Robinson Patiño.
Robinson Patiño.
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Juan Pablo Mercado.

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Robinson Patiño: el sobrecogedor testimonio de un funerario durante la pandemia

Cinco años después cuenta su experiencia y la manera cómo se afrontó la emergencia.

En marzo de 2020, los colombianos enfrentaron un cambio radical en su vida diaria con la llegada de la emergencia del  Covid-19 que contagió y mató a cientos de personas.

En medio de esta emergencia sanitaria, en cada uno de los tres picos altos de contagios y muertes por Covid, en Barranquilla se dio la labor silenciosa, pero esencial, de los trabajadores funerarios, quienes, como Robinson Patiño, de 52 años, enfrentaron la muerte día tras día.

Con 30 años de experiencia en el sector funerario en la capital del Atlántico, Robinson recuerda que nunca imaginó tener que enfrentar un volumen tan alto de muertes en corto tiempo.

La llegada de la pandemia del Covid-19 fue algo sorprendente que no se esperaba. A pesar de los años y la antigüedad que nosotros tenemos en nuestra labor, fue algo inesperado porque sinceramente ese volumen de cuerpos y de personas que fallecieron no lo esperamos y más en esas condiciones. Se veían en las clínicas y hospitales, bultos de 10, 15, 20, personas en un solo día o en un momentico que uno ingresaba al laboratorio de cada clínica”, dijo Patiño en diálogo con Zona Cero

Desde el primer caso, cuando recibió un cuerpo de una mujer en la Clínica General del Norte, hasta los días más críticos de la pandemia, Robinson y sus compañeros se enfrentaron a un desafío sin precedentes. 

Fue algo impresionante. Tuvimos mucho cuidado, ante todo el manejo y la manipulación que se le hizo a cada cuerpo. Fue algo sorprendente también porque nosotros hemos retirado en Medicina Legal casos sorprendentes de muertes violentas, pero así, en esta situación, no lo habíamos vivido”, señaló Patiño. 

Coche fúnebre en el que Robinson retiraba uno a uno los cuerpos de las clínicas. Coche fúnebre en el que Robinson retiraba uno a uno los cuerpos de las clínicas. Juan Pablo Mercado.

En los días de picos altos de la pandemia, Robinson manifestó que retiraba entre 8 y 10 cuerpos al día, una cifra alarmante para él. 

Otro aspecto nunca visto fue el protocolo para manipular los cuerpos. Era completamente diferente al que estaban acostumbrados. 

 “A nosotros nos dieron unas charlas y capacitaciones sobre ese manejo por que no es lo mismo retirar un cuerpo en unas situaciones normales, a retirar unos cuerpos en condiciones con prevenciones de bioseguridad. Usábamos de tres y cuatro uniformes, botas, mascarillas, gafas, tapabocas, alcohol, productos de bioseguridad”, relató Patiño, quien describió cómo la cantidad de fallecidos en hospitales y clínicas era “abrumadora”, con cuerpos apilados y largas listas de espera.

Robinson detalló que no solo la cantidad de muertes era lo que le generaba temor, sino también el miedo de contagiarse y llevar el virus a su hogar.

Uno sentía temor y nervios porque uno decía, lo estamos haciendo hoy y mañana lo van a hacer con nosotros. Yo estaba haciendo mi trabajo concentrado, pero a la vez me sentía un poco nervioso pidiéndole mucho a Dios porque una mínima falla que tuviéramos nos pudiera contagiar y nosotros llevar esa enfermedad a la casa. Era algo tenebroso porque hasta al mejor cazador se le va la liebre”, dijo en sus declaraciones. 

En medio de la emergencia por el Covid-19 surgieron varios contratiempos al momento de la entrega de los cuerpos, pues por errores desconocidos, fueron entregados a familiares cadáveres que no les pertenecía. 

Los cuerpos salían en unas bolsas y las bolsas tenían en su pecho o en la parte de arriba la identidad de la persona, pero nosotros cuando ese embalaje se encontraba roto o se encontraba en otro cuerpo, en una forma no confiable, yo particularmente preferíamos no retirar ese cuerpo”.

Robinson tiene 30 años de experiencia en el sector funerario en Barranquilla.Robinson tiene 30 años de experiencia en el sector funerario en Barranquilla.Juan Pablo Mercado.

Para retirar los cuerpos, Robinson debía llevar todo el equipo para extraer los cadáveres de la clínicas donde fallecían las personas contagiadas por Covid-19. 

Teníamos que llevar todo el equipo. Llevábamos un carrito plegable que se llama cureña. Nosotros lo llevábamos y metíamos el cuerpo en el cofre. Posteriormente ya ahí le echábamos lo que eran los químicos, entre estos elementos estaba el alcohol, hipoclorito y sellábamos el cofre con papel pelex para que quedara hermético”. Sacar los cuerpos de las clínicas nos tomaba entre dos y tres horas”.

Aunque Robinson vivió en carne propia el miedo y la incertidumbre, por fortuna, su estricto protocolo de seguridad le permitió evitar el contagio, tanto a él como a su familia.

Durante la pandemia del Covid-19 Robinson alcanzó a retirar por lo menos 300 cuerpos, cuando su vehículo solo tiene capacidad para transportar dos cadáveres. Sin embargo, por motivos de seguridad, durante pandemia debía transportar de a uno.