Rosmery y Yoma: mujeres que desde la gastronomía y literatura honran la memoria afro
En el marco del Día de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, las barranquilleras contaron cuáles son sus aportes para la preservación de los saberes afro en sus comunidades.
En Colombia, más de tres millones de personas se autorreconocen como negras, afrodescendientes, raizales o palenqueras, lo que representa el 7,1 % de la población nacional, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2024. Y de ese total, alrededor de 1,928 millones son mujeres, equivalentes al 51,6 % de la población afrodescendiente del país.
Cada 25 de julio se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, una fecha que exalta la labor social e impacto cultural de la mujer afro en los diferentes países de América Latina y el mundo.
Pero más allá de los números, estas cifras reflejan historias de liderazgo, reconocimiento, resistencia y transmisión de saberes que cada vez son más fuertes en el país.
Un ejemplo de ello es la labor que adelanta Yomaira Herrera, matrona y cuidadora de la gastronomía afropalenquera, que durante más de 30 años ha trabajado para que las nuevas generaciones sientan orgullo de sus ancestros y los honren.
Para ella, ser una mujer afro significa "llevar nuestras raíces a lo alto, estar orgullosa de nuestras ancestros y recordarles siempre a las nuevas generaciones que se apropien de su patrimonio".

Su trabajo como matrona comenzó vendiendo comida en la puerta de su casa y hoy se materializa en ‘Yoma, raíces del sabor bajero’, un emprendimiento en el que cada plato busca mantener viva la cocina tradicional del Caribe.
"Lo que busco es que nuestras tradiciones no se pierdan, fortalecer nuestras raíces. Hoy la gente vive mucho de las modas, pero uno tiene que aferrarse al patrimonio y enseñarles a nuestros hijos que también lo conserven", afirmó.
Cuando se trata de hablar sobre las mujeres que marcaron su camino, ‘Yoma’ el primer lugar lo ocupó su madre de quien heredó la fortaleza y carácter para luchar por sus sueños y luego está gestora cultural Josefina Cassiani –que falleció en mayo de 2026- de quien destacó su compromiso permanente por dignificar las tradiciones afropalenqueras y llevar la cocina ancestral a escenarios de gran reconocimiento.
Honrar la memoria a través de la literatura
Mientras ‘Yoma’ ha trabajado por preservar la memoria afro desde la cocina, la escritora afrocolombiana Rosmery Armenteros lo hace desde la literatura.
Como una mujer “palenquera de la diáspora”. Así se describió la escritora barranquillera, asegurando que esa identidad ha atravesado cada una de las historias que ha escrito. "Ser una mujer afro no es únicamente una característica de mi identidad; es el lugar desde donde miro el mundo y escribo".
Su obra nació de la oralidad, de las historias escuchadas durante la infancia y de las mujeres que sostuvieron a sus comunidades con “fortaleza, espiritualidad y resistencia”.
“Durante mucho tiempo las historias afro fueron contadas por otros o simplemente silenciadas. Esa realidad fue precisamente la que la impulsó a escribir. Comencé a escribir porque estaba harta de que otros me dijeran lo que yo era", afirmó.

Sus personajes buscan romper estereotipos: son mujeres negras complejas, con deseos, contradicciones, alegrías, amores y proyectos, alejadas de las representaciones limitadas que durante años predominaron en la literatura.
Actualmente, Rosmery trabaja en la consolidación del universo literario de ‘Azabache’, una saga que explora la historia, espiritualidad y memoria afro desde distintos momentos históricos del Palenque de Benkos. Paralelamente, impulsa el Festival Literario de la Diáspora y desarrolla proyectos culturales desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en la Casa Bolívar de Cartagena.
Para la escritora, la literatura que aborda tiene como propósito que las niñas, niños y adolescentes puedan encontrar representación de sus ancestras en ella y sus escritos.
"Si mis libros consiguen que una niña negra se vea reflejada en una historia o que un lector cuestione los relatos únicos sobre nuestras comunidades, entonces siento que la escritura ha cumplido su propósito", aseveró.
Tanto Yomaira como Rosmery son una muestran de que el legado de las mujeres afro no es cosa del pasado, sino que se construye todos los días con el único objetivo de sostener a sus comunidades desde la resistencia y el arraigo a sus tradiciones.