¿Adiós a la Copa?
Que recordemos en la historia de la Copa Libertadores y cualquier otra de carácter internacional, este partido del Junior frente al Independiente Del Valle en Quito la noche del miércoles es sin duda uno de los peores que le hemos visto jugar al onceno rojiblanco. Fue vergonzosa la presentación del equipo colombiano. No solo por lo aplastante de la derrota 3-0, sino por el transcurrir en todo el recorrido.
Humillante, triste, sin justificación, inconcebible y muchos otros calificativos han endilgado a esta pésima actuación del cuadro barranquillero que lució como equipo de barrio, como equipo de tercera categoría. “No hay derecho para lucir tan desvergonzadamente teniendo un plantel considerado el más caro y el de mejor paga en el fútbol colombiano”, han dicho muchos de los aficionados junioristas.
Más que rabia, daba tristeza ver como los jugadores del Junior eran vapuleados por los ecuatorianos que sin mucho esfuerzo ganaban todos los balones, corrían y tocaban ante la impavidez y la mirada complaciente de los colombianos. El ole, ole, ole fue el broche de cierre para el Independiente que llenaba de felicidad a sus hinchas en tanto los contados seguidores rojiblancos se tapaban la cara avergonzados.
Fue una derrota anticipada. Desde el momento equivocado de trazar el itinerario partiendo en la tarde del martes pretendiendo llegar a pocas horas del partido para no ser afectados por el clima frío y el nivel de altura de Quito. Contratiempos en el vuelo desgastante no fueron previstos por quienes trazaron la ruta de ida. En la cancha, los jugadores fueron fiel reflejo del cansancio, falta de reposo, somnolientos y sin visión. Fueron ventajas entregadas de antemano y patentadas en el resultado.
Y a más de todo esto, habría que sumarle decisiones o posiciones del cuerpo técnico –ya estamos acostumbrados a ello- de alinear una nómina totalmente timorata, sin ambición y con la idea esclavista por lograr un cero a cero, con la “ambición” única de que no nos anoten en el arco de Sebastián Viera. Colocar cinco mediocampistas: (Vásquez, Didier Moreno, Hinestroza, Cetré y “Cariaco” González, con la misión exclusiva de no entregarle terreno al rival, sumados a los cuatro defensas y sacrificando a un solo “atacante” como lo fue Miguel Borja, es muestra fehaciente de entregarse sin aspiración alguna.
El técnico Comesaña se mantiene fiel a su mentalidad temeraria de no arriesgar ni siquiera cuando se está en desventaja. Frente a cualquier rival, solo hace cambios y muy limitadamente, cuando está en desventaja en el marcador. Frente al Independiente, solo envió a Teófilo cuando perdía 1-0. Fue la única variante, por fuera quedaron elementos que pudieran darle una mejor respuesta como Sherman Cárdenas etc. No entendemos entonces para qué se trajeron refuerzos supuestamente de lo mejor en el medio ni para qué se contrató un asistente o asesor de experiencia en competencia europea como Luis Amaranto Perea ¿será que la asesoría de Amaranto y de Luis Grau no interesa al jefe de cuadrilla? Si es así, entonces ¿para qué son contratados si no se les tiene en cuenta?
Con Comesaña han sido repetidas las debacles en instancias importantes de Copa Libertadores y Sudamericana cuando supuestamente Junior lucía en mejores perspectivas que sus rivales de turno. Igual le ha pasado en finales del fútbol colombiano. Pareciera entrar en estado de confusión mental o de temor escénico ante el compromiso respectivo. Sería innumerable el número de veces que esto ha acontecido, razón por la que muchos califican de muy poco técnico para mucho equipo. Si bien, como dicen algunos, es el técnico que más títulos ha dado al club: tres de liga, una Copa Colombia y una Supercopa, es el que más ha dirigido al equipo.
En nueve ocasiones frente al plantel, muchas han sido las oportunidades desperdiciadas y que de haberse conseguido estaríamos por lo menos con tres o cuatro títulos más en el registro histórico. O con un mejor registro en el campo internacional.
Y siendo repetitivo el compromiso simultáneo del técnico en el torneo doméstico y competencia suramericana o de Libertadores, su duda metódica en definir por cual evento decidirse, termina por fallar en uno y otro evento. No importando contar con un numeroso plantel en el que se dice que hay dos nóminas para afrontar los compromisos, porque al momento de seleccionar el equipo titular y el suplente o alterno, en Comesaña aparece la confusión mental que le impide decidir con claridad meridiana.
Particularmente he sostenido en las diferentes ocasiones, que con lo que se tiene en cada momento, no es suficiente para optar a un título, sea Libertadores o Sudamericana. Para lograrlo se requiere mucho más: no solo un goleador como Borja o una defensa como la que se tiene ni un mediocampo de mediana capacidad como la actual. También es importante contar con otros atacantes de reconocidas capacidades y experiencia internacional, con marcadores de igual condición y muy especialmente con un volante creativo como los tienen los grandes clubes de Argentina o Brasil.
En ese orden de ideas, nuestro criterio es que Junior debería darse por bien servido en este nuevo fracaso, aceptando el adiós anticipado de la Copa Libertadores y enfilar todas sus energías en el concierto nacional en procura de disputar una nueva estrella. Con lo que tenemos no nos alcanza para nada más.