Las redes sociales abrieron un nuevo escenario para la sátira política en Colombia
El analista César Caballero, gerente de Cifras & Conceptos, señaló que las redes han ampliado los canales de distribución de contenidos, aunque no necesariamente la diversidad de opiniones.
La sátira política colombiana encontró en las redes sociales un nuevo escenario donde el humor, la caricatura y la inteligencia artificial se abren paso como herramientas para cuestionar al poder, en medio de una transformación de la opinión pública a golpe de algoritmo, polarización y nuevas formas de participación ciudadana.
El analista César Caballero, gerente de Cifras & Conceptos y creador del Panel de Opinión, un estudio que consulta a líderes de distintos sectores sobre la actualidad colombiana, consideró que las redes han ampliado los canales de distribución de contenidos, aunque no necesariamente la diversidad de opiniones.
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"Eso no quiere decir que haya mayor diversidad", advirtió Caballero, quien señaló que los algoritmos pueden encerrar a los usuarios en espacios donde predominan las ideas afines a sus preferencias y reducir su contacto con perspectivas distintas.

El analista también cuestionó el manejo de la comunicación del presidente colombiano, Abelardo De La Espriella, que por un lado ha centralizado el lanzamiento de mensajes de todo el Ejecutivo y, por otro, trata de prescindir de los medios de comunicación tradicionales recurriendo a redes sociales.
A su juicio, esta fórmula está generando un vacío comunicativo, ante la falta de declaraciones de ministros y otros funcionarios, y está negando el alcance que tienen los medios para transmitir los mensajes del Ejecutivo.
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Lenguajes distintos
En ese escenario, las redes también permiten que creadores independientes participen en el debate político con lenguajes distintos a los del periodismo tradicional.
Un ejemplo es 'Embusteroman', una serie audiovisual del cineasta y caricaturista Emanuel Vidal que recurre a la ficción y la exageración para satirizar a De La Espriella y reflejar de forma humorística la coyuntura política en episodios breves con cientos de miles de visualizaciones en redes.
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Uno de ellos parodia el vídeo oficial en el que el presidente aparecía frente a un líder de las disidencias de las FARC detenido y ordenaba su extradición; en otro ironizaba sobre las imágenes en las que De La Espriella aparecía en una operación policial dando órdenes por un walkie-talkie.

Vidal, quien trabajó durante trece años en el periódico El Universal de Cartagena, definió su propuesta como "activismo creativo", una forma de expresar inconformidad y cuestionar a quienes ejercen el poder sin recurrir a la violencia.
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Su proceso combina caricaturas dibujadas por él con herramientas de inteligencia artificial, que utiliza para desarrollar las animaciones y construir un universo de ficción inspirado en personajes y acontecimientos reales. Sólo en Instagram suma cerca de 200.000 seguidores.
"El trabajo de todo caricaturista siempre va directamente a criticar al Gobierno de turno, no importa si es de izquierda o derecha", sostuvo Vidal, quien consideró que el humor permite abordar la actualidad política de una manera más accesible y conectar con audiencias que quizá no consumirían esos contenidos en los formatos informativos convencionales.

Sin embargo, llegar a más personas también exige adaptarse a las reglas de las plataformas, y en ese sentido Vidal explicó que redujo la duración de sus episodios después de comprobar que los vídeos largos circulaban menos, una experiencia que muestra cómo los algoritmos condicionan no solo la distribución de los contenidos, sino también las decisiones creativas de quienes buscan hacerse un espacio en la conversación pública.
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En tanto, Caballero defendió la sátira como una expresión necesaria en una democracia liberal y recordó la larga tradición de la caricatura política en Colombia, al tiempo que señaló que su efecto depende, en parte, de cómo los personajes públicos reaccionan a ella.
En ese sentido, indicó que asumir una caricatura con sentido del humor "puede neutralizar parte de su impacto", mientras que rechazarla puede abrir nuevos conflictos.
El analista insistió además en que los ciudadanos deben consultar diferentes medios y voces para evitar quedar atrapados en sus propias burbujas de opinión.
EFE