Pilanderas y el Caimán, dos danzas del Caribe que nutren el Carnaval en la Gran Parada de Tradición
Territorios como Valledupar y Ciénaga, Magdalena, muestran su propuesta cultural en la Vía 40.
El gran Caribe se ve reflejado en pleno asfalto del Cumbiódromo de la Vía 40. Toda esa riqueza cultural e historia de la región salió este domingo en la Gran Parada de Tradición.
Las Pilanderas de Valledupar y la Danza del Caimán de Ciénaga, Magdalena, mostraron todo el folclor y la resistencia como pueblo para que las tradiciones perduren en el tiempo.
Yanely González, secretaria de Cultura de Valledupar, y quien lidera el grupo del Pilón Vallenato, aseguró que es la primera vez que participan del Carnaval de Barranquilla como ciudad invitada.
“Venimos con nuestra expresión cultural en danza más representativa, como es el Pilón Vallenato, con el cual aperturamos todos los años las versiones del Festival de la Leyenda Vallenata”, dijo.

Destacó el calor humano que se siente durante el recorrido, la acogida del público asistente y la alegría que brota en cada rincón de la Vía 40 en la Gran Parada de Tradición.
Son 50 bailarines en escena, acompañados de la Banda Municipal de Valledupar, los encargados de prender el ambiente y contagiar a los carnavaleros.
“Nos encargamos de representar a la ciudad de Valledupar en estos eventos culturales. Traemos el baile tradicional del pilón, que es un baile ancestral. El vestuario representa la forma de vestir de los españoles, de cómo se vestían las damas en esa época, y el baile se origina alrededor de la acción de pilar el maíz”, explicó la funcionaria departamental Valledupar.
La Danza del Caimán de Ciénaga
La Corporación Folclórica Trietnia, del municipio de Ciénaga, Magdalena, completa 30 años contribuyendo al Carnaval de Barranquilla con la Danza del Caimán Cienaguero.
Alberto Arias Rodríguez, director de la agrupación folclórica, señaló que la danza la conforman 30 bailarines y cinco músicos, llevando identidad a esta gran fiesta patrimonial.
Su puesta en escena representa la trágica muerte de una niña un 20 de enero, día de San Sebastián, en el año 1800.

La niña se llamaba Tomasita. Su papá todos los años le celebraba su cumpleaños, y ese año (un 20 de enero, día de San Sebastián) mandó a su esposa, Ana Carmena Urieles, al Puerto de Las Mercedes, que quedaba a orillas del caño de Ciénaga, a comprar los insumos para hacer el popular sancocho que preparaba todos los años.
Pero lamentablemente, según relató Alberto Arias, ese día, cuando fue al mercado, su hija se extravió, y después de tanta búsqueda se encontraron con que un caimán se la había comido.
Los vestuarios, con el vivaz color naranja, representan, según dijo, la vivencia y la identidad como caribeños que son.
“Participaremos del Carnaval todos los años que podamos, hasta que Dios me tenga con vida. Nos gusta mostrar nuestra danza en este espectáculo tan grande que brinda el Carnaval, para visibilizar nuestra identidad y cultura al mundo”, afirmó el directivo de la danza de Ciénaga.