Rosario Montoya Hoyos, Defensora de los Derechos Humanos.
Rosario Montoya Hoyos, Defensora de los Derechos Humanos.
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Juan Pablo Mercado.

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La vida de Rosario Montoya, defensora marcada por la violencia y comprometida con las víctimas

Ha acompañado a miles de víctimas en procesos de acceso a la justicia, restitución de tierras y esclarecimiento de la verdad.

Resiliente, valiente y con más de 50 años de trayectoria en la defensa de los campesinos, indígenas y familias víctimas del conflicto armado en la Costa, hoy con 68 años, Rosario Montoya Hoyos es reconocida como una de las voces más firmes del movimiento de derechos humanos en la Región Caribe. 

Actualmente Rosario se desempeña como Secretaria Técnica del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) Capítulo Atlántico y también hace parte del trabajo organizativo en varios departamentos de la Costa Caribe.

Vivir en carne propia la violencia que por años ha azotado al país, la ha impulsado desde muy joven a convertirse en una luchadora y defensora de los derechos de los colombianos.  

En diálogo con Zona Cero, Rosario relató esos momentos que la marcaron en su juventud y que le abrieron paso a que hoy pueda ayudar a cientos de familias tocadas por el conflicto armado en esta región. 

Empecé en la década de los 70. Desde los 18 años ando en la labor de defensa de derechos humanos. Yo soy víctima de desplazamiento forzado y de despojo. Soy del departamento de Sucre, expulsada por ‘Mancuso’ en esa época del conflicto armado, sobreviviente de un movimiento político a luchar”, contó a Zona Cero

Detalló que su familia, profundamente ligada a la vida política del departamento de Córdoba, con un padre cuatro veces alcalde y su madre diputada, también padeció las consecuencias de su activismo.

Vivía con mi familia. Mi padre fue alcalde cuatro veces en el pueblo donde vivíamos. Mi madre era diputada del departamento de Córdoba y su hija por supuesto (Rosario) era una defensora de derechos humanos que trabajaba con los indígenas y con los campesinos. Bastante sufrieron mis padres por mí, por las amenazas que empezaron a llegar. Le dijeron a mi padre ‘si no sacas a tu hija, te vamos a matar’", indicó la defensora. 

Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

A Rosario le tocó salir de Montería para ver si los dejaban quietos, pero no fue posible. Al poco tiempo toda su familia al vivir "persecución", salió del pueblo. Ella se fue a Bolívar y luego se trasladó a Barranquilla, donde ya estudiaba en la Universidad Libre. Allí la suspendieron porque estuvo en la huelga de la Libre . Rosario era de clase media, su familia tenía finca, ganado, casa y un estatus. Todo eso desapareció.

Recuerda que cuando llegó a Barranquilla impulsó la creación de la Corporación para Educación y Autogestión Ciudadana, la cual se convirtió en una experiencia piloto en la atención de desplazados en el Atlántico. Con apoyo de la cooperación internacional y empresas privadas, lograron organizar a familias que venían de los Montes de María y Córdoba.

“Encontramos una voluntad política en ese momento y les dieron trabajos a los desplazados; por ejemplo en el mercado construyeron las aulas ambientales, les brindaron la oportunidad de hacer nuevas cosas, construimos viviendas en la Cangrejera que hoy persisten y están ahí con ayuda de la Cooperación Internacional Diakonía, creamos fondos rotatorios para que la gente pudiera vivir dignamente y no pidiera en la calle. Fue una experiencia excelente con la comunidad internacional y voluntad política de los gobiernos de ese momento, pero también la responsabilidad social de la empresa privada en conjunto con  Cementos Caribe, crearon el programa de reparcheo de vías y ahí trabajaban los desplazados, luego fueron incorporados a la empresa algunos de ellos porque fueron los mejores trabajadores que tuvo en este momento la empresa”.

Rosario aseguró que fue un trabajo de dignidad antes de que existiera la Ley 1448 de Víctimas, la cual establece medidas para la atención, asistencia y reparación integral de las víctimas del conflicto armado interno en el país . 

