Un ciudadano ejerce su derecho al voto. Tarjeta electoral de presidenciables.
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Debate electoral, una herramienta que pierde fuerza ante el discurso emocional y las redes sociales

Aunque Iván Cepeda retó a un debate a Abelardo De la Espriella y a Paloma Valencia, es una plataforma que ha perdido relevancia en el país en los últimos años. Analistas explican algunas razones.

La figura del debate electoral en Colombia viene en decadencia. Estos espacios de discusión, en los últimos años, han perdido mucha fuerza, restándole oportunidades al ciudadano de informarse, conocer mejor a los candidatos y de elegir conscientemente la visión que quiere de país.

Cabe anotar que también estos espacios están siendo usados como una plataforma, no para debatir con argumentos, sino para en muchos casos injuriar y lanzar ofensas entre contradictores, empobreciendo el debate.

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A esto se le suma, de acuerdo con las informaciones recientes, el riesgo por las supuestas amenazas hacia los candidatos, lo que reduce las opciones de presentarse en plaza pública o, en su defecto, que se extremen medidas de seguridad.

Sin embargo, el anuncio público directo hecho en la tarde del sábado por el candidato Iván Cepeda hacia sus opositores de la derecha en Colombia, Paloma Valencia y Abelardo De la Espriella, de irse a debate, podría cambiar el panorama político y el de esta herramienta de importancia electoral.

La importancia de los debates

Para Luis Trejos, politólogo y docente de la Universidad del Norte, los debates cualifican la competencia electoral en la medida en que obligan a los candidatos a argumentar de manera racional sus posturas, ideas y posiciones frente a las de sus contradictores.

De igual manera, sostuvo que también evidencian la capacidad de defensa que puedan tener los aspirantes con respecto a las ideas y, al mismo tiempo, la validez de sus argumentos.

Para los ciudadanos esto es importante porque evidencia qué tanta apropiación puede tener un candidato sobre su programa o sus propuestas de gobierno, y, además, sirven para ver cuál es la reacción del candidato bajo escenario de presión o de demanda insistente por parte de la oposición”, dijo.

Sin embargo, aseguró que, en los últimos años, la política ha pasado a ser más emocional y menos racional, y en ese sentido, los debates parecen no ir alineados con esta nueva forma de hacer política porque, según afirmó, demandan mayor ejercicio de la razón.

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Muchos candidatos prefieren los monólogos y los mensajes directos a través de redes sociales, ya que de esa forma pueden llegar mucho más fácil a las emociones de sus votantes, mientras que la participación en debates los obliga a racionalizar, y eso puede hacer que se alejen del corazón y los sentimientos de sus votantes o del público al que esperan cautivar”, explicó.

El analista precisó que el haber trasladado la discusión política a las redes sociales la ha afectado, quitándole profundidad. Además de empobrecer de manera significativa la calidad del debate político electoral.

Lo ideal sería que hubiera, no uno, sino varios debates, y que en los mismos también participaran los vicepresidentes para tratar de romper la idea o la percepción que tienen muchos ciudadanos de que la figura vicepresidencial es decorativa, pero no hay ninguna obligación legal de los candidatos en torno a asistir a este tipo de intercambio de ideas”, mencionó.

Trejos señaló que hay que entender el debate como una forma de deliberación, en la cual los candidatos exponen sus ideas, sus razones, pueden controvertir a los otros, pero siempre respetando las posturas del otro.

Debate, ¿riesgo para los candidatos?

El politólogo Juan Sebastián Moreno aseguró que los debates son de gran importancia en la medida en que se constituyen en espacios de competencia política, deliberativa y argumentativa. Por lo tanto, a su parecer, son escenarios en los que los candidatos pueden salir muy favorecidos, pero también pueden no quedar bien.

Los debates son, además, un escenario que les permite a los aspirantes demostrar liderazgo. En esa lógica de competencia, a los candidatos que mejor les vaya en los debates serán quienes obtengan una opinión más favorable. También les permite posicionar temas en la agenda pública”, dijo.

El analista sostuvo que, para los ciudadanos, estos espacios son clave porque permiten conocer posiciones, ideologías y posturas frente a los diferentes temas de la realidad política y nacional.

Existe un interés por entender la posición económica, política y general de los candidatos frente a los problemas del país. Por eso los exigimos”, explicó.

Moreno señaló que los debates han perdido relevancia en la actualidad debido a que podrían representar un posible riesgo para los candidatos, en cuanto al nivel de preparación de cada uno y la comodidad de estos con el formato, en donde se exige ser concisos y claros en sus repuestas.

Es decir, si el candidato está bien preparado, tiene buena oratoria y logra consolidar su discurso podría irle bien. Si es lo contrario, los resultados podrían no ser tan buenos para el aspirante.

Por otro lado, indicó que las redes sociales y un poco la polarización que se vive en la política han reordenado las formas de comunicar en elecciones y, en consecuencia, han restado importancia a los debates televisados.

“Los candidatos tienden a hablar directamente a su nicho político en lugar de exponerse a un debate con contradictores”, anotó Moreno.

Por último, sostuvo que, aunque no existe una obligación legal clara para que los candidatos participen en debates, sí hay una presión pública que puede incrementarse, especialmente en segunda vuelta.

En ese escenario, con solo dos candidatos y mayor polarización, crece la exigencia ciudadana por escuchar con claridad sus posturas. Por ello, es probable que aumente la presión para que participen no en uno, sino en varios debates y sobre distintos temas”, puntualizó el politólogo.

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