La chef barranquillera Natalia Farah.
La chef barranquillera Natalia Farah.
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Jair Varela

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Natalia Farah, la joven chef que revoluciona la pastelería en Barranquilla a través de Lets Dough It

La barranquillera habló sobre su pasión por la repostería y el proceso de construcción de marca personal y de su empresa.

Creativa, auténtica e innovadora. Así se describió la chef pastelera Natalia Farah, quien a sus 22 años ha logrado construir una comunidad sólida alrededor de la repostería que se ha materializado a través de Lets Dough It.

Su pasión por la pastelería surgió cuando tenía 16 años -en 2020- cuando el mundo atravesaba la pandemia del Covid-19. Natalia encontró en la cocina una oportunidad de canalizar su “ansiedad” originada por la incertidumbre de aquel momento y derrochar ingenio con preparaciones únicas y especiales que degustó el paladar de su familia por aquellos días.

 

“Empecé a hacer muchas recetas en la casa y a raíz de ahí decidí crear una cuenta en Instagram para empezar a compartir todo lo que hacía. Fue muy chévere porque se creó una comunidad de una manera muy auténtica, sin buscar nada, sin querer crear una pastelería, ser famosa o tener reconocimiento. Simplemente quería compartir una pasión alrededor de la cocina”, expresó.

Solo bastó que unas cuantas personas le preguntaran el precio de sus postres para que a Natalia “se le prendiera el bombillo” y activara su espíritu emprendedor. A partir de ese momento –aún sin oficializarlo- comenzó su proyecto culinario.

Natalia es la creadora de la pastelería Lets Dough It.

“Ahí sí le puse más cabeza a la situación y dije: Bueno, si voy a vender un producto, pues voy a hacerlo bien.  Con el voz a voz las personas se fueron enterando de lo que yo hacía, una cosa fue llevando a la otra y el camino solo me fue conduciendo. No fue algo que yo busqué, la vida me presentó una oportunidad y la aproveché”, comentó.

Cuando Natalia se graduó del colegio ya tenía la pastelería con un posicionamiento importante. Pero no se conformó con eso. Ella decidió estudiar, reforzar lo que ya sabía y adquirir nuevos conocimientos que le permitieran ampliar su conocimiento en la escuela Le Cordon Bleu Madrid, en España, durante un año.

“Yo busqué el mejor lugar en el menor tiempo, todo se me organizó para irme a estudiar y regresar a seguir metiéndole a la pastelería. Cuando volví, mi hermano Cristian se sumó a la ecuación porque se dio cuenta que me iba muy bien, que en un solo día generé 300.000 pesos y me pidió que fuéramos socios. Yo le dije que sí y gracias a eso pasamos de ser un emprendimiento a convertirnos en empresa”, contó.

Lets Dough It inició en pandemia, cuando Natalia tenía 16 años.

Chef, CEO y creadora de contenido

Con el crecimiento del negocio, Natalia aprendió a delegar algunas funciones: pasó de ser la que cocinaba todo el tiempo, atendía los pedidos, limpiaba, y publicaba en Instagram, para dedicarse a innovar, crear nuevas recetas y verificar que todo estuvieran bien, sin “sentirse esclavizada”.

Dentro de las cosas favoritas de su trabajo –insistió- es poder interactuar con las personas que visitan el café, y conocer de primera mano sus comentarios sobre la experiencia que ofrecen y cómo pueden mejorar los procesos en caso de que haya alguna inconformidad.

 

“Siempre he sido una persona muy creativa, entonces eso me ha permitido a mí crear una comunidad en redes sociales a punta de sudor y esfuerzo. Siempre he sido muy auténtica y mi secreto es no tener ningún secreto, mostrarme sin filtros, como soy: una pelada, relajada y sencilla”, aseveró.

Esto lo hace de manera presencial o a través de la comunidad digital con la que cuenta en Instagram, tanto en sus redes personales (300 mil seguidores) como en las de la pastelería (40 mil seguidores).

La chef barranquillera ha logrado consolidar una comunidad en Instagram de más de 300 mil seguidores.

“Disfruto mucho conocer a mis clientes, estar con ellos, escuchar el feedback, mostrarme en redes. Entonces, he podido consolidar un ecosistema alrededor de la marca que hoy no es una pastelería, Lets Dough It es literalmente una extensión de quién soy, afirmó.

Pero, cuando una persona decide emprender, el camino no siempre es “color de rosa”, tiene sus “espinas” que pueden llevar a dos caminos: renunciar o seguir adelante pese a las adversidades…¿cuál escogería Natalia?

 

Desfallecer “nunca fue opción”, porque, aunque tuvo días complejos, decidió apostarle a sus sueños y reinventarse las veces que fueron y siguen siendo necesarias para que su proyecto se mantenga vigente y se fortalezca cada día más.

“Lo más difícil para mí ha sido que la gente se acostumbra muy rápido a las cosas. Entonces, constantemente toca estar reinventándose, trayendo propuestas nuevas, nunca quedarse estático para poder mantenerse a flote y a la vanguardia de lo que va pidiendo el mercado y los clientes”, aseveró.

Estudió repostería en la escuela Le Cordon Bleu Madrid, en España.

Una “chispa” que no se apaga

Natalia sigue convencida del potencial que tiene Lets Dough It, no solo para su proyecto de vida personal, sino para quienes –como ella- han creído en el proyecto y la acompañan en el camino.

“Yo siento que esta marca es de mis clientes. Lo que ellos quieran se hace, no me gusta que la gente quede inconforme con alguna experiencia y creo que eso también es de las cosas más bonitas de tener una marca personal, que la gente se siente en la libertad de decir lo que piensa y siente para que uno mejore”, comentó.

 

La pastelería cuenta con un menú diferente todos los días en el que se presentan propuestas nuevas. Ese es su factor diferencial. “Horneamos en muy pequeñas cantidades todos los días, de manera que si tú vas a las 7 de la noche ya probablemente el postre que estaba a las 12 del día ya no esté, porque todo es muy fresco”, dijo.

Lets Dough It tiene un Takeout en la carrera 64 # 90-25 y el café ubicado en la calle 79# 51-72 que están abiertos todos los días.

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