¡Alcalde, Gobernadora, no hay que bajar la guardia..!
Hoy, en plena Navidad 2020, cuando estamos en el mes que más felicidad produce en el año, cuando el mundo cristiano se entrega en espíritu a la novena navideña y 9 meses después de haber comenzado la “bendita” pandemia del Covid-19 y cuando deberíamos estar entregado al compartimiento familiar, seguimos preñados en noticias, comentarios y polémicas sobre este virus que sigue haciendo estragos a nivel mundial y las medidas, ¿buenas o deficientes en Colombia?
Es cierto. El Covid-19 es el tema central en el mundo y no podemos sustraernos de ello. La gente se ha desatado en toda clase de indisciplina en los cinco continentes. Y las recomendaciones de médicos, especialistas y conocedores de la materia para controlar la enfermedad son casi nada escuchadas ni tenidas en cuenta.
A tal grado se ha llegado en la descomposición consciente o inconsciente que, en países como Alemania, Francia, España, Italia y Reino Unidos se han tomado medidas restrictivas al máximo. “Confinamiento duro” (Alemania) extendiendo las medidas hasta el mes de enero; cierre de centros comerciales, empresas y negocios de altos rendimientos productivos y económicos, turísticos y sociales, escuelas y colegios en España, Holanda y casi toda Europa, donde se había reasumido actividad presencial, se vuelve al confinamiento no ya preventivo voluntario sino obligatorio. Y se extienden medidas que van hasta los próximos tres meses.
Cuando en muchos países se ha iniciado la vacunación masiva y las grandes marcas de laboratorios reconocidos se disputan las preferencias del público, en Colombia, seguimos en pañales. Nuestro gobierno prefiere en cambio discutir y rechazar decisiones de jueces para que se sigan exigiendo pruebas a los viajeros que llegan a Colombia. Presidente y Ministro de Salud se empeñan en no cumplir las decisiones en clara muestra de desacato para darle complacencia a aerolíneas en afanes económicos.
¿Y qué decir de la falta de criterio para restringir las aglomeraciones en el país? Los científicos y especialistas en epidemiología e inmunología, cansados están de hacer recomendaciones y hasta exigencias al gobierno para que se adopten medidas restrictivas que permitan frenar por lo menos el contagio que día a día se hace más pronunciado. A tal punto que el promedio de ocupación de las camas UCI sobrepasan el 57 por ciento. Ciudades como Medellín, Cúcuta, Cali y Bogotá están cerca o superan del 90 por ciento.
En la Costa Caribe las alarmas siguen encendiéndose sin control y las autoridades parecen no ver ni escuchar el clamor de sus habitantes. En Barranquilla por ejemplo, cuando deberíamos estar hablando de la reciente eliminación del Junior por decisiones amañadas de árbitros y manejadores del VAR (traducido, árbitro asistente de video), en el fútbol colombiano y de la descalificación tras “otra mano negra” de árbitro y VAR en la Copa Suramericana, seguimos escuchando el mismo sermón de las autoridades de gobierno y de salud: “No bajar la guardia, lavarse constantemente las manos, mantener el distanciamiento y no hacer fiestas en familia…bla, bla. Bla".
Verborrea fastidiosa y desgastante; mientras, se sigue permitiendo las aglomeraciones en centros comerciales. En las calles, en los almacenes, en notarías y entidades bancarias, en parques y lugares de recreación, la gente se arruma, las mascarillas no son utilizadas adecuadamente y la distancia no se guarda. Pero el alcalde, secretario y funcionarios de la salud, claro, siguiendo ejemplos del gobierno central, dedican esfuerzos a pedir a la gente que no hagan reuniones familiares y argumentando que la responsabilidad es de cada persona. “Se lavan las manos como Pilatos”, dejando la culpabilidad de lo que suceda a cada ciudadano.
Desde la Presidencia de la República y su cuerpo de gobierno se desoyen los clamores de la mayoría de los colombianos que piden, casi que ruegan, que se apliquen medidas restrictivas más severas; llegando incluso al confinamiento como al principio de la epidemia, con medidas de pico y cédula, pico y género y demás medidas que permitan por lo menos frenar el incremento de contagios.
Y mientras en el mundo, los gobiernos se proveen de las famosas vacunas cuyas eficacias están en tela de juicio, igual que lo está la OMS, nuestro gobierno sigue empeñado en restablecer el cien por ciento la reapertura económica bajo el pretexto de recuperar empleo y mano de obra. Y nuestro máximo gobernante Iván Duque destina más de 6 mil millones de pesos en programas de radio y televisión para mejorar su imagen, mientras San Andrés, Santa Catalina y Providencia se mueren de hambre y frío por falta de alimentos y viviendas y en Chocó y otras regiones se inundan por el fuerte invierno dejando sin amparo a miles de familias que claman por la atención gubernamental que no llega.
Pese a la “telenovela” diaria del Presidente recalcando a los ciudadanos los cuidados de bioseguridad bajo cuya responsabilidad queda la enfermedad y padecimientos y de las manifestaciones continuas con repiques de campanas elogiando lo que su gobierno hace para controlar la pandemia, lo que queda claro en nuestro país, es que la reactivación económica prevalece por encima de la salud de la gente. Es preferible la recuperación de los emporios empresariales y del comercio, que el riesgo de contagio y hasta muerte de las personas.
¿Será que esperaremos que el Covid-19 haga tanto estrago como al comienzo de la pandemia para volver a medidas extremas como la cuarentena general? Amanecerá y veremos; pero ojalá que mientras amanece no tengamos que lamentar otras tantas como tantas han sido las muertes de personas por la falta de decisión gubernamental.
No es complaciéndonos por elogios del Presidente Duque y del Ministro Ruiz porque Barranquilla sea ejemplo en control de la pandemia que debemos bajar la guardia. No es por tener la mayor capacidad de camas UCI disponibles que debemos bajar la guardia. Al contrario, es cuando más deberíamos intensificar los controles para despejar definitivamente o por lo menos, impedir el incremento del contagio.
No es en la casa, con nuestras familias donde se produce el contagio, es en las calles y sitios de aglomeraciones donde se recoge el virus que sí, es luego llevado a nuestras casas. Pero el control y la restricción hay que practicarlo en las calles no en las familias.
Señor Alcalde Jaime Pumarejo, señora Gobernadora Elsa Noguera, ustedes tienen la potestad de tomar medidas urgentes y necesarias para salvaguardar a nuestra ciudad y nuestro departamento.