Galerías alternativas: la respuesta privada a la ausencia de espacios de circulación artística en Barranquilla
Casas, restaurantes y corporaciones se convierten en lugares de encuentro y diálogo contemporáneo con nuevas propuestas de circulación artística.
Casas y restaurantes que se convierten en espacios íntimos, de encuentro y contemplación. En Barranquilla cada vez son más las galerías alternativas que han surgido por la ausencia de espacios públicos que permitan disfrutar de una experiencia inversiva con el arte.
Tal es el caso de Cielo Támara, quien, con la convicción de que el arte tiene la capacidad de generar conversaciones profundas y de acercar a las personas decidió crear la Galería Musa, un lugar donde las obras de arte son apreciadas sin las barreras del formato tradicional.
“Cuando una obra se exhibe en un entorno doméstico, el visitante puede imaginarla habitando un espacio real de vida. La experiencia deja de ser únicamente contemplativa y se vuelve más cercana y emocional. Las conversaciones son más espontáneas, el tiempo de observación es más pausado y el diálogo entre artista, obra y espectador surge de manera natural”, explicó en diálogo con Zona Cero.

Es precisamente esa cercanía la que crea un ambiente de confianza y logra que las personas puedan relacionarse con el arte desde una experiencia más personal.
Además, la galería trabaja con criterios rigurosos dirigidos por su curador Miguel Iriarte quien es el encargado de buscar artistas con una propuesta sólida, auténtica y coherente; que tenga rigor conceptual, calidad técnica y capacidad de generar reflexión y diálogo.
“Procuramos construir un programa diverso que reúna artistas consolidados y emergentes, colombianos e internacionales, siempre con el propósito de ofrecer distintas miradas sobre el mundo contemporáneo y enriquecer la conversación cultural de la ciudad”, señaló.

También, aseguró que en Barranquilla existe un creciente interés por el “coleccionismo informado”, es decir, los compradores agradecen la posibilidad de observar las obras con tranquilidad, recibir orientación personalizada y tomar decisiones en un “ambiente relajado”, lejos de las dinámicas del mercado.
“La experiencia de ‘Galería Musa’ demuestra que es posible generar nuevos espacios de encuentro para el arte. Cuando la ciudadanía se involucra activamente en la promoción cultural, se amplían las oportunidades para los artistas y se fortalece el ecosistema creativo de la ciudad. Nuestro objetivo es precisamente sumar esfuerzos para que el arte tenga cada vez más presencia y más público”, aseveró.
Fusión del arte y la cultura en Nonna Rosa
Durante más de 30 años el restaurante Nonna Rosa ha sido punto de encuentro familiar y de amigos alrededor de la cocina italiana. Sin embargo, su aporte a la cultura va más allá de lo gastronómico, pues sus paredes llevan la misma cantidad de años siendo una galería abierta para artistas plásticos y pintores.
De acuerdo con su fundadora, Carla Celia, este espacio fue pensado para ayudar a los jóvenes o personas que están surgiendo en el mundo del arte y que no cuentan con la posibilidad de hacerlo en una galería grande.

“Yo soy artista plástica y casualmente ahora en agosto celebro 50 años de haber hecho mi primera exposición y fue en Nonna Rosa. Este es un lugar en el que las paredes siempre han servido de lienzo para poder mostrar el talento local y para que los comensales, además de degustar una deliciosa comida, puedan admirar y comprar las obras”, manifestó Celia.
En este lugar, todo lo que está exhibido en las paredes son obras de arte y cuenta con una galería anexa al restaurante en la cual se han realizado varias exposiciones en los últimos seis años, tiempo que lleva trabajando articuladamente con el artista Joaquín Botero con quien creó J&C Galería Nonna Rosa.
“Nosotros curamos y transformamos objetos y muebles en arte. Además, el formato que manejamos es más cercano y cada obra que está expuesta tiene su precio por si llega alguien interesado en ella y no quiera preguntar, ahí encuentra el valor”, dijo.

Otro aspecto que destacó es que, con esta iniciativa, se ha despertado y potenciado la sensibilidad de los trabajadores del restaurante por el arte al capacitarlos y fortalecer competencias en la venta de las obras.
“Ha sido muy gratificante porque los meseros se han vuelto sensibles al arte, ellos venden las obras, conocen de las técnicas y por cada pieza que vendan reciben una comisión”, destacó.
Pese a que el proceso en su galería ha tomado fuerza y cada vez son más las que la visitan, Celia anotó que cada vez son menos las galerías públicas en Barranquilla, lo que reduce la posibilidad a los artistas de exponer sus obras.
“Actualmente han quedado muy pocas galerías en la ciudad: la Elsa Piñeres y la de la Aduana, que son las más importantes. No hay mucha oferta, por eso pienso que estos espacios alternativos cumplen con esa función de acercar más a las personas y crear espacios de circulación artística en la ciudad”, mencionó.
Galería de la Aduana, un espacio de articulación institucional
La promoción del arte y la cultura es el objetivo principal de la Galería de la Aduana, que desde hace 30 años adelanta acciones para continuar dinamizando el ejercicio de la plástica a nivel local, regional, nacional e internacional.
A través de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta se adelantan exposiciones, talleres y eventos para facilitar el diálogo entre artistas y la comunidad.

“Abrimos nuestras puertas a todo tipo de artistas, tanto emergentes como consolidados, brindando oportunidades para que exhiban su trabajo y conecten con el público. Además, manejamos una variedad de exposiciones que abarcan desde el arte contemporáneo hasta propuestas más tradicionales, incluso disruptiva”, expuso José Bedoya, director de la Clena.
Dentro de su programación manejan exposiciones individuales y colectivas que reflejen diversas técnicas y enfoques artísticos que abordan problemáticas sociales, culturales y ambientales.

“Hemos observado una evolución interesante en las propuestas de los artistas que exponen en nuestra galería. Muchos de ellos han comenzado a integrar nuevas tecnologías, estrategias multimedia y un enfoque más interdisciplinario en su trabajo. También hay una mayor sensibilidad hacia temas sociales y medioambientales, lo que refleja un deseo de conectar su arte con realidades contemporáneas. Esto enriquece tanto al artista como al público, generando un diálogo más profundo, tal vez más cercano con el espectador”, sostuvo.
Es así como el aporte innovador, fresco e íntimo de las iniciativas privadas y autogestionadas tiene la capacidad de articularse con la colaboración y el diálogo de espacios públicos como la Clena, para seguir fortaleciendo el ecosistema cultural y diverso que tiene Barranquilla.