Sexteto Tabalá, la “institución musical” de San Basilio con 99 años de rumba palenquera
En diálogo con Zona Cero, los miembros de la agrupación —fundada en 1927— hablaron sobre su historia, la enseñanza a las nuevas generaciones y la unión familiar que han construido desde la música.
Durante cinco generaciones, el Sexteto Tabalá se ha consolidado como un baluarte musical e identitario de San Basilio de Palenque, además, de ser considerada como una de las agrupaciones más longeva de Colombia, gracias a la salvaguarda de los oficios, saberes y tradiciones de sus ancestros.
Pedro Cassiani (guacharaca), Franklin Hernández (marímbula), Manuel Valdés (tumbadora), Joaquín Valdés (clave), Juan Cañate (director y voz líder) y José Torres (bongós) son los encargados de continuar con este proyecto artístico creado en 1927.

Para Pedro, hijo de Rafael Cassiani Cassiani —integrante referente de la segunda generación—, formar parte del grupo representa la responsabilidad de conservar la memoria viva de la comunidad palenquera.
“Soy hijo de uno de los íconos de nuestra comunidad, quien desafortunadamente ya nos dejó. Sin embargo, trabajamos a diario para seguir sus pasos y sostener esta herencia tan importante: su música y el Sexteto Tabalá”, expresó.
El grupo está próximo a cumplir 100 años y para él la tarea de esta generación se basa en entender que el legado se construye en el presente “porque el futuro es incierto”.
Su origen
De acuerdo con el artículo ‘Sexteto: Expresión palenquera de una herencia Afrocubana’, publicado por la revista Sapiendus, el formato de sexteto llegó a Colombia y a San Basilio de Palenque en el siglo XVII, en el lugar que actualmente es el municipio de Mahates, Bolívar.
En el documento se expuso que este formato musical y los sones cubanos llegaron al Caribe colombiano en la década de 1920, a través de los trabajadores de los ingenios azucareros, quienes también introdujeron su música campesina, incluyendo el complejo del son y la caja baúl de la marímbula.

En medio de su laboreo los cubanos y afrocubanos cantaban canciones del sexteto nacional de Cuba y fue así como los palenqueros escucharon y adoptaron el formato creando los instrumentos con materiales que tenían en su entorno e interpretando canciones del sexteto nacional de Cuba.
“Para el año 1930, en el mes de diciembre nace el primer sexteto en San Basilio de Palenque, el cual pudo adaptarse a su manera en el modo de ejecutar ciertos instrumentos en donde el palenquero comenzó a escribir sus propias canciones relacionadas con sus vivencias en Palenque. José Valdez Simancas, también conocido como ‘Simancongo’, trabajaba en el ingenio azucarero ‘Central Colombia’”, se lee en la invetsigación.
‘Simancongo’, que también formaba parte del Cabildo ‘Lumbalú’ -consejo de ancianos responsable de las ceremonias mortuorias y coordinar los rituales en Palenque-, fue el fundador del primer sexteto, que inicialmente se llamó el Sexteto Habanero y que luego, bajo la dirección del maestro Rafael Cassiani Cassiani, cambió al nombre de Sexteto Tabalá de San Basilio de palenque.
Continúa el legado
En la actualidad, la dirección recae en Juan Cañate Terán, quien asumió el liderazgo “con la bendición” y respaldo del maestro Cassiani hasta su fallecimiento.
Cañate expresó que asumir esta responsabilidad fue un "gran reto" por el significado que tiene el sexteto para el pueblo.

