Viernes Santo en Santo Tomás: fe, promesas y penitencia pública
Cerca de 20 flagelantes recorrerán este Viernes Santo un trayecto de dos kilómetros desde el ‘caño de las palomas’.
Para ellos un significado de “fe y reflexión”, para la iglesia católica un acto no aceptado.
Así son los flagelantes o penitentes en Santo Tomás cada Viernes Santo, una práctica que reúne a cientos de visitantes en la calle de La Ciénaga.
Esta práctica, que se ha mantenido por décadas, concentra a hombres y mujeres que cumplen promesas de fe a través de actos de penitencia pública.

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Para este año, se estima que cerca de 20 flagelantes participarán en el recorrido, en el que expresan su devoción mediante la flagelación.
El grupo más numeroso será el de Santo Tomás, con al menos 10 flagelantes confirmados.
El recorrido iniciará en el sector conocido como el 'Caño de las palomas' y avanzará por la tradicional calle de La Ciénaga, también llamada calle de la “amargura”, en un trayecto de aproximadamente dos kilómetros.
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La preparación para este acto no es improvisada. Días antes, los participantes adoptan prácticas de recogimiento como la oración, el ayuno o la abstinencia.
El Viernes Santo, cubiertos con capuchas recorren la calle mientras realizan la flagelación, en medio del respeto y el silencio de los asistentes.
A pesar de las críticas que genera en algunos sectores, el desfile de flagelantes sigue vigente en Santo Tomás, reafirmando el compromiso de quienes ven en esta práctica una forma de honrar su fe y cumplir sus promesas.