Zoila Sotomayor, cofundadora de la Fundación Luneta 50.
Zoila Sotomayor, cofundadora de la Fundación Luneta 50.
Foto
Jair Varela

Share:

Zoila Sotomayor, la mujer que abrió las puertas de su casa a las historias del Caribe y el mundo

A través de la Fundación Luneta 50, creada hace más de 30 años junto a su esposo el maestro Manuel Sánchez (Qepd), promueve las artes escénicas independientes en Barranquilla y el Atlántico.

Apasionada, entregada y con una sensibilidad profunda por el arte. Así es Zoila Sotomayor, comunicadora social y periodista, editora, madre, cofundadora de la Fundación Luneta 50 y antes que todo eso, artista.

Desde hace más de 30 años, Zoila junto a su esposo - el artista, investigador y gestor cultural Manuel Sánchez (Qepd)- decidió emprender su propio camino alrededor de las artes escénicas.

“Si hay algo he hecho en esta vida es contribuir -junto con otro grupo de personas lideradas por Manuel- es a desarrollar iniciativas que promuevan la circulación y creación de las artes escénicas en Barranquilla y el departamento”, manifestó en diálogo con Zona Cero.

Zoila Sotomayor junto a Manuel Sánchez (Qepd), fundadores de Luneta 50.

De ese propósito nació Luneta 50, una apuesta dirigida especialmente a la creación de espectáculos teatrales y de títeres para niños y jóvenes, con la cual ambos tenían la intención de llevar a los barranquilleros las expresiones artísticas que a ellos tanto los emocionaban y disfrutaban.

“Iniciamos este proceso con la creación de trabajos de títeres, teatro y narración oral escénica, pensando siempre en el público, en llevarles las muestras artísticas que tiempo atrás nos habían cautivado y sentimos el deseo de que eso no se quedara en nuestros recuerdos, sino que más personas pudieran sentir y experimentar esas sensaciones”, expresó.

En ese momento sabían que lo que vendría cuesta arriba no sería fácil, pero tenían la firme convicción de que lo más importante del proceso era crear y encontrarse con el público.

En 1996, Luneta 50 obtuvo su personería jurídica como fundación. Para entonces ya había un camino recorrido, pero también la voluntad de seguir explorando todo lo que las artes escénicas le permitieran.

“Desde entonces nosotros hemos venido haciendo de cuanta cosa se nos ha ocurrido con las artes escénicas y lo más lindo de todo es que el público siempre nos ha respaldado, eso quiere decir que lo que hicimos y hacemos ha funcionado”, comentó.

La casa del teatro

A lo largo de los años la Fundación Luneta 50 tuvo varias sedes y algunas de ellas tuvieron que cerrar por diferentes circunstancias, pero el deseo de volver a tener un espacio propio permaneció en el corazón de Zoila y Manuel.

“Siempre teníamos ese anhelo de volver a tener un espacio con un escenario para hacer las programaciones y que nuestro grupo base- Los lunetos- tuvieran un lugar en el que pudieran ensayar”, rememoró.

Fue así como sus anhelos fueron escuchados y la casa que habían comprado para construir su hogar y en la que transcurría parte de su vida familiar, paso a ser también la casa para el teatro que tanto soñaron.

Actualmente la sala cuenta con una capacidad para 70 personas.

 “Cuando los hijos se fueron la casa quedó un poco vacía y tomamos la decisión de tumbar un par de paredes y hacer esta pequeña salita de teatro”, asintió.

Inicialmente, la sala ubicada en la carrera 63 # 58-44, en el barrio El Prado, contaba con una capacidad para 50 espectadores, sin embargo, gracias a la gran acogida que tuvo, en 2025 hicieron una ampliación y ahora es un espacio apto para 70 personas.

Fue así como la casa volvió a llenarse, pero de una manera distinta: con artistas, espectadores, cuentos, títeres, teatro y conversaciones profundas que hoy guardan sus paredes.

