Presidente de Colombia, Gustavo Petro, y Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela.
Presidente de Colombia, Gustavo Petro, y Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela.
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Archivo y X @delcyrodriguezv

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Seguridad fronteriza y economía, claves en el encuentro entre Petro y Delcy Rodríguez

Los mandatarios de Colombia y Venezuela se reunirán este viernes 13 de marzo.

El encuentro del próximo viernes en un puente fronterizo del presidente Gustavo Petro, con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, relanza una relación histórica cargada de altibajos en las últimas décadas por diferencias ideológicas y políticas.

Será la primera reunión de Rodríguez con Petro, quien en septiembre de 2022, tan solo un mes después de llegar a la Presidencia colombiana, restableció las relaciones diplomáticas, rotas en 2019, y a partir de ahí se entrevistó cinco veces con Nicolás Maduro, la última de ellas el 9 de abril de 2024.

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Los dos países, que comparten una frontera de 2.219 kilómetros, tomaron caminos diferentes en 1830, cuando Venezuela se separó de la Gran Colombia, y desde entonces "las relaciones han sido como las de una montaña rusa, con bajadas abruptas en las que hemos estado al borde de la guerra o con abrazos, condecoraciones y banquetes", afirma a EFE el excanciller colombiano Julio Londoño Paredes.

"Colombia no tiene otra alternativa que entenderse con este país que tiene para nosotros una importancia fundamental en el aspecto comercial, en el aspecto económico, en el aspecto de seguridad", explica Londoño, quien en 1987, siendo canciller del presidente Virgilio Barco, tuvo que hacer frente al incidente causado por la presencia de la corbeta ARC Caldas en aguas en disputa en el mar Caribe, que estuvo a punto de desembocar en una guerra.

En los años posteriores la relación vivió un periodo de normalidad, con una expansión del comercio bilateral, que superó los 7.000 millones de dólares en 2008, hasta que las diferencias entre los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, principalmente por la lucha colombiana contra los grupos guerrilleros, llevó a una corta ruptura diplomática que se repitió en 2010.

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La sucesión de Uribe por Juan Manuel Santos propició una nueva era en la relación bilateral en la que incluso el nuevo mandatario colombiano llamó a Chávez su "nuevo mejor amigo", y Venezuela contribuyó a la paz de Colombia como país garante en las negociaciones de paz del Gobierno con la guerrilla de las FARC.

En 2013, con Maduro ya como presidente, se produjo una nueva crisis diplomática por contactos de Santos con el opositor venezolano Henrique Capriles, a la que siguió otra en 2015, cuando el mandatario venezolano expulsó de ese país a miles de colombianos que vivían en las zonas de frontera, a los que acusó de contrabando y otras actividades ilegales.

La mayor ruptura

Sin embargo, la crisis más grave ocurrió en enero de 2019 cuando el opositor Juan Guaidó intentó entrar a Venezuela desde la ciudad colombiana de Cúcuta con un cargamento de ayuda humanitaria, lo que desembocó en disturbios y la ruptura de relaciones con el Gobierno de Iván Duque, ordenada por Maduro.

Para entonces, el éxodo de millones de venezolanos que escapaban de la crisis convirtió a Colombia en su segunda patria, donde aún viven más de 2,8 millones de ellos, muchos de los cuales ven con ilusión los cambios en su país tras el derrocamiento de Maduro y la llegada al poder de Rodríguez.

Las críticas de Petro a la inhabilitación de María Corina Machado para impedirle participar en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y la ausencia de reconocimiento explícito del resultado de esos comicios, en los que el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio como ganador a Maduro, enfriaron nuevamente la relación bilateral.

El encuentro de este viernes en el Puente internacional Atanasio Girardot, que conecta a los municipios de Villa del Rosario, en el departamento colombiano de Norte de Santander, y Pedro María Ureña, en el estado venezolano de Táchira, marca una nueva etapa en la relación bilateral de casi 200 años.

En la reunión abordarán, según Rodríguez, "temas claves de la agenda económica, energética y de seguridad, en el marco del fortalecimiento de la cooperación y las relaciones de respeto y trabajo conjunto entre ambos países".

Al respecto, Londoño señala que "hay dos aspectos fundamentales en la entrevista que tengan los presidentes: la seguridad de la frontera, que es una situación complicada, y la permanencia de los grupos armados de Colombia en territorio venezolano", donde han encontrado refugio principalmente la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC.

"El Gobierno de Colombia tiene que ser absolutamente pragmático en ese sentido porque, por lo menos en el futuro inmediato, no parece que vaya a haber una democracia absolutamente auténtica en Venezuela", afirma.

Esa cautela, según Londoño, se justifica "porque todo el grupo que tenía el señor Maduro continúa en el poder", y además, "es evidente que esta entrevista se hace con la bendición y conocimiento de los Estados Unidos".

EFE

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