Ayudamos a crear la 1448, fue toda una experiencia de trabajo. Antes del 2008 la gente no decía que habían asesinatos ni desaparecidos. Luego ya cuando se comenzó a hablar de desaparición forzada, la gente comenzó a hablar de los otros crímenes a los que fueron sometidos. Crímenes de Estado”.

Montoya ha acompañado a miles de víctimas en procesos de acceso a la justicia, restitución de tierras y esclarecimiento de la verdad.

Que yo no sea víctima directa de desaparición forzada no me quita ser una mujer buscadora, porque mi organización busca a los desaparecidos. Acompañamos a los desaparecidos, ayudamos a crear Política Públicas de los desaparecidos. Son las madres buscadoras directas de sus familiares. Cada una tenía su propio movimiento y lo que yo hago en 1991 es tratar de aglutinar a las familias de desplazados para trabajar en los derechos de todos. Cuando comenzamos a trabajar ya en un espacio que se llamaba Infancia Feliz, en 2008, aparece todo el tema de los falsos positivos y allí ayudamos a crear la Asociación de Familias Unidas por un Solo Dolor".

Rosario Montoya Hoyos.

Las familias, cuenta Rosario, se juntaron todas y crearon su organización con la ayuda de ella y del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos y otros más. Desde ahí empezaron a acompañar a las madres buscadoras, a estar en las entregas dignas y a representar casos en la Fiscalía, en la JEP, en la justicia ordinaria y la justicia militar.

La Corporación para Educación y Autogestión Ciudadana, dirigida por Rosario Montoya Hoyos, no solo trabaja en Atlántico, también está en los departamentos de Bolívar, Sucre y Magdalena junto a otros movimientos. En siete departamentos ha ayudado a más de 2.500 víctimas a entrar en Justicia y Paz.

Rosario Montoya asegura con completa convicción que ser Defensora de los Derechos Humanos es su vida y se siente satisfecha de poder ayudar a miles de familias.

“Mi vida es esta, mi proyecto de vida es este, estoy satisfecha en lo que me gusta la Defensa de Derechos Humanos y no solamente desaparecidos, sino también de detenidos, de personas que han sido víctimas de asesinatos, de personas que han sido despojadas de tierra, acompañamos sobre todo el proceso de despojo para ayudar a que el tema de la ley 1448 de restitución de tierra le ayude  a restituir la tierra de la gente”. 

Aunque estudió Derecho en la Universidad Libre, nunca ejerció como litigante. En cambio, se dedicó a fortalecer el trabajo colectivo con un equipo de abogados y organizaciones como el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. “No soy una sola, somos un pool de abogados, cada uno con su especialidad. Aprendimos la técnica de la defensa de los derechos humanos y seguimos en esa tarea”. 

Hoy, a sus 68 años, Rosario Montoya sigue siendo una referente de la resistencia y la memoria en el Caribe colombiano, un testimonio vivo de que la defensa de los derechos humanos no es un trabajo, sino una forma de vida.

Familias de desaparición forzada durante plantón el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

La Defensora de Derechos Humanos finalmente expuso una de las situaciones que les imposibilita el desarrollo de su labor: deterioro en las medidas de protección. 

La situación de seguridad se deteriora cada vez más debido a los conflictos que persisten en los territorios. Las medidas de protección que recibimos son insuficientes para una defensora, un defensor o un líder social que ejerce su legítima labor, reconocida tanto por la Corte Constitucional como por Naciones Unidas”, manifestó.

Precisó que “la falta de garantías adecuadas nos limita profundamente. Nos sentimos confinados, porque sin protección no podemos salir con tranquilidad. En mi caso, la protección que tenía del Estado fue reducida de manera considerable, lo mismo que a varios compañeros, lo cual nos obliga en muchas ocasiones a permanecer en casa y trabajar de manera remota”.

Rosario aseguró que el Estado les ofrece ciertos esquemas de seguridad, pero estos se han ido debilitando con el tiempo, a pesar de las amenazas y hostigamientos denunciados. 

Antes contaba con un esquema que incluía un vehículo, pero fue desmontado y ahora únicamente tengo un escolta. Eso aumenta mi riesgo, porque debo desplazarme en transporte público con un hombre armado, lo que puede generar situaciones peligrosas en cualquier momento”, apuntó. 

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