“Musicalmente hay un compromiso enorme. Sentía que el pueblo palenquero estaría pendiente de nosotros y que llevaba esa carga sobre mis hombros. Sin embargo, las palabras del maestro Cassiani se convirtieron en el impulso para seguir adelante con lo que estuviera a nuestro alcance”, manifestó.
Asimismo, Cañate insistió en que la permanencia del grupo no depende de una sola persona, sino del aporte de seis músicos que suman desde sus respectivas facetas.
“No estoy solo; cada uno aporta su granito de arena para continuar esta historia y formar a los niños de Palenque. Hay quienes ejecutan el bongó, la tumbadora, cantan o combinan estas facetas con nosotros. Por eso esta tradición no se va a extinguir”, aseguró.
Sembrar el amor por la música en las nuevas generaciones
Si hay una palabra que se repite entre los integrantes del Sexteto es enseñanza. Franklin Hernández Cassiani, quien lleva alrededor de siete años en la agrupación, encontró en la formación de niños y jóvenes una manera “de devolver” lo que aprendió de sus maestros.
“Nuestra forma de mantenernos vigentes es enseñando a la niñez. Así evitamos que la música se pierda. Dirijo una escuela donde aprenden a interpretar instrumentos como la marímbula y el bongó, además de transmitirles las canciones y conocimientos que he recibido a lo largo de mi vida”, explicó.

La diferencia, explicó, está en que ahora existe una metodología más detallada para acercar a los niños a la música. “Antes los maestros simplemente decían: ‘Escucha, mira y toca’. Ahora nosotros les explicamos cómo se debe tocar, cuál es la posición del cuerpo, del tambor y de las manos”.
Para Hernández, educar a las nuevas generaciones responde también al deseo expreso de Rafael Cassiani: “Él siempre decía: ‘Cuando yo me muera, ustedes verán si siguen, pero no quiero que esto se acabe’. Eso hacemos hoy: llevar la bandera para sostener la tradición”.
Asimismo, destacó que la transmisión de saberes forma parte de la resistencia cultural propia del proyecto.
"Nuestra música ha sido resistente y resiliente. Hemos compartido estos conocimientos sin esperar nada a cambio, con el único fin de que se conserven”, expresó.
Padre e hijo en un mismo escenario
En el Sexteto Tabalá convergen historias familiares donde el amor por el arte se comparte en tarima. Es el caso de Manuel y Joaquín Valdés, padre e hijo que hoy integran la nómina.
Manuel Valdés, de 83 años y con más de media vida en la agrupación, aseguró que su vínculo trasciende lo profesional. “Sinceramente, dejaré el grupo cuando me vaya de esta tierra. No puedo desprenderme de Tabalá porque me ha dado una buena vida. Por eso le digo a las nuevas generaciones que no se alejen de nuestra música, esa que amamos y admiramos tanto”, manifestó.

Su hijo Joaquín creció acompañándolo a los ensayos y desde niño anhelaba integrar el grupo. “Para mí es un honor tocar junto a mi papá. Desde pequeño escuchaba al maestro Rafael Cassiani cantar ‘Mercedes’, una de mis canciones favoritas, y eso me motivaba a seguir aprendiendo. Antes no existía una escuela formal; aprendíamos observando el movimiento de los maestros. Hoy contamos con un espacio donde los niños fortalecen sus bases y garantizan la continuidad de esta herencia cultural”.
Orgullo e identidad palenquera
“La musicalidad en Palenque nunca se va a acabar”. Así lo afirmó José Torres Cassiani, quien se vinculó hace dos años para ejecutar el bongó. Su nexo con el grupo es generacional pues su abuelo, José de la Cruz Torres, perteneció a la nómina del grupo tocando las maracas.
“Me siento muy orgulloso de ser parte de esta institución ligada a las raíces de Palenque. Aunque llevo poco tiempo, me han acogido como a un hermano”, dijo.

Torres también señaló que integrar el sexteto se mantiene como el sueño de los músicos palenqueros. “Desde niño escuchaba hablar de la agrupación y estar aquí es un honor muy grande”, puntualizó.
Cinco generaciones después de su fundación, el Sexteto Tabalá continúa escribiendo su historia no solo a través de un repertorio sino mediante una generación de niños y jóvenes que han asumido la preservación de su música como un compromiso colectivo.