Ángel David Rosas Martínez, el pescador asesinado en la playa de Puerto Mocho
Ángel David Rosas Martínez, el pescador asesinado en la playa de Puerto Mocho
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Familia de pescador asesinado en Puerto Mocho, “con muchas preguntas y sin respuestas”

Hermano de la víctima entregó su testimonio a Zona Cero.

La familia de Ángel David Rosas Martínez, el pescador asesinado en la playa de Puerto Mocho en la mañana del viernes, tiene más preguntas que respuestas.

Han pasado más de 24 horas después del asesinato del humilde pescador y la familia vive, además del dolor, la incertidumbre de una muerte a la que no le encuentran explicaciones.

Alfonso Rosas Martínez era hermano de Ángel y su socio en un negocio de venta de comida del que habían sido beneficiarios de la Alcaldía una vez fueron recuperadas las playas para el turismo.

Ángel era quien pescaba y llevaba el producido de sus faenas diarias. Alfonso se encargaba de la administración del negocio.

Este sábado, en las instalaciones de Medicina Legal, con la tristeza y el dolor por el asesinato de su hermano, Alfonso asegura que es él quien quisiera saber las causas del asesinato “para entender un poco de la circunstancia tan difícil que atraviesa la familia”.

“Nosotros somos personas que nos dedicamos a trabajar y a tratar de hacer las cosas lo más bien que pueda ser. Hoy desafortunadamente nos encontramos en un tiempo malo, con tantas cosas por resolver”.

Se pregunta: “¿Por qué?, ¿De dónde?, ¿Cuándo?... si él no hacía más sino que pescar y trabajar, él no era un mal tipo. Hoy se pierde un buen ser humano. Tal vez se vaya para el cielo mi hermano porque era un gran ser humano”.

Confió en “la justicia divina” y señaló que “arriba hay un juez supremo que será el que se encargue de juzgar a los seres humanos y nos dará premios o castigos”.

De su hermano Ángel contó que los 10 últimos años de su vida los dedicó a la pesca y el viernes cuando fue asesinado acababa de llegar a la playa.

Para hablar del hermano, Alfonso dice que “las palabras sobran”. “Dios sabe lo que éramos como hermanos, amigos y compañeros”. 

Finalmente recordó que con su hermano vivían en “una lucha diaria por sobrevivir en un país donde las garantías para el bueno son pocas y para el malo hay grandes premios. Parecemos que viviéramos en un mundo de brutos donde la lógica no existiera, no fuera parte de Dios y de la lógica de la vida”.