de la materialización de sus sueños, se ve obligado a privarse del incomparable placer de vivir la fiesta suprema de su región.
“Es una ausencia prendada de nostalgia, de sentimientos, por la frustración de ese muchacho que, por razones de su poca solvencia económica o la de sus padres, no podía estar en el Festival Vallenato. Es mi propia historia. Yo fui enviado por mis padres a estudiar a la Universidad Nacional de Bogotá.
Fue un período corto, entre enero y mayo, pues los estudios no se cristalizaron porque esa Alma Máter estaba en paro. Pero mi padre, ante la escasez de recursos económicos, había dado la orden estricta de que yo no podía regresar”,
recuerda Rafa.
Fueron cinco meses llenos de desazón los que vivió el joven en la capital de la República. Lo único positivo fue que ahí nació su vivencia para componer ‘Ausencia sentimental’.

EN LO MÁS ALTO DEL PODIO

Con el seudónimo de ‘Uno de tantos’ llegó Rafael Manjarrez, en 1986, a la décima novena edición del Festival Vallenato, e inscribió ‘Ausencia sentimental’ en el concurso de la Canción Inédita. El mismo Rafa la cantó, con el acordeón de Gustavo Maestre.

-¿Por qué ‘Uno de tantos’?

-“¡Hombre!, lo que pasa es que en esa época los participantes al concurso de la Canción Inédita se autoproclamaban como ‘El más versátil’, ‘El sentimental’, ‘El polifacético’, etcétera, entonces yo quise llegar con modestia, sin mucha rimbombancia y por eso adopté el seudónimo de ‘Uno de tantos’.

Desde que se escuchó su obra, a los conocedores del folclor no les quedó la mínima duda: se estaba en presencia de una estupenda composición. Y así lo refrendaron, en la gran final, los tres integrantes del jurado calificador: Isaac Carrillo Vega, Roberto Calderón Cujia y Marina Quintero.

“La noche de la premiación, en la tarima, estaba un alto ejecutivo de la CBS, hoy Sony Music, quien me hizo firmar un contrato para grabar la canción. Me dijo el hombre de la disquera que, en turno, para cantar mi tema, estaban Los Hermanos Zuleta. Eso para mí era más que un premio por todo lo que representan Poncho y Emilianito en nuestro folclor. Para cualquier compositor de la música vallenata, el que los Zuleta les grabaran constituía un acontecimiento importante en su pergamino”.

SILVIO BRITO Y EL ‘PANGUE’ MAESTRE

Rafa recibió el trofeo que lo distinguía como Rey de la Canción Inédita, de manos de Consuelo Araújonoguera. El tiempo transcurrió, y su composición, por alguna razón, no la grabaron los Hermanos Zuleta.

Entonces aparecieron Silvio Brito y Orangel ‘Pangue’ Maestre. “Me visitaron, en diciembre de ese 1986, en mi pueblo, donde estaba de vacaciones, y me pidieron permiso para grabar el tema. Confieso que me ‘desinflé’ un poco, pues me moría porque la grabación la hicieran los Zuleta, pero al no obtener respuesta ninguna, les firmé la autorización a Silvio y ‘Pangue’ para que lo grabaran”.
En 1987 salió a la luz el elepé ‘De nuevo los consentidos, Silvio Brito y Orangel Maestre’, bajo el sello Costeño de Codiscos. El trabajo incluyó ‘Ausencia sentimental’, canción que se convirtió en un éxito inmortal del folclor vallenato.

La Junta directiva de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en cabeza de su presidente Rodolfo Molina Araujo tomó la decisión unánime, en marzo de 2010, de designar ese paseo como el himno del Festival Vallenato. Una decisión que fue recibida de manera positiva y unánime por parte del público…

Para tener en cuenta

Rafael Enrique Manjarrez Mendoza, mejor conocido como Rafa, hijo de Manuel y Sabina, nació el 24 de marzo de 1962, en La Jagua del Pilar, sur de La Guajira, en ese entonces corregimiento de Urumita. En ese mismo pueblo, enclavado en la Serranía del Perijá, elevado años después, en 1998, a la categoría de municipio, había visto, el 11 de enero de 1912, la primera luz, el juglar Emiliano Zuleta Baquero, autor de ‘La gota fría’.

