Los Goleros de Sabanalarga
Foto
Foto. Cortesía Los Goleros de Sabanalarga

Share:

Guardianes del ecosistema: el mensaje ecológico detrás de la Danza de los Goleros

En el marco del Día Mundial de la Tierra, esta manifestación artística de Sabanalarga se destaca como un legado que une cultura y ecología para proteger la memoria.

Para muchos, el golero es solo un ave de rapiña, pero para los habitantes del municipio de Sabanalarga es el protagonista de una de las joyas más valiosas de su patrimonio cultural.

En el marco del Día Mundial de la Tierra, que se celebra el próximo 22 de abril, la Danza Los Goleros de Sabanalarga nos recuerda la importancia de las especies que mantienen el equilibrio de nuestro ecosistema.

Esta danza de relación fue fundada por Pablo Palmera, en 1919, quien, durante décadas, recorrió las calles del municipio representando la manera en la que volaban los goleros cuando se disponían a comer.

En 1979 la Danza de Los Goleros de Sabanalarga obtuvo su primer Congo de Oro, en el Carnaval de Barranquilla.

Este oficio no era únicamente de carácter cultural, fue su sustento. Sin embargo, con el fallecimiento de sus fundadores originales, la danza estuvo a punto de desaparecer.

En diálogo con Zona Cero, Gastón Polo, actual representante legal de esta danza, contó cómo su padre, Apolinar Polo rescató esta muestra dancística en 1979.

Lea también: Parrilla, vino y experiencia: así es la nueva sede de La Herradura Grill House

“Desde niño guardaba en su memoria los movimientos de los fundadores y decidió rescatarla, pero no solo desde lo coreográfico. Mi papá se internaba en el monte para observar el comportamiento real de estas aves, veía cómo hacían la venia al rey —el golero que lidera y pica primero la presa—, seguido por el alguacil y los goleros negros o rasos", explicó.

Ese ejercicio de observación le permitió crear esta danza-teatro, que tras tocar puertas y confeccionar vestuarios con el apoyo de las esposas de los integrantes, reapareció con tanta fuerza que logró obtener su primer Congo de Oro en el Carnaval de Barranquilla.

Esta danza integra el modo de vida de una sociedad semirrural en el siglo XIX.

Legado de la tradición

El legado de esta tradición ahora lo porta Gastón Polo, quien, desde hace 25 años lidera la fundación y ha logrado que la danza innove, garantizando supervivencia a través de la creación del semillero infantil.

"Este legado nunca debe desaparecer porque es la salvaguarda del Carnaval. Nuestra danza es una de las trece expresiones que permitieron que la Unesco declarara al Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad", afirmó.

Con más de 40 Congos de Oro, esta danza mantiene viva la esencia de lo que Gastón llama un "mensaje ecológico y pedagógico" en el que resalta al golero como “un guardián sanitario”.

Actualmente, esta danza cuenta con un semillero infantil, con el fin de salvaguardar la tradición oral del territorio.

Clave en la escena cultural del municipio

Por otra parte, Xavier Ávila, historiador del municipio e investigador cultural, manifestó que la importancia de los goleros trasciende el baile. Es el reflejo de los saberes campesinos asociados a la naturaleza.

“Cuando se crea la danza en este territorio, si bien había un establecimiento urbano, estaba constituido por una gran zona rural. En esa época no existía esa noción que hoy se tiene de conservación y protección, todo funcionaba de una única manera, es decir, había una convivencia entre la naturaleza y el hombre. La noción estaba fuertemente ligada al diario vivir de las personas”, aseveró.

Los Goleros de Sabanalarga hace parte de las 13 danzas patrimoniales.

Señaló, además, que esta danza integra el modo de vida de una sociedad semirrural en el siglo XIX y que actualmente enseña cómo se pueden implementar actividades de conservación recreando lo que está en la naturaleza desde un espacio de entretenimiento.

“Esta danza de relación radica es la memoria de cómo eran los carnavales antes de lo que conocemos hoy en día. Pone de manifiesto toda una serie de elementos de tradición oral, expresados en los versos que relatan la forma en cómo veían el mundo los sabanalargueros y las personas portadoras de la tradición”, expresó.

De interés: Presidentes progresistas plantean reformar la ONU: “no puede seguir en silencio”

La puesta en escena comienza con el son lento de una música creada exclusivamente para ellos, que luego estalla en el ritmo de puya. Es allí donde surge la tradición oral a través de los versos donde el primero en hablar es el burro, quien moribundo sentencia su destino:

"Soy el burro manco, que no puede caminar... Aquí me voy a echar y este será mi destino, a que venga el rey primero a comer de mi tocino".

 

Relación entre comunidad y naturaleza

La Danza de los Goleros es un recordatorio de que la cultura y el medio ambiente son uno solo. En Sabanalarga, proteger al golero no es solo cuidar un ave, sino la memoria de un pueblo que aprendió a bailar al ritmo de la naturaleza.

Juan Sebastián Rosero, cofundador de ‘La Mecedora de Darwin’, fundación de divulgación científica que conecta la ciencia con la cultura caribeña, expuso que estas danzas tradicionales —que encarnan aves del territorio como los goleros—, entienden que su propuesta no es solo una expresión folclórica, sino formas de conocimiento ecológico que han perdurado en el tiempo.

Esta manifestación artística está compuesta por danza y teatro.

“Estas representaciones no aparecen por casualidad: reflejan la relación histórica entre las comunidades y las aves de la región Caribe, evidenciando comportamientos, roles ecológicos y hasta percepciones culturales sobre estas especies. Al mirarlas desde una perspectiva científica, encontramos un punto de encuentro poderoso entre biodiversidad y memoria colectiva, donde la cultura popular se convierte en archivo vivo del entorno natural”, indicó.

Sostuvo que reconocer estas danzas como parte de un "sistema de conocimiento", permite marcar un precedente.

Lea aquí: Extorsión creció 7% en los primeros tres meses del 2026, según MinDefensa

“La divulgación científica también puede habitar la tradición, resignificándola y acercando la ciencia a la gente desde lo que ya le es propio”, puntualizó.

Al transformar la observación de la naturaleza en arte y memoria, la Danza de Los Goleros, no solo salvaguarda la identidad del Carnaval, sino que reivindica el papel de esta especie, que es clave, para la preservación del medio ambiente.

Más sobre este tema: