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AM, FM y PODCASTS

La radio ha sido mi compañera de vida. Desde pequeña me he sentido acompañada por voces, a las que les vine a poner cara de adulta. Por supuesto, la modernidad tocó mi puerta y como toda millenial noventera fui evolucionando. Eso que amaba apareció en distintas formas y plataformas, hasta convertirse en una aplicación en mi teléfono móvil. Y hoy, en pleno 2020, confieso que me duermo escuchando el podcast de turno.

Sobre los podcasts, ya hablaremos, pero anticipo que me robo la frase de la gran Diana Uribe, y al igual que ella, afirmo que “el Podcast viene a ser el hijo”. En estos tiempos que corren, de encierro e incertidumbre, en el que nuestros horarios de sueño están alterados, la verdad es que si no fuese por esa fiel compañía de las voces que sintonizamos cada mañana o cada noche, tal vez hace varios días hubiésemos, mas de uno, perdido el juicio. No importa si la cuarentena la has vivido solo o en familia, o en compañía de extraños; si eres radioescucha, yo estoy segura de que tu carga emocional ha sido alivianada por locutores a los que sientes cercanos sin siquiera conocer.

Tengo cuanto artilugio electrónico se puedan imaginar, desde Nintendo hasta Ipad, pero ninguno cuido tanto como un radio simple que atesoro hace varios años, y que tiene frecuencia AM / FM. Que, si a Electricaribe se le ocurre dejarme en la penumbra, ella sirve. O si a CLARO se le da por dejarme sin wi-fi y sin tv cable, ¿adivinen?, ella funciona igual. Nos entretiene, nos informa y sobre todo, nos acompaña.

También es cierto, a través de la radio se han multiplicado mensajes que no han beneficiado a la humanidad; ha sido utilizada como medio propagandístico, no solo de comunicación. Y eso ha tenido tanto efectos positivos como negativos. En las Guerras Mundiales no olvidemos que tuvo un uso militar. Pero sea en la historia o en nuestro presente, la única verdad es que los anuncios más importantes de la humanidad, esos que han partido nuestras líneas temporales en dos, han sido por medio de ella.

Volviendo a los podcasts, cada vez se popularizan más, lo cual es maravilloso, hay de noticias, hay de tertulias y los hay de ficción. Cuestión que es adictiva. Pues una vez más, la radio, en su nuevo disfraz o formato, logra sacarnos de la realidad, de ese día a día que se nos va pegados en las pantallas. La radio resiste, sobrevive y en especial: sigue vigente eso de dejar entrar a casa voces de desconocidos.