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Rafa tenía 26 años cuando recibió de manos de Consuelo Araújonoguera el trofeo que lo acreditaba como ganador de la Canción Inédita en el Festival Vallenato.
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En la Universidad Libre de Barranquilla, Rafa obtuvo el título de abogado. Después se especializó en Derecho del Trabajo, en la Universidad Nacional, y recibió el título de magister en Derecho Administrativo en la Universidad Sergio Arboleda, sede Santa Marta.
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A Edgar Pérez Montero y Gustavo Rodríguez Robles, en el programa matutino ‘Amanecer Galeón’, emitido por Radio Galeón de Santa Marta, Rafa Manjarrez les confesó que la primera canción estructurada que compuso en su vida fue ‘Paseo a mamá’, dedicada a su madre Sabina Mendoza. Sin embargo, nunca fue grabada. “Todavía es la hora que está inédita”, dijo el cantautor.
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En 1978, Daniel Celedón, con el acordeón de Norberto Romero, le publicó a Rafa su primera canción: ‘Traición’ (Voy a cantar entristecido/ si tengo un nudo en la garganta/ a mí me duele el corazón, siento que me han robado el alma/ el hombre alegre se ha esfumado, el que canta de alegría/ hoy llora de melancolía, una experiencia lo ha callado). Formó parte del disco de larga duración ‘Diferentes’, que además, incluyó ‘El dengue’, también de autoría de Rafa, la cual compuso por petición de Daniel Celedón, inspirada en esa infección vírica transmitida por la picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes.

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Además del Festival Vallenato, Rafa ha sido ganador de otros importantes concursos en la Canción Inédita como el Festival del Fique, de San Juan del Cesar, en 1981, con ‘Sanjuanerita’, y el Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, en 1982, con ‘Decisión’. También triunfó con sus obras ‘Mi dije de amor’, en Urumita; ‘Velitas prendidas’, en San Juan Nepomuceno, y ‘Benditos versos’, en Barrancas.

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‘Benditos versos’, catalogada por los guajiros como la expresión innata de la península, fue grabada por los Betos, Villa y Zabaleta, en 1986. Formó parte del décimo disco de larga duración de esa pareja musical. Su título es ‘De nuevo los buenos… Los Betos’, e incluyó, además, ‘A una amiga querida’, también de Rafa.

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Antes de ‘Benditos versos’ y ‘A una amiga querida’, Beto Zabaleta, con el acordeón de Beto Villa, le había grabado siete canciones: ‘Indecisión’, ‘Desenlace’, ‘Aquel amor’, ‘Vuelve’, ‘Volví a tenerla’, ‘Puñado de oro’ y ‘Cómo cambia el tiempo’. Después, Beto Zabaleta le grabaría otro ramillete de canciones, bien fuera acompañado por el mismo Beto Villa o por ‘Pangue’ Maestre, Emiliano Zuleta o Goyo Oviedo.
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De acuerdo con un riguroso listado elaborado por el folclorista Juan Carlos Travecedo, manager de Rafa, en el repertorio de este hay más de 300 canciones publicadas. Así mismo, Rafa Manjarrez ha grabado cuatro álbumes como intérprete de sus propias canciones: ‘Estos versos de olvido’, con el acordeón de Ciro Meza, publicado en 1992, bajo el sello Sonolux; ‘Materia prima’, acompañado por Eduardo Lora, lanzado al mercado en 1999 por Discos Dago; 'Una especial obra musical', con Roland Pinedo, en 2002, prensado por el sello Navar, y ‘Una ocasión especial’, con Beto Villa como compañero de fórmula, presentado en 2009, de manera independiente.