El espíritu de la Navidad invade cada diciembre las calles de Bangkok, a pesar de que sus habitantes son en su mayoría budistas y toman de esta fiesta cristiana sus formas más coloridas, pero no su credo. En la céntrica avenida de Sukhumvit, un gigantesco árbol de Navidad llama la atención de algunos transeúntes, que se detienen a observar con asombro el destello que provocan las cientos de bombillas que alumbran la entrada de un conocido complejo comercial. Todos los allí congregados sonríen y comentan la escena, señalando a uno y otro sitio sin saber muy bien donde merece más la pena posar la vista.
En un país con tanta afición por el teléfono móvil, nadie renuncia a tomar varias fotos del espectáculo lumínico con su aparato, ni a revisarlas minuciosamente antes de seguir su camino. "Nos encanta venir juntos a hacernos fotos con las luces de Navidad y enviárselo a todos nuestros amigos; es un bonito recuerdo", afirma con timidez una pareja de tailandeses que ha contratado a un fotógrafo profesional para tomar las instantáneas.
EFE