El abandono de 20 años en el ISS Los Andes: la lápida de los negocios en el sector
El edificio, que tiene más de 70 años de historia, será demolido. La comunidad tiene esperanza que el sector se reactive y que la inseguridad merme.
En la calle 57 y las carreras 24 y 25 lo que se escuchan son los motores de las motocicletas y los carros que transitan. Nada más.
Las casas ubicadas en esta zona del barrio Los Andes están cerradas. No hay vecinos sentados en las terrazas y es mucho más difícil encontrar niños jugando al fútbol o cualquier deporte.
La explicación, según los habitantes de esta manzana, es el abandono del edificio del Instituto de Seguros Sociales de Los Andes, el cual desde este mes de agosto empezó a ser demolido.
En el ISS Los Andes solo se ve deterioro, como en el nombre de la clínica, al cual le faltan varias letras. En su interior solo hay árboles, animales y uno que otro que aprovecha la soledad para hacer sus fechorías.
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Melquiades Romero tiene 38 años viviendo en el sector y en conversación con Zona Cero recordó lo que fue la época de esplendor de este espacio médico.

"Fue una etapa muy buena, todo el mundo venía acá cuando todavía no existían las EPS. Eso era enorme, había carros a toda hora, ambulancias y era un hospital con muchísima capacidad", rememoró.
El ISS funcionó desde mediados del siglo pasado, con la iniciativa de que fuera un punto de atención médica clave en el departamento.
Fue pionero en la habilitación de la primera Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en la región, en la realización de laparoscopias y trasplantes renales.
Incluso, un dato que muchos no recuerdan es que fue en el Seguro de Los Andes donde se realizó la primera separación exitosa de siamesas en la ciudad, a cargo del cirujano pediatra Jaime Pombo Mackenzie.
Pero la etapa de oro de este edificio acabó a comienzos de los 90', cuando la crisis económica creció sin parar.

La escasez de medicamentos, la falta en equipos e insumos fue creciendo y en 2006, durante el gobierno de Álvaro Uribe, se dio su cierre, después de una transformación fallida como la Empresa Prestadora de Salud del Estado (ESE) José Prudencio Padilla.
Siendo ESE hacía parte de un sistema que atendía a Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y Valledupar, pero el desastre era tan grande, que en julio de ese año se decidió cerrar el centro asistencial, dejando a 450 trabajadores en la calle.
Pero los trabajadores de La Andes no fueron los únicos afectados.
Patricia Polo Montes desde hace más de 30 años vive en el sector y la demolición de la edificación la llena de esperanza. Sin embargo, los recuerdos de lo vivido siguen presentes en su memoria.
Los padres de Patricia cuando compraron la casa, siguieron con un negocio que ya estaba establecido en el inmueble, una refresquería.
"La tuvimos bastantes años. Pero cuando se acabó el seguro esto empezó a quedar solo y tuvimos que cerrar", recordó Patricia.

Polo manifestó que su papá era muy feliz con su negocio y que la hospitalidad era una política para atender a los clientes, que en su mayoría eran familiares de pacientes.
"Conocimos muchas personas, ayudamos a otras muchas que salían de ahí, que venían de otras partes y nosotros le brindábamos una hospitalidad o lo que necesitara", comentó la mujer, quien fue atendida en el centro médico, al igual que su mamá cuando sufrió una fractura en una muñeca.
La refresquería no fue el único negocio que resultó en quiebra por la decadencia de la ISS Los Andes, sino también todos aquellos que rodearon la gran edificación.
Uno a uno fue cerrando y ahora solo quedan algunas farmacias, un restaurante y unos cuantos quioscos.

Inseguridad
Robinson Gutiérrez es taxista y trabaja en la zona. Ha sido testigo de todo lo que pasa en el Seguro de Los Andes.
"Aquí hay de todo. Hay droga, atracan a la luz del día y a cualquier persona que pasa por aquí. Si va uno solo por acá, pierde el año", relató Gutiérrez.
Apuntó que en una ocasión vio cómo a una señora la arrastraron unos delincuentes en una moto, con el fin de robarle un bolso y un celular.

"Más de una vez he visto escenas así, aquí sucede de todo".
Por su parte, Óscar Arango Flores aseveró que "este elefante blanco" es una "guarida de problemas sociales" y están en mora de construir algo hace rato.
A estas narraciones, hay que sumarle que a Melquiades le robaron dos aires acondicionados y Patricia narró ver a jóvenes a altas horas de la noche ingresando al espacio abandonado.
Incluso, en una ocasión vio a muchachos en la parte alta del seguro usando túnicas negras.

Construcción
Así como hay esperanza en que se reactive esta zona del barrio Los Andes con el proyecto inmobiliario que se va a construir, los vecinos esperan que su tranquilidad no sea alterada por las obras.
La constructora Conaltura, que está a cargo del proyecto Andes de Kantú, indicó que la demolición comenzó en agosto, pero tendrá varias fases y su duración será de entre siete u ocho meses.
Primero se aplicará un protocolo de ahuyentamiento de fauna con el acompañamiento de biólogos especializados y después se hará una demolición mecánica, no una implosión.
Esta alternativa se eligió para que sea un proceso gradual y controlado, con el fin de no afectar a los residentes.
Carlos Moscote, director del proyecto, manifestó que se generarán molestias temporales como ruido, vibraciones, material particulado o un mayor tránsito de maquinaria.
La recomendación que se hizo a los residentes, comerciantes y demás personas del sector es mantener con puertas y ventanas cerradas para protegerse de elementos sensibles.