Amenazas: Cuba y Nicaragua, mal ejemplo para el continente
Nicaragua no tiene legitimidad democrática según 25 países de la OEA. En Cuba, la Federación Internacional de Periodistas enérgicamente alertó que la retirada por parte de la isla de las credenciales al equipo de la agencia EFE en La Habana, era un ataque inaceptable contra la libertad de información. En el otro lado del globo terráqueo, Rusia y Bielorrusia se integran económicamente firmando 28 acuerdos ante los ojos vigilantes de Polonia y la OTAN, quienes miden sus fuerzas con sus ejercicios tácticos militares fronterizos. El mundo se convulsiona y nos deja como evidencia un pésimo ejemplo al continente ante la inactividad de entidades de control y jueces locales e internacionales.
La ONU, la OEA, la OTAN y otras organizaciones internacionales están pasando por un examen cuya calificación pierden. No tienen la capacidad de reacción que requieren los conflictos actuales. Los gobiernos ilegítimos suponen que cuando dichas organizaciones quieran entrar o intervenir, sus regímenes estarán instalados y atornillados, ante los mecanismos poco eficaces y anacrónicos que hoy ostentan dichas entidades. Recordemos que todas estas organizaciones tienen más de 70 años de existencia y fueron asumidas para un mundo más lento, menos agresivo y sagaz, que el que vivimos actualmente con estos líderes populistas.

Los jueces locales han sido manipulados para servir a gobiernos pétreos que los escogen, en cuerpo ajeno les escriben sus sentencias y adecúan bajo la idea de legalidad y justicia, las decisiones de sus comandantes de turno. La independencia e imparcialidad de sus altas cortes es sólo una alegoría que busca legitimar su conducta internacionalmente y evitar intervenciones. Urge jueces éticos que no sirvan a intereses económicos y políticos, que validen decisiones anti- democráticas y que afecten garantías sustanciales y procesales, en sus fallos y decisiones bajo un supuesto manto de legalidad.
Se entiende la autodeterminación de los pueblos como un pilar pluralista y democrático, pero que no puede ni debe ser utilizado como excusa para auspiciar gobiernos que violan derechos humanos o realizan alianzas con otros caudillistas que buscan la expansión de su poderío global. Urge también una reforma a las entidades judiciales internacionales y a los consejos de seguridad multilaterales, donde no prime el interés de los poderosos, sino el respeto de esos principios imperativos inderogables que no pueden ser manipulados ni pactados en contrario por ningún país, gobierno o entidad nacional o internacional, por ser costumbre internacional de obligatorio cumplimiento y de exigibilidad inmediata. Se hace necesario adecuar la intervención al respeto sí o sí de dichos principios, no importa quien comande, dirija o auspicie su violación. Hay que empezar a entender esta pangea digital, este mundo interconectado como lo que es, un planeta unificado que debe velar por el respeto de unos mínimos inquebrantables que son el faro de toda República, de toda autoridad, so pena de castigo, juicio o intervención internacional.
En caso contrario, sufriremos en el corto plazo, la expansión de estas conductas a la totalidad de los países del continente, sin dejar refugios verdaderamente democráticos en la región. Las amenazas que continúan representando Cuba y Nicaragua para todos, se materializan en la inactividad de las entidades de control y la muy efectiva estrategia de los tiranos. La masificación de sus modus operandi en otros gobiernos, dará gusto al dictadorcillo de turno. Urge una reforma que permita una intervención inmediata, cautelar y efectiva ante la amenaza de Cuba y Nicaragua, en la flagrante violación de principios imperativos de orden público. Nos urge.