Raíces gitanas en el Atlántico: un recorrido por la historia y cultura de la comunidad Rrom
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes oficializó tres fechas conmemorativas para esta comunidad en Colombia.
Para los gitanos moverse de un lugar a otro hace parte de su identidad cultural y estilo de vida. Sin embargo, cuando llegaron a Colombia, echaron raíces y han trabajado incansablemente por la preservación y el fortalecimiento de las costumbres y saberes de sus antepasados.
Y es que el proceso migratorio de este pueblo no fue fácil. De acuerdo con el documento ‘Pueblo Rrom en Colombia, haciendo camino al andar’, publicado por el Departamento Nacional de Planeación -en 2010-, esta población llegó al país “buscando el sueño de la libertad”, y su presencia se remonta a mediados del siglo XIX, tras la implementación de leyes abolicionistas.
Actualmente, en Colombia, el pueblo Rrom tiene presencia en Sabanalarga, Sahagún, Tolima, Envigado, Girón, Cúcuta, Pasto, Sampués, San Pelayo y Bogotá. Por eso, con el fin de reivindicar su memoria histórica, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, oficializó tres fechas conmemorativas para esta comunidad en Colombia: Día del Pueblo Gitano (8 de abril), Día de la Mujer Gitana (5 de agosto), Día Nacional de la Lengua Romaní (5 de noviembre).

En el caso del Atlántico, hace 55 años los gitanos Maruja Gómez Demetrio y Alfonso Gómez Ceballos tomaron la decisión de empacar maletas y emprender un largo viaje desde Murcia, España, hasta Colombia, en busca de un lugar tranquilo y seguro para vivir.
Tras recorrer diferentes departamentos del país, escogieron el municipio de Sabanalarga, en Atlántico, como el “lugar perfecto” para establecer su hogar.
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En diálogo con Zona Cero, Sharon Awad Gómez, representante legal de la Kumpania de Sabanalarga, explicó que sus abuelos “vieron que en este municipio las personas eran amables con ellos, calidad, que había mucha paz para vivir plenamente. Eso les gustó y así decidieron quedarse acá”.
Actualmente, esta comunidad la conforman 20 familias, representadas en 62 personas entre niños, niñas, adolescentes y adultos.

Trasmisión de saberes
Durante muchos años los saberes y la cultura del pueblo Rrom no fue documentada a profundidad, pues su conocimiento ancestral se transmitía de generación en generación a través de la oralidad. A la fecha, pese a que han surgido investigaciones alrededor de esta población, la voz sigue siendo el canal principal para la transmisión de estos conocimientos.
“Las mamás jugamos un papel fundamental en la transmisión de saberes porque cuando nuestros niños y niñas están en edad de 0 a 5 años, nos dedicamos a enseñarles el ‘Tacono Romanó’, que es como una especie de manual sobre los usos y costumbres de nuestro pueblo. Ellos no van a la escuela o centro educativo durante esa etapa y aprovechamos para que la primera lengua que aprendan hablar sea la romaní”, explicó Awad.

Actualmente, organizan reuniones y espacios para socializar los avances que como población han tenido, así como la conmemoración de fechas y épocas importantes para ellos.
“Nosotros nos reunimos para fortalecer esa cultura. Somos un pueblo civilizado, creemos en un solo Dios único, tenemos visas o linajes, contamos con oficios tradicionales propios, con una gastronomía única, danzas, música y un sistema jurídico propio”, sostuvo.

Economía tradicional
Es importante destacar que, a la fecha, la principal actividad económica de los hombres Rrom sigue siendo la talabartería —la elaboración de elementos para “vestir” caballos, como sillas de montar, riendas, jáquimas, calzado y accesorios en cuero—. Estos productos se fabrican de manera manual, ya que no están de acuerdo con el uso de máquinas.
En el caso de las mujeres, trabajan la bisutería, confección de vestidos, faldas, pañoletas, calzado en piedras y la ‘máncia’ o lectura de la mano.

Más allá del realismo mágico que los inmortalizó en las páginas de ‘Cien años de soledad’, donde Gabriel García Márquez los reivindicó como una pieza indispensable para entender el Caribe, reconocer los oficios y cultura del pueblo Rrom es, en última instancia, completar ese relato de identidad, uno donde los gitanos no sean un mito que va de pueblo en pueblo, sino ciudadanos con voz propia en la construcción del territorio.