Apartes de la Constitución de los Estados Unidos de Colombia de 1863
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Apuntes sobre el federalismo desde la Ciencia Política

Urge mejorar el sistema administrativo de los Departamentos sin generar más divergencia.

Por Manuel Andrés Cadrazco

El pasado lunes en un evento, al menos para mí, inédito la Federación Nacional de Departamentos organizó un encuentro de Gobernadores por conmemoración de los 160 años de la Constitución de los Estados Unidos de Colombia de 1863, o también conocida como Constitución de Rionegro, cuando nuestro país tenía un sistema federal. Todo esto hace parte de una campaña que se viene emprendiendo desde la Federación y otros sectores políticos para que el país considere si lo mejor es tener un sistema federal y así lograr mayor autonomía de los territorios en cuanto a manejo presupuestal. El día de hoy y desde la Ciencia Política, brindaré algunos apuntes al respecto de esta propuesta.

En primer lugar, lo que se está discutiendo de fondo son las relaciones de poder. Académicos como Mauricio Velásquez de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes y Pablo Sanabria de la Universidad Internacional de Florida, han estudiado el tema y sintetizan que en adoptar un modelo federal puede no estar la solución sino en más bien, replantear las relaciones de poder en el país, no necesariamente cambiando el modelo de división administrativa y de presupuesto.

Actualmente lo que hay es una descentralización más politizada que administrativa, en donde el centralismo no es una forma administrativa sino un arreglo político por el cual nivel nacional y los dirigentes regionales acuerdan la gobernabilidad.

En el papel, los niveles de autonomía de los entes territoriales colombianos son altos y superiores incluso con respecto a varios sistemas federales totales en el mundo; el modelo de descentralización de 1991 y posteriores normatividades han ampliado espacios de autonomía y competencias a municipios, lo que sucede es que en más del 95% de municipios de Colombia, los cuales son categoría 4,5 y 6, no se cuenta con la capacidad para ejecutar, los territorios carecen en mayor medida de las capacidades técnicas para hacer efectiva esa autonomía, por lo que los municipios se vuelven ejecutores más bien de las directrices nacionales. Hay que avanzar en ese aspecto.

El debate a mi criterio debería ser en torno a la alta politización, relaciones de poder, baja capacidad institucional y ambigüedad en los roles a nivel nacional y departamental; la cuestión entonces no es si la solución es el federalismo, sino cómo mejorar el sistema administrativo que existe sin generar más divergencia.

La descentralización y el federalismo se pueden decretar, pero la capacidad institucional y de gobierno no.

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