2022, por fin un nuevo año
Al parecer, el virus de COVID19 variante OMNICRÓN es más débil que las otras variantes, lo que permitirá debilitar el “bicho” hasta llevarlo a su control.
Las vacunas han funcionado muy bien en aquéllos que deciden ponérselas y para los antivacunas, basados en sus cuentecillos de conspiraciones judeomasónicas, sólo han complicado la vuelta a la normalidad, generando nuevas variantes.
La economía va en franca recuperación, sin caer en el exceso de triunfalismos, como he visto en algunos sectores gobernistas.
Las universidades comienzan sus clases de manera presencial, los colegios igual, la alternancia llegó para quedarse al brindar mejores ambientes laborales, las brisas de diciembre avizoran un porvenir esperanzador y el país, va con la frente en alto.
Cerramos este 31 de diciembre con dos años que parecieron uno. El 2020 no me di cuenta cuándo pasó, ni cuándo concluyó este 2021. Mi hija, que crece a velocidades apremiantes, ya dice “papá”, “no me gusta” y “dame que es mío”, cuenta del 1 al 10 y baila al son del “avioncito”.
Mis clientes se acomodaron a lo que era impensable a finales del 2019, a la atención virtual y a los pagos por la página web, los cuales ofrecíamos hace más de 5 años y jamás se habían usado tanto.
El 2020 y el 2021 sacaron a relucir amigos falsos, trabajadores desleales, riñas secretas y todo aquello que estaba en lo oscuro, tocó luz a la fuerza.
Igualmente se destacaron las amistades inquebrantables, los amores de oro y las empresas de a pulso, que han sobrevivido, reinventándose a este nuevo devenir que aterriza hoy en nuestra cotidianidad.
Dejaremos atrás al 2020-2021, la peor crisis de salud pública, económica, psicológica, educativa y laboral del último siglo.
Muchos dejaron atrás sus familiares, padres, abuelos, hijos, tíos, nietos, a los que desde aquí les mando mi saludo fraterno. Por todos los suyos, brindaré desde este plano para que descansen en el otro, paz en sus tumbas.
Al parecer el 2022, nos trae éxito, al parecer. Vienen unas elecciones complicadas, donde si ganan unos, otros dicen que el país se fue a la guandoca; donde si ganan los otros, unos dicen que nos iremos a la damier.
La verdad, he visto a muchos temerosos con un pie aquí y un pie afuera, en el extranjero, esperando qué pueda pasar.
A todos les digo que el ambiente político enrarecido no es más complejo que una pandemia global. Quede quien quede, hemos demostrado como gremio empresarial, como ciudadanía, como pueblo colombiano, que no nos vence nada.
Y al que quede, el mensaje que noto le están mandando desde aquí abajo es que el 2022 será otro cantar. Ni comunismos trasnochados ni tiranías basura.
La gente necesita un líder, no un salvador; necesita seguridad, no opresión, necesita promoción de la empresa y trabajos justos, no estatismos; necesita la captura de los delincuentes y tranquilidad para sus hijos, no una justicia acomodada.
El 2022, se ve difuso en las eventualidades, pero claro en la postura ciudadana. Ni Walter Mercado ni Julio Verne podrían predecir qué pasará en el 2022. Sin embargo, yo, estoy esperanzado, ya quiero que venga, quiero enfrentarlo, quiero saber qué me trae, cuál es el reto.
Porque estar aquí a pesar de esta pandemia es una historia que quiero contar a mi hija, que quiero superar con mi mujer, que quiero prevalecer con mis amigos y amigas, que espero me de la vida para poder disfrutarla como debe ser, con mi gente, feliz, en paz y pasando tranquilo cada día.
En esta noche vieja desearles consuelo, el bálsamo de la tranquilidad y la energía que se necesita para perdurar en la lucha diaria que implica sobrevivir en un mundo adverso.
A todos los que siguen aquí, con salud y sus familias, no lo olviden, ya lo tienen todo. A todos los que sueñan y cuyos sueños no dañan a nadie, que se les cumpla.
A todos los que hacen trampa, maña y roban al prójimo, el karma. Feliz año 2022, mis mejores deseos de paz y prosperidad.