Formación de públicos

En esos primeros años de Luneta 50 Zoila aseguró que tenía una “gran preocupación” que posteriormente se convertiría en una de las banderas de la fundación: la formación de públicos.

“Siempre supimos y sentimos que había un componente muy importante en nuestro trabajo que era la formación de públicos, tomando como punto de partida los niños, porque si ellos tienen la oportunidad de acercarse al teatro, a los títeres, a la poesía o a la narración oral, pueden llevar esas experiencias consigo durante muchos años”, aseveró.

De acuerdo con Zoila, actualmente existe una “mayor urgencia” en lo que respecta a la creación de espacios culturales y de artes escénicas enfocados en el público infantil.

La programación de Luneta 50 está enfocada en público infantil y familiar.

“Cuando se permite que los niños y las niñas se acerquen desde muy temprana edad a las artes, se está abonando un terreno para que cuando ese adulto que una vez fue niño y que vio títeres, escuchó cuentos, poesía, vio teatro, pueda replicarlos con sus hijos y así nunca se rompa la curiosidad y el interés por continuar asistiendo a espacios de este tipo”, expresó.

Para Zoila, formar público también significa “enseñar a valorar el trabajo de los artistas”. De allí su reflexión sobre la gratuidad de los espectáculos y la necesidad de que el espectador comprenda que detrás de cada función existe un trabajo que merece reconocimiento y remuneración.

“La gratuidad en este campo es un poco perversa porque la gente se acostumbra a que pueden ir a ver un espectáculo escénico artístico y es gratis. Pero esto no se trata de estar en contra de la gratuidad, sino de evitar que el público termine pensando que el trabajo del artista no tiene un valor cuando en realidad es valiosísimo, sostuvo.

Este año Luneta 50 realizó la edición 29 del Festival Caribe Cuenta.

El Caribe Cuenta y La editorial

Dentro de esa historia de formación y encuentro, que tanto destacó Zoila, está el Festival Internacional de Cuenteros El Caribe Cuenta, una iniciativa que sumó 29 años permitiendo que niños, niñas, jóvenes, adultos y mayores compartan espacios con narradores provenientes de diferentes lugares del mundo.

“Por este escenario han pasado artistas de todo el Caribe Colombiano, así como invitados de España, Cuba, Venezuela y México, y este año el festival abrió por primera vez sus puertas a un narrador oral proveniente de Japón", dijo.

Además del ejercicio de crear, producir, investigar y circular las artes escénicas, Zoila se dedica a la edición de libros lo que le permite prestar servicios editoriales y producir sus propios libros desde Luneta 50.

“Del Caribe Cuenta tenemos una colección de más de 20 títulos que contienen la memoria de cada edición del festival. Ese trabajo editorial lo empezamos en el año 2006 y sumamos 20 años de publicaciones anuales dedicadas a la narración oral escénica con compilaciones de historias que nos ceden cada uno de los artistas que participa anualmente en el festival de cuenteros”, contó.

Sala Luneta 50.

 “Luneta 50 es un abrazo”

Después de más de 30 años de trabajo, Zoila no define a Luneta 50 por el número de personas que los visitan o el éxito de las actividades que realizan sino por lo que perciben cuando llegan hasta allí.

“Luneta 50 es un abrazo, un lugar de encuentro donde la gente siente una energía innegable, verdadera, de amor hacia las artes y el poder de las artes”, afirmó.

Todo lo que hay en Luneta 50 tiene alma e inspira a crear libremente y desde el corazón. Hoy, después del fallecimiento del maestro Manuel, con una fortaleza admirable e inquebrantable, Zoila continúa trabajando para que conserve su esencia, construida con el mismo cuidado y amor con el que Manuel y ella hicieron su vida.

Por eso, cuando Zoila dice que Luneta 50 “es un abrazo”, no habla solamente de un teatro sino de una vida, a la historia compartida y un proyecto que continuará encontrándose con su público por muchos años más.

Más sobre este